Es una pregunta que se formulan miles de jóvenes que practican hoy el fútbol? Quieren llegar  a ser profesionales y saben que conseguirlo depende de pequeños detalles diarios en los entrenamientos. Pero se preguntan: ¿cuál es el secreto para rendir más?

Es evidente que el entrenamiento del deportista ha cambiado muchísimo con el tiempo. Antes, el trabajo físico era fundamental. Sin embargo, con el tiempo, los expertos han ido dándose cuenta de que existen otros factores más interesantes y elementales para conseguir un mayor rendimiento en los jugadores de un equipo.

Cualquier momento puede ser bueno para reflexionar sobre estas posibilidades para mejorar el rendimiento.

A través de la disciplina

La primera idea que queremos transmitir tras años de experiencia en una escuela de futbolistas es que la disciplina nos da libertad. Parece todo lo contrario pero es así. Si no tienes disciplina, no eres libre para elegir lo que quieres ser. Esa disciplina te ayuda a controlar tus decisiones sin dejarte llevar por lo que más nos apetece en cada momento. Y si lo que decides es optar por alcanzar lo máximo en tu equipo, sabes que esto te va a costar esfuerzo pero, gracias a la disciplina adquirida, los obstáculos que ves para alcanzar el objetivo no te apartan de esa elección. Piensas que puedes conseguirlo o, por lo menos, intentarlo y que vale la pena hacerlo.

Lamentablemente, es una palabra que gusta poco en lo que se refiere a la formación deportiva. Las tendencias son otras: disfrutar, soñar, nada es imposible, lo que te propongas puedes conseguirlo. Pero no se habla de disciplina. Y es un factor fundamental.

Entrega constante.

El máximo rendimiento en el deporte solo se consigue entregándote permanentemente al cien por cien y con un nivel de autoexigencia máximo. Todos los días, en los entrenamientos y en los partidos. Siempre. Con ganas y sin ganas. Hacerlo en los partidos es más sencillo. Pero entrenar al máximo siempre es lo que distingue a un buen jugador de un verdadero campeón.

Ese es el motivo por el que hay tan pocos que lo consiguen. Los jugadores jóvenes piensan que lo que han hecho jugadores como Messi es algo sencillo pero no se dan cuenta de que para conseguirlo es necesario una fuerza de voluntad constante. Algo que es muy complicado de conseguir pero que depende solo de uno mismo.

Rendir al máximo en cada entrenamiento.

Si quieres llegar a lo máximo en tu deporte tienes que trabajar todos y cada uno de los días dando todo lo que puedes de ti mismo en todas las situaciones hasta que esto se convierta en un hábito. Tienes que poner el listón arriba de todo y no bajarlo nunca. 

Para eso es necesario:

    • Una entrega absoluta.
    • No ponerte nunca excusas, metas bajas.
    • No aceptar ningún tipo de distracciones con la que habitualmente somos bombardeados.

A veces, rendir al máximo no es suficiente

Cuando eres mejor que los demás, rendir más que ellos es sencillo siempre que te esfuerces al máximo de manera constante para mantener este rendimiento. Pero ¿qué ocurre si no eres el mejor?

Cuando te enfrentas a alguien y partes en situación de desventaja, puedes hacer dos cosas: conformarte o no. No te conformes. Existen dos estrategias que suelen dar resultado. Una a corto plazo y otra, mucho mejor, a medio plazo, que es la que debemos inculcar en los entrenadores y jugadores.

La primera posibilidad consiste en evitar que el adversario juegue bien. No debes salir al campo pensando solo lo que debes hacer tú sino en lo que no debes permitir que el contrario haga. Tienes que anticiparte a sus puntos fuertes y atacar sus puntos débiles. Tienes que conseguir que el contrario juegue mal porque si no, como es mejor que tu, te ganará.

Esta opción nunca la recomendamos en una escuela de futbolistas porque nos parece antideportiva. Buscas ganar no superando al  rival sino destruyéndolo.

La segunda opción es mejor. Si tu adversario es mejor que tú al principio de temporada, eso no quiere decir que no puedas mejorar al final de la misma. Hay todo un año por delante y, si trabajamos con metas altas mejorando nuestros objetivos individuales y colectivos, podemos llegar a ser mejores que ellos a los 8 meses. El objetivo es romper nuestro nivel máximo y multiplicarlo para poder alcanzar el éxito. Cuando nos enfrentamos a equipos mejores que el nuestro hemos de trabajar duro para seguir creciendo.

¿Cómo puedo romper esos límites para superarme?

  • No hemos de resignarnos nunca ante equipos superiores a nosotros. Hay que luchar con todas nuestras armas, especialmente con la imaginación.
  1. Juega con el corazón. Haz más caso a lo que queremos que a lo que pensamos. La cabeza, como procesa los datos, nos hace ser lógicos, en cambio, el corazón nos hace soñar.
  1. Concentrarnos en nuestros propósitos más profundos. Todo lo que vamos a aprender en este intento de superación no tiene precio y vale la pena poner todo el esfuerzo en él.
  1. Por encima de todo: crecer. Ponernos metas más altas. Aumentar nuestras cualidades. Si tus circunstancias actuales son el punto de referencia para tomar tus decisiones, limitas tus posibilidades y no puedes crecer. No queda más opción que atreverte a cambiar tus circunstancias, transformarse.

Pero quizá puedes pensar que esto es muy complicado y no es así. Está más cerca de lo que piensas. Se trata de cambiar alguno de nuestros hábitos por otros. Piensa en estas ideas:

  • No gana el partido el que marca el gol más bonito. La victoria es la suma de todas las acciones desde que empieza el partido hasta el final.
  • El fracaso de una temporada no viene por perder un partido sino por repetir pequeños errores una y otra vez sin corregirlos a lo largo de demasiado tiempo.
  • Por lo mismo, el éxito se consigue por la suma de pequeñas acciones realizadas durante días, semanas y meses.