Un buen entrenador debe procurar transmitir con su ejemplo los valores que intentamos inculcar a nuestros jugadores. Los niños se dan cuenta de todo y si no existen estos valores en nosotros, será complicado que ellos los adquieran. Es un tema de gran responsabilidad por nuestra parte y una llamada de atención para intentar reorientar algunas de nuestras actitudes poco ejemplares. Sin estos valores es imposible trabajar en el fútbol base.

Puntualidad.

Llego siempre con el tiempo necesario para empezar el entrenamiento. Con el tiempo suficiente para poder hacer las cosas correctamente y no ir atropellado. He de tener tiempo de saludar al coordinador por si necesita algo de mí; de ir a por el material que necesito para mi entrenamiento y colocarlo en el lugar adecuado para empezar puntual; de revisar si tengo los petos necesarios, si los balones están con una buen presión, recibir a los alumnos y llevarlos a la zona de entrenamiento con tiempo para empezar a la hora en punto. 

Pensemos en el esfuerzo que realizan los padres para llegar puntuales y la falta de respeto de no hacerlo por dejadez personal. Posiblemente, el padre termina de trabajar antes, para recoger a los niños del colegio y llevarlos al entrenamiento y lo que no puede ser es encontrarse con el entrenador que no ha llegado todavía. 

Puntualidad también para terminar el entrenamiento a la hora prevista aunque el campo quede libre y necesite hacer una prueba ese día. Pensad en los horarios de los padres que deben salir con rapidez para poder cenar y hacer los deberes con sus hijos. No solo estamos nosotros en el universo.

Puntualidad para llegar con mucho tiempo de antelación al campo el día del partido para preparar todo lo que necesito antes de que lleguen mis jugadores: vestuario, llaves, fichas, campo, porterías, etc. De esta forma voy recibiendo a los jugadores que van llegando y puedo desarrollar todo el protocolo de calentamiento, charla etc., antes del partido. Que diferente es cuando las cosas se hacen bien y con tiempo. Puedo exigir puntualidad si yo soy siempre el primero en llegar.

Puntualidad para llegar a la reunión de entrenadores ya cambiado y poder participar en ella desde el principio. Pensad que sin esta reunión no tendríamos claro nuestros objetivos de cada semana. Es el motor del buen funcionamiento.

Puntualidad para ejecutar los encargos que me da el coordinador y dar cuenta cuanto antes de que está realizado, puntualidad para evaluar y entregar el informe al final de cada mes, puntualidad para todo. La puntualidad es una manifestación de nuestro compromiso con nuestro trabajo. 

Orden.

Otra demostración de nuestra profesionalidad que ayuda mucho, por el ejemplo que les damos a nuestros jugadores, es el orden tanto material como en cuanto a la jerarquía de valores que poseemos y demostramos.

  • Material

Estos son algunos ejemplos muy prácticos que reflejan un orden en las cosas que utilizamos:

• Cuidar el cuarto de material dejando personalmente las cosas en su sitio. Nunca delegarlo a los niños que sí pueden llevar las cosas pero no colocarlas sin tu presencia.

• Contar los balones con los niños antes y al final del entrenamiento para no perder ningún balón.

• Terminar al final del año con los mismos botellines de agua que se os entregó.

• Controlar las camisetas que se entregan y guardar las que sobran para futuras incorporaciones.

• No olvidarse nunca las fichas de los jugadores y menos las de los que vienen a reforzar el equipo.

• No llevarme balones para el calentamiento porque la experiencia es que se pierden. Y si me los llevo, procuro controlarlos como si fueran míos. En el club local nos dejarán balones necesarios.

• Llevo siempre el botiquín con todo lo necesario.

• Llevo dos/tres bidones de agua para los partidos.

• Llevo el brazalete de capitán

• Llevo la ficha de delegado

• Los chicos que salen de reserva llevan un peto y van abrigados

• Está prohibido ir a los entrenamientos y a los partidos sin chubasquero aunque haga mucho sol.

• La ropa térmica se utiliza cuando hace mucho frío pero nunca por orden de su madre. Si está enfermo que no venga a entrenar o jugar pero no se utilizan bufandas ni pulseras.

• Hay que cuidar que los chicos no pasen frío y se abriguen adecuadamente cuando salen del campo.

• Hay que exigir a los chicos que se duchen siempre y que utilicen chanclas y jabón. Deben secarse lo mejor posible el pelo para no resfriarse en invierno.

• Hay que controlar el orden y el buen comportamiento en los vestuarios. Sin gritos. Dejarlo tan limpio como nos lo encontramos.

• Dejo las porterías y el material de campo en su sitio para que los demás puedan usarlo con más facilidad.

• Advertir a los padres que los niños se alimenten bien antes del partido y después del partido. Evitar bollería y fritos. Aconsejar lo que pueden tomar.

