No todo lo que brilla es oro.
Todos conocemos la leyenda de Ulises y las sirenas que poseían un canto tan atractivo e irresistible que llevaban a la perdición a los marinos que se acercaban a su isla. Ulises y sus acompañantes, lograron escapar de las sirenas, cuyo canto hacía enloquecer a quien las oyera. Para ello, siguiendo los consejos de Circe, Ulises ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera exceptuándolo a él aunque manda que le aten al mástil.
Son las 18,00 horas y estamos sentados dos personas frente a una madre que ha recibido estos cantos de sirena y antes de estrellarse contra la isla, le hemos pedido que se tape los oídos y que siga navegando porque la nave lleva un buen rumbo y no es el momento de desviarse pese a lo atractivo del plan.
Sobre la mesa hay una convocatoria de el FCBarcelona para que acuda a unos entrenamientos, otra del R.C.D.Espanyol y unas cuantas más de diversos equipos de Barcelona. 
El niño tiene únicamente 11 años. Está feliz, trabajando con mucha ilusión y con una progresión extraordinaria. La Selección Catalana le ha convocado para jugar el campeonato de España. De repente, todo se ha puesto en marcha y son varias las sirenas que rodean el barco y con sus cantos intentan atraer al niño hacia sus brazos. Cada cual le canta una canción que suena de forma irresistible.
En el papel del FCBarcelona, vemos que de forma muy educada, le convocan para un entrenamiento la semana que viene. El escudo del Barça brilla de tal forma que llega a cegar los ojos de esta buena madre que no sabe qué hacer. Está preocupada. No quiere cerrar ninguna puerta pero tampoco sabe qué paso debe dar.
Le aconsejamos con claridad y con mucha seguridad por la experiencia que tenemos pero nuestras palabras se las lleva el fuerte viento que sopla alrededor de las sirenas y la madre que hasta ahora había llevado con buen pulso el rumbo de su barco. Los efectos de las sirenas empiezan a detectarse en la nave. El pulso empieza a temblarle y no sabe muy bien qué hacer.
Profundizamos un poco más en la penosa realidad de la convocatoria. ¿Quién lleva este equipo del FCBarcelona? Lo conocemos bien, una persona que ha llegado al puesto por recomendaciones. No importa si sabe o no. No tiene importancia, es amigo de fulanito.  . 
¿Cuál era el motivo de la convocatoria? Adelantarse al Español ya que hay que evitar a toda costa que tenga mejor equipo que el Barça. 
No seguimos analizando porque no queremos dar más pistas sobre la situación real del caso que presentamos. No les interesa para nada el niño. Como hemos comentado en otros artículos, este niño es un elemento más que los entrenadores adquieren para poder subir en el escalafón de este horrible mundo del fútbol base. Cuando encuentre uno mejor, este lo desecharé para seguir subiendo yo en mi carrera deportiva.
Esto es lo que hay que pensar cuando nos hacen este tipo de ofertas. No hay nada más. Y hemos de ser valientes para decidir lo mejor que no es siempre lo más atractivo. Y eso que brilla tanto y nos ciega a todos es lo que elegiría el niño que no sabe ver más allá de la realidad presente.
Pero la segunda parte de este artículo es quizá más lamentable. No es la primera vez que se nos presenta una situación de este tipo, sin embargo, en cuanto se presenta, me doy cuenta de que estamos en una calle sin salida.
Seguimos en la mesa, charlando con la madre para explicarle lo importante que es aislar a su hijo de todos estos movimientos de los clubes. Siguiendo con el símil de las sirenas, le pedimos que tape los oídos de su hijo con cera para que no le lleguen los cantos de las sirenas y pueda seguir el buen rumbo que estaba llevando.
Sin embargo, la madre, afectada ya un poco por esos cantos, argumenta que es su hijo el que va a decidir. 
Tengo ganas de levantarme de la mesa e irme para no perder más tiempo. ¿Desde cuando nuestros hijos son los que tienen que tomar las decisiones? ¿Tienen ellos la visión general de sus vidas? ¿Tienen la madurez suficiente para decidir sobre temas tan importantes? Si esto fuera así, ¿hemos de dejarle que decida si hoy tiene que levantarse de la cama o ir al colegio? ¿Decidió el niño cuando le ibas a dar de mamar? ¿escogió el colegio donde le has llevado a estudiar? ¿y la ropa que debía llevar?
No podemos dejar que las grandes decisiones las tomen nuestros hijos, nunca nos lo perdonarán. Es cierto que tiene ya 11 años y debe empezar a tomar decisiones e incluso debemos preguntarle su parecer pero siempre está por debajo de nuestra decisión como padres ya que la visión de las cosas, por madurez, las tenemos los padres. ¿No será que quizá no sabemos qué hacer y le pasamos el muerto a nuestro hijo justificándo que debe resolverlo él?
Ojalá este breve artículo sirva para que muchos padres no se enloquezcan por los cantos de sirena de aquellos equipos que van picoteando de los más débiles para conseguir mejores jugadores a toda costa.
Cuándo hay que cambiar de equipo
Cuando vemos que el jugador  ya no puede progresar más
Cuando encontramos un lugar dónde vemos que va a mejorar (no porque juegue en una categoría superior sino porque los entrenamientos, los entrenadores y el ambiente del club va a suponer un mayor desarrollo de mi hijo)
Cuando alguien nos invita a cambiar y vemos que hay un proyecto detrás que va a mejorar el que tenemos.
Cuando no hay que cambiar de club.
Cuando vemos que nuestro hijo va con ilusión a los entrenamientos y a los partidos.
Cuando vemos que nuestro hijo está realizando una buena progresión.
Cada vez que alguien nos llama para probar en otro equipo con la excusa de la categoría mayor, que tu hijo vale mucho y que es un paso para llegar al FCBarcelona o qué se yo.
Cada vez que nuestro hijo nos lo pide porque tiene que afrontar una serie de dificultades y se escabulle.
Cuando vemos que existe el peligro de jugar menos (muchos niños cambian de equipo a uno de más categoría y luego pasan los partidos en el banquillo) o que va atener problemas por las duras presiones a las que someten a los niños en divisiones altas (peligro de abandono).
En definitiva, ¿qué buscamos para nuestro hijo? Si queremos que sea futbolista profesional, te animo a que leas un artículo reciente: mi hijo no será futbolista profesional y que abandones cuanto antes este pensamiento. Si lo que deseamos es que nuestro hijo sea feliz, no le demos más vueltas a la noria y ayudémosles a que lo sean realmente y pongamos cera a nuestros oídos para no desviar el buen rumbo que llevaba tu barco.