integrar los valores

La Fundación Marcet ofrece, con este Método, una serie de herramientas que ayudarán a responder a esta pregunta clave:

¿Por qué es tan difícil integrar los valores en la practica deportiva?

Todos queremos transmitir valores pero no sabemos cómo llevarlo a la práctica. 

  1. I.Cada vez más, los padres y entrenadores ven a los hijos como simples jugadores que pueden ganar una competición. 

Hemos de cambiar el chip y convencerles de que tenemos la responsabilidad de formarle aprovechando las situaciones que nos encontramos en el deporte.

2. En plena crisis de valores que vive el mundo de hoy, a la juventud actual le faltan referencias claras. 

Existen buenos modelos para nuestros hijos deportistas y hay que aprovecharlos para transmitirles valores como el sacrificio, el esfuerzo, el trabajo, la superación, el ser mejor, el principio de autoridad, la disciplina, han perdido peso en la sociedad. 

3. Los jóvenes de hoy esperan que los padres y la propia sociedad resuelvan su futuro. Hay mucho padre helicóptero y mucho jugador excesivamente protegido que produce: sedentarismo, problemas escolares, el fantasma de una infancia descontrolada, sobre protegida y, a veces, violenta. Los valores imperantes hoy en la sociedad son el individualismo, la indiferencia por el esfuerzo, la búsqueda del placer de lo inmediato. 

El deporte motiva tanto a los niños que son capaces de darle la vuelta a todos estos problemas y conseguir con esfuerzo y sacrificio cualquier meta que se propongan. Vuelven a recuperar la ilusión por las cosas.

4. La estructura del sistema educativo falla, el profesor se encuentra solo y con muy pocos recursos para cambiar esta escala de valores. El niño ha pasado de un autoritarismo extremo a ser un igual, un colega con los padres y, por ende, con los educadores. 

Sin embargo, cuando en un deporte se plantean normas y disciplina, el entrenador encuentra ahí, ese recurso que necesita para mantener la escala de valores que le ayudarán a esforzarse por conseguir metas ambiciosas en el deporte y en la vida.

5. Otro problema que no ayuda es el cambio de la base familiar, con todo lo que conlleva: menos tiempo para los hijos, falta de reglas claras y de autoridad. 

Por eso tantos padres en estas situaciones recurren al deporte para completar o reforzar la formación que él no le ha podido dar.

Un gran reto para las escuelas de fútbol

Las escuelas de fútbol son un gran apoyo para esta nueva sociedad en la que vivimos.  No pueden estar al margen de un tema tan importante como es el de los valores. Por una sencilla razón, queremos formar personas autenticas, que sepan asumir la vida. Les enseñamos a jugar al fútbol sin limitarlo a unos conocimientos técnicos adquiridos en los entrenamientos. Queremos personas que sepan afrontar los retos que la vida les presenta día tras día. Y, para lograrlo, no cabe duda que este Método puede ser de mucha utilidad.

En las escuelas de fútbol nos estamos equivocando si nos preocupamos más de instruir que de formar. Los mismos padres deben entender que es importante formar a los hijos, además de conseguir que juegue muy bien al fútbol o al baloncesto.

La solución ante todo lo que está cayendo, no tiene más secreto que una puesta al día, con sello de urgencia, de una serie de valores básicos necesarios para vivir y convivir. 

En esto consiste el Método Marcet de los valores. Hemos de tratar de tomar una postura firme y consecuente para reconstruir una sociedad a la deriva en la que, como punto de partida, se apueste a fondo perdido por el ser humano.

Como dijo C.S. Lewis: “fabricamos hombres sin corazón y esperamos de ellos virtud y magnanimidad. Nos reímos del honor y nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros”.

Fue Aristóteles quien dejó escrito que los hábitos buenos adquiridos en la juventud son los que marcan la diferencia..

Para empezar, el ejemplo es básico en los hijos. No hay nada que marque más en la vida de un hijo que la fuerza del ejemplo cotidiano y sereno. Para que un niño se enfrente a la vida en serio, en el terreno de los valores, tiene que tener alrededor adultos que se tomen la vida en este sentido. 

Padres y educadores, tenemos que hacer un alto en nuestra tarea y preguntarnos qué necesitan verdaderamente nuestros hijos, nuestros alumnos. 

Démonos un espacio para reflexionar con seriedad,  pensemos que nos necesitan para poder llegar a ser algún día mejores personas. El método Marcet de valores es un apoyo eficaz y una herramienta muy profesional para conseguir una implantación adecuada.

El mundo del deporte puede ayudar, y mucho, a superar todos estos problemas y a reciclar e impulsar una nueva escala de valores. Pero es necesario un deporte bien enfocado donde se destaque el sacrificio, el trabajo, el espíritu de superación, la búsqueda de soluciones, la aceptación de unas reglas, el respeto, el acato de la autoridad, el adquirir el sentimiento de formar parte de un equipo (bueno para la integración) y el aprender a aceptar la derrota, el fracaso.

Sin embargo, hemos de tener muy claro que es falso aquello que comentan algunos padres:”mientras practiquen deporte, estamos tranquilos porque están haciendo algo sano”. Hemos de ser conscientes de la naturaleza ambivalente del deporte. La práctica deportiva puede ser fuente de educación, de salud, de integración…,pero pude ser también motivo de ignorancia, enfermedad, violencia, exclusión…

Fragmento del Método de Valores en el fútbol