  • En los conceptos.

• Llevo preparado el partido para no improvisar nada.

• Procuro ir con un ayudante para que pueda realizar mi tarea con más concentración.

Priorizo la formación a la competición: lo importante no es el resultado sino la actitud y el esfuerzo que han puesto por conseguirlo.

Responsabilidad.

No somos niños pequeños que nos tienen que decir las cosas muchas veces. Hemos de sentir el peso que significa tener en nuestras manos un grupo de chicos al que podemos ayudar mucho si lo hacemos bien y le ponemos ilusión. Es una gran responsabilidad para nosotros. Estas son algunas manifestaciones:

• Cuando pierdo un partido, lo pierdo yo. No son mis jugadores, ni el árbitro, ni la presión.

• Cuando no entrenan bien, he fallado yo. No es culpa de los jugadores.

• Cuando no entienden algo, no he sabido explicarlo bien. No traslado la culpa a los chicos.

• Cuando no salen motivados al campo, no es por falta de ganas sino porque no les he sabido transmitir esa ilusión que les falta.

• Conocerlos a fondo y ayudarles personalmente en todos los aspectos, no solo en lo deportivo.

• Poner en práctica todo aquello que nos piden en las reuniones y que se detalla en este protocolo.

• Dedicar tiempo a las cosas porque es la única forma de sacarlo adelante. Si no tenemos tiempo, mejor no dedicarnos a esto.

• Prepararse muy bien los entrenamientos y seguir el programa

• Evaluar semanalmente a los chicos y utilizar esos datos para mejorar tu trabajo como entrenador.

• Marcarles metas individuales a los chicos mensualmente

• Corregir sin herir cuando hay que hacerlo y felicitar al que lo merece y al que lo necesita sin olvidarte de hacerlo.

• Formarte muy bien para poder ser más competente.

• Dejar siempre muy alto el nombre de la entidad con tu actitud y tu forma de llevar a los chicos.

• Tratar a todos los jugadores igual aunque de forma diferente.

• Preocuparte de lo que hacen tus jugadores fuera del campo

• Controlar el ambiente del vestuario y eliminar cualquier problema que surja con prontitud.

    • Dar ejemplo de deportividad y respeto con los árbitros y los equipos contrarios. Jamás hablo mal de nadie aunque se lo merezca.
    • No ser ni autoritario ni permisivo pero tener autoridad y prestigio dentro del grupo. Liderarlo.

Iniciativa.

En el fútbol base necesitamos entrenadores con iniciativa que mejoren lo que hay, con nuevas ideas y propuestas que enriquezcan cada vez más nuestros programas, nuestros proyectos, nuestros objetivos, nuestras costumbres, nuestras formas de actuar y de hacer las cosas.

Sin Iniciativas, la entidad quedará estancada en el presente. Y sin evolución, se muere. Es por este motivo tan importante, debemos estar todos receptivos a la innovación y hemos de tener la mente abierta para ir adaptándonos a las nuevas propuestas que van surgiendo sin contentarnos con lo de siempre.

• Las normas están para aplicarlas a las circunstancias concretas.

• Aporto propuestas de entrenamiento novedosas

• Sugiero soluciones a diferentes errores que van surgiendo no solo planteo problemas

• Utilizo el sentido común ante situaciones complejas

• Intento solucionar los problemas con decisión y coherencia

• Planteo proyectos originales que enriquezcan el programa y las actividades

• Pongo imaginación y creatividad en las cosas que hago

• Pongo interés y esfuerzo en mi trabajo como entrenador

•Estoy motivado y actúo con determinación a la hora de cumplir los objetivos, ya sean personales o establecidos en común con otros.

Paciencia.

Es una de las cualidades más importantes del formador. No podemos tener prisa a la hora de buscar resultados en nuestro trabajo. Hemos de tener paciencia para esperar que la semilla que hemos plantado crezca a su ritmo personal y que, bien regada, llegará a ser un árbol enorme. No podemos saltarnos pasos. No podemos ponernos nerviosos porque tardan en llegar los resultados. Eso inquieta al alumno que piensa que lo hace mal cuando está siguiendo su curso normal de aprendizaje. La presión del partido es la causa mayor de nuestra impaciencia.

Estas son algunas consecuencias de la falta de paciencia:

• Me enfado cuando no hacen bien lo que les he enseñado

• Grito porque no consigo que estén atentos.

• Me desanimo y les desanimo con comentarios negativos

• Les amonesto por lo mal que han jugado

• Soy muy cenizo es mis comentarios

• Nunca veo el lado bueno de las cosas (y siempre hay algo bueno detrás de lo malo)

• Notan que no confiamos en ellos

• Pierden la ilusión por aprender

• No disfrutan del deporte

Respeto.

