Tu hijo entrena bien pero en los partidos se bloquea. Es normal, tiene miedo. El bloqueo es una respuesta instintiva de tu hijo para protegerse porque tiene pánico a fallar, a perder, a disgustar a su entrenador, a decepcionar a sus padres… Son infinitas las causas de este bloqueo, muy frecuentes y reales.

Lo que intenta tu hijo con este bloqueo es protegerse de la incertidumbre al ver que hay algo que no controla del todo y desaparece cuando se ve capaz de superarlo con seguridad. Pero puede ocurrir que no desaparezca si no le ayudamos a recupera esa confianza en si mismo.

Todos hemos tenido alguna vez un bloqueo: dejar un examen en blanco, o ante una situación complicada, no saber cómo actuar ni qué decidir. Estos bloqueos pueden ayudarnos inicialmente pero si se mantienen en el tiempo pueden tener consecuencias negativas. 

En el caso de nuestros hijos deportistas, estos bloqueos les impide concentrarse y rendir de manera adecuada en los partidos. Juegan como si fueran otros, sin personalidad, descentrados.

Las razones por las que nuestros hijos se bloquean en el fútbol son muy evidentes: miedo, inseguridad, complejo de inferioridad ante lo que se le viene encima. 

La mente de un niño es algo muy complejo que es importante comprender bien y lo que a un adulto le parece lo más normal del mundo a un niño puede parecerle algo gigantesco e inalcanzable y muy complicado. Todo depende del entorno que le rodea y de su grado de madurez.

¿Quieres saber cómo ayudarle para superar esos miedos?

Todos tenemos claro que esos bloqueos y esos miedos son como una defensa que tenemos ante los inminentes peligros a los que hay que someterse en la vida. Nuestro hijo futbolista debe aprender a desbloquearse porque eso le permitirá ser libre, adquiriendo un control emocional adecuado para poder jugar al fútbol tal como él sabe y nunca por debajo de su nivel.

Enséñale a ser optimista siempre, dándole la vuelta a las situaciones que le provocan esos miedos o bloqueos. Si el motivo del bloqueo es que jugamos un partido decisivo para clasificarnos en la fase final, la forma de darle la vuelta es no conceder ninguna importancia al resultado y demostrarle que independientemente de lo que ocurra en el campo, su equipo necesita de él con un rendimiento perfecto.

Hazle ver que los pensamientos negativos te llevan al fracaso con más facilidad. Explícale que esos pensamientos no son reales sino ideas falsas que no corresponden a la realidad y nos llevan al fracaso. Si tu hijo se bloquea en el momento de lanzar el penalti porque piensa que lo va a fallar, normalmente es más fácil que lo lance fuera, pero si lo ve de forma positiva y consigue pensar en que lo va a meter, es mucho más probable que lo consiga  y no quede paralizado ante el lanzamiento.

Dale toda la autoestima que puedas para que recupere la confianza en si mismo. Felicítale por el esfuerzo que hace diariamente, por su actitud en los partidos… Valora más su recorrido que la meta que perseguimos. Eso le dará mucha fuerza para afrontar posibles bloqueos en el fútbol y en la vida. Demuéstrale que le quieres independientemente de lo que haga en el partido

Analiza con él la falsa impresión que tienen las consecuencias de su miedo o de su bloqueo. Razona junto a tu hijo que quizá no es tanto como él piensa.

Consigue un clima entre tu y él de verdadera comunicación para que sea capaz de confiarte sus emociones, analizarlas, valorarlas y controlarlas. Cuando tu hijo es capaz de hablar contigo de estas cosas con total confianza puede ser de mucha utilidad para desbloquearle.

Aunque esto es más complicado, cuando son algo más mayores, podemos aprovechar el bloqueo inicial para reflexionar sobre la situación y elaborar un plan de acción. De esta forma se ven capaces de superarlo y consiguen desbloquearse.

Siempre he defendido que las dificultades que uno se encuentra en el camino son un “tesoro escondido” del que uno puede sacar provecho si es capaz de contemplarlo como algo que le va a permitir  mejorar y superarse, en lugar de verlo como un problema.