La autoridad se consigue siendo el líder dentro de tu equipo. El líder deportivo que proponemos conseguir está basado en un liderazgo de servicio. Podemos definirlo como el arte de influir sobre la gente para que entrene y juegue con entusiasmo con la idea de conseguir los objetivos del equipo.

Este modelo que proponemos debe perdurar en el tiempo. Para conseguirlo tenemos muy claro que el único liderazgo que aguanta la prueba del paso del tiempo, tiene que construirse sobre la autoridad.

La autoridad es el arte de conseguir que los jugadores hagan voluntariamente lo que tu quieres debido a tu influencia personal.

¿Cómo podemos conseguir cierta autoridad sobre el equipo? ¿cómo conseguir que los jugadores se sientan implicados y enteramente comprometidos? La respuesta está en el servicio y el sacrificio. Si pensamos en qué personas han tenido autoridad en nuestra infancia o juventud nos daremos cuenta que son aquellas que nos ayudaron más y se sacrificaron por nosotros. 

Todos recordamos un profesor que nos ayudó mucho en nuestra época escolar, un entrenador que desde pequeño apostó por mí, mis padres. Esas son las personas que se ganaron por derecho propio la autoridad. Les seguíamos porque ellos lo habían dado todo por nosotros.

Por este motivo, es el momento de preguntarte y de responder con sinceridad: ¿qué haces por ayudar a tus jugadores? ¿les dedicas tu tiempo? ¿piensas en cada uno de ellos? ¿te propones realmente ayudarles en sus necesidades? ¿les conoces a fondo? ¿tienes paciencia para corregirles con optimismo? Si ellos descubren todo esto en ti, no dudes que te has ganado tu ascendencia sobre ellos. Te seguirán a muerte porque confiarán en ti. Serás un líder con autoridad.

Pero si les desprecias, si no haces nada por ellos, si no te preocupas por cada uno de los jugadores y no les dedicas tiempo y esfuerzo personal, no te seguirán, no serás su líder aunque seas su entrenador y el equipo necesita de tu liderazgo para rendir más, para cohesionarlos y alcanzar el máximo rendimiento de cada uno de ellos.

En el mundo actual lo que se busca es el poder para cambiar el mundo. Sin embargo, hay ejemplos de personas que han cambiado el mundo sin ejercer ningún poder, por su influencia y su ejemplo, con su autoridad adquirida.

Gandhi es uno de ellos. En un país deprimido de más de casi trescientos millones de habitantes esclavizados por el dominio del poder británico, Gandhi aseguró que conseguiría la independencia de su pueblo sin recurrir a la violencia y cumplió su palabra. Es un ejemplo de líder que se volcó con su pueblo realizando grandes esfuerzos para llamar la atención de la opinión mundial.

Estamos forjando nuestra autoridad cada vez que realizamos un acto de servicio y nos sacrificamos por el equipo que tenemos a nuestro mando. Poco a poco se va creando una relación de liderazgo entre el entrenador y sus jugadores que aprecian el esfuerzo que estás haciendo para que cada uno de tus jugadores mejoren.

El papel del entrenador líder es, por tanto,  servir. Y si todavía no tienes claro qué significa servir a tu equipo te lo detallo un poco más: servir es identificar las necesidades legítimas de cada uno de tus jugadores y satisfacerlas. Esto no es algo sencillo. Por eso, en este proceso de ayuda nos veremos obligados a realizar sacrificios por aquellos a los que servimos. Lo que consiguió Gandhi no fue un paseo triunfal por la India, realizó grandes sacrificios por su pueblo y lo llegó a pasar muy mal para conseguirlo. Por eso fue un gran líder.

El liderazgo que perdura en el tiempo se basa en la influencia o autoridad. La autoridad siempre se funda en el servicio o en el sacrificio por aquellos que dirigimos y que consiste ese servicio en satisfacer las necesidades.

Puede ocurrir que tras leer este artículo te sientas motivado a ayudar a tus jugadores. Pero ten cuidado, las mejores intenciones del mundo no valen para nada si no se ponen en practica, si no van seguidas de acciones. Hay entrenadores que hablan muy bien y dicen muchas cosas pero muchas veces hablan por hablar. Nuestros jugadores se cansan de tanta fanfarronería. Se fijan y valoran más tus acciones que tus palabras.

¿Sabes por qué hay tanto entrenador fanfarrón? Porque hablar es muy fácil. Lo único que tienes que hacer es abrir la boca y nada más. Sin embargo, ser consecuente con todo lo que digo mediante acciones reales a lo largo de los entrenamientos y partidos es lo que al final arrastrará al grupo. Y eso ya es otra cosa. Porque quizá hay muchos entrenadores que no piensan dar ese ejemplo necesario para liderar un equipo. Los jugadores no son tontos y en seguida se dan cuenta de quién es un verdadero líder y a quién quieren verdaderamente seguir.

El verdadero liderazgo es difícil y requiere mucho esfuerzo. Poco valen las intenciones si no van seguidas de acciones consecuentes. Esa es la razón de que la voluntad sea el vértice del triángulo.

Intenciones + acciones= voluntad.

Cuando nuestras acciones son consecuentes con nuestras intenciones nos convertimos en líderes consecuentes. Este es el modelo de liderazgo con autoridad que se pretende defender en el mundo del deporte.

Una de las más grandes historias de supervivencia de todos los tiempos y uno de los más extraordinarios ejemplos del liderazgo es la del intrépido explorador Ernest Shackleton que se embarcó en 1914, junto con su equipo de marineros y científicos, en un intento de realizar la primera travesía de la Antártida. 

La crónica de esta maravillosa expedición representa una historia sin igual en los anales de la supervivencia: el barco, destrozado por la presión de los hielos, la tripulación abandonada a su suerte en medio del helado Mar de Weddell, peligrosos viajes en barcas a través de las tormentas del Océano Antártico, un puñado de seres humanos luchando durante largos meses contra el frío, el hambre y el desánimo, en el límite de la capacidad humana.

Sin embargo, día tras día de esta angustiosa aventura, Shackleton guió a su equipo dando pruebas de ánimo, creatividad y perspicacia inigualables. Su actuación ofrece una lección de liderazgo de especial valor para el mundo del deporte. 

Aconsejamos la película que se rodó sobre esta formidable aventura titulada: “Shackleton La odisea de la.Antártida (Charles Sturridge 2002)

En un momento de la historia en la Antártida, uno de estos hombres deja de creer en su líder y le pone a prueba su autoridad. El objetivo de Shackleton era salvar a sus hombres como fuera y hubo que tomar medidas complicadas. Se sacrificó por ellos hasta el final sin perder la esperanza pese a la gran dificultad que estaban atravesando. 

El liderazgo puede concretarse en una sencilla descripción de tareas que cabe en cinco palabras: IDENTIFICAR Y SATISFACER LAS NECESIDADES.