Es una de las batallas más importantes que hemos de afrontar en la actualidad. Se falta al respeto a los árbitros, al equipo contrario, a los jugadores, a los padres. Como formadores, hemos de ser un ejemplo impecable en este aspecto para que los niños aprendan de nosotros esta bella actitud. 

Hemos de cortar con determinación cualquier manifestación de falta de respeto que se produzca en el campo o fuera de él. Hemos de procurar despertar en los jugadores un ambiente de comprensión para aceptar a cada uno como es, con sus virtudes y con sus defectos.

Para conseguirlo, estos son algunos principios que hemos de defender:

• Prepararse y concienciarse muy bien para formar en el respeto a través del deporte.

• Todas las personas somos iguales pese a las diferencias de color, cultura, religión, etc.

• Aprovechar el deporte como medio óptimo de integración

• Responsabilidad personal para conseguir el respeto a las reglas de juego y al adversario.

• Evitar el odio a los rivales y la intolerancia

• Eliminar la competitividad insana y no buscar la victoria como único fin para todo.

• Aprender a respetar las normas del juego (extrapolable a las leyes en la sociedad) y a las personas que juegan con y contra él en ese deporte (aplicable a las personas que le apoyarán y “lucharán contra él” en la realidad social)

• Cuidar la forma de hablar y de actuar del alumnado (sin humillar, sin insultar ni menospreciar) ante las capacidades y limitaciones de los demás

• Ayudar a neutralizar ciertas situaciones vejatorias o discriminatorias que se producen actualmente en el ámbito escolar (abuso de poder, bullying, etc.), las cuáles también se reflejan en el ámbito social.

Plantear siituaciones y desarrollar estrategias en las sesiones deportivas con las que los jugadores perciban como necesario el respeto hacia las opiniones, costumbres, ideas, etc. de los demás compañeros.

Ejemplo.

El entrenador formador debe ser un ejemplo tanto dentro como fuera del campo. Los niños necesitan modelos positivos a los que imitar y desgraciadamente la mayor parte de sus ídolos deportivos no son buenos modelos para ellos. Sin embargo les imitan en todo: su peinado, su forma de vestir, sus gestos y sus actitudes. Es una gran responsabilidad para el profesor el ejemplo que le puede dar a lo largo de toda una temporada.

Estas son algunas de las manifestaciones que podemos cuidar:

• Hablar con educación.

• Ir bien uniformado y aseado

• dar las gracias.

• respetar a los árbitros

• dar la mano de verdad y felicitar de verdad al equipo contrario al ganar y al perder

• no hacer manifestaciones ostentosas al conseguir un gol

• no hacer comentarios que puedan herir a los demás

• no ridiculizar nunca a nadie

• corregir en privado y felicitar en público

• exigir con cariño

• controlarse en los partidos

• decir siempre la verdad

• ser optimista

• motivar

• no hacer trampas

• reconocer los errores

• cumplir las promesas

• ser puntual

Profesionalidad.

En el fútbol base hacen falta entrenadores que se tomen en serio su profesión. La medida para valorar su profesionalidad no está, como muchos entienden de forma equivocada, en sus victorias, en su autoridad, en la minuciosidad con que preparan su partido. Nada de esto está por delante de la delicada y seria tarea que tiene entre manos para educar a sus jugadores a través del deporte.

La profesionalidad de un profesor se mide por la calidad de su trabajo, cuando está muy bien hecho o por lo menos se nota un interés por hacerlo lo mejor posible. Cuando prepara sus clases, cuida los detalles pequeños, intenta ser creativo, tiene claros sus objetivos y utiliza correctamente las sesiones para que sus alumnos consigan el máximo rendimiento, se apoya en las nuevas tecnologías, utiliza las últimas tendencias, tiene muy claro lo que busca, comunica con claridad a sus alumnos, trabajan con una muy buena intensidad, etc.

Estas son algunas manifestaciones de su profesionalidad:

• está muy implicado en su trabajo

• no es necesario repetirle las cosas porque las asume con rapidez

• nunca causa problemas ni los presenta.

• es un pilar importante para la entidad deportiva

• arrastra a los demás por su calidad y esfuerzo

• cumple con sus obligaciones sin necesidad de recordárselas

• cuida los detalles para llegar a la perfección

Existen otros muchos valores que debe manifestar un buen entrenador como son la humildad, para aceptar la verdad, el optimismo ante las dificultades, la generosidad para pensar siempre en los demás y no en uno mismo, la deportividad para enseñar a jugar siempre limpio a nuestros jugadores… Alargaríamos excesivamente el artículo y pienso que lo expuesto nos puede ser de mucha utilidad para ir aplicándolo a nuestro trabajo diario.