Los 7 valores de un futbolista

Los que hemos jugado al fútbol, nos damos cuenta de que este deporte te da una formación. Lo malo es que no te das cuenta del todo, cuando eres jugador.

Apostamos por implantar los valores deportivos intentando motivar a los chicos a alcanzarlos. Les hacemos ver lo importante que son para su vida, procuramos dar ejemplo porque somos conscientes de que los chicos hacen lo que ven en nosotros.

Nuestra labor es motivar, impulsar, mostrar las ventajas que eso conlleva. Lo presentamos de forma atractiva aunque sabemos que habrá que poner esfuerzo en todo lo que uno se propone.

Ni qué decir tiene el apoyo que sueles recibir de los padres que ven como inculcas valores positivos en sus hijos.

Estos son los 7 valores que proponemos aunque podrían ser otros diferentes si lo prefieres.

1. Respeto a los compañeros, al entrenador y al árbitro.

Ni gritos, ni recriminaciones, ni insultos evidentemente a ninguna de estas partes. Trata como entrenador o como padre de cumplir lo mismo pues no hay nada peor que la incoherencia.

Nadie se ríe nunca de otro compañero. Defiende este punto con explicaciones profundas. Piensa en las consecuencias que tiene. No permitas ninguna situación de este tipo.

2. Puntualidad

A no ser que sea fuerza mayor o esté avisado con anterioridad, el que llegue tarde tiene que ser advertido desde el principio. Es una falta de educación con el resto del grupo y, en especial, con los padres que han hecho el esfuerzo de llegar puntuales. Si les enseñamos este aspecto a nuestros hijos, cuando sean mayores, seguirán valorando esta virtud que les inculcaste en su infancia.

3. Esfuerzo en los estudios.

No se trata de pedir sus notas y aplaudir cuando saca un excelente. Preocúpate por sus notas trimestrales, habla con él y hazle ver la importancia de los estudios.

Si lees el informe del colegio, verás que además de los números también hay valoraciones que son muy valiosas y que te dan pista de cómo es su actitud en el colegio.

Eso es lo que hay que valorar. Puede ser que tenga dos suspensos y que debas felicitarle por la mejora realizada en ese trimestre. Cada niño es diferente. No podemos comparar más que la evolución de trimestre en trimestre de cada jugador. Si le das importancia a esto, los padres tienen un arma importante en el fútbol para que su hijo se siga esforzando.

4. Comer bien, higiene y orden.

No puede haber niños con exceso de alimentación, acostumbrados a comer después de los entrenamientos patatas fritas, bollería, etc. El exceso de peso no les permite ser ágiles y veloces. Pierden resistencia física y velocidad y no rinden.

Con las prisas, muchos niños no se duchan adecuadamente utilizando bien el jabón, las chanclas, etc.
Por comodidad, no colocan con orden la ropa utilizada y pierden objetos del uniforme de entrenamiento o de partido.

Hemos de ayudarles a que adquieran esos hábitos desde el inicio y ser muy constantes y exigentes en estos puntos básicos de su formación.

5. Responsabilidad.

Macuto o bolsa preparada por los propios jugadores, previa revisión de los padres ( si son pequeños) antes de salir de casa para evitar olvidos graves como botas o espinilleras.

6. Disciplina.

Obligación de llevar espinilleras en los entrenamientos. Evitan lesiones, serán más incómodas pero…, total, si son obligatorias para los partidos, ¿por qué no acostumbrarlos en los propios entrenamientos? Sobre todo el objetivo es evitar lesiones.

La camiseta siempre por dentro. Cuando ves un equipo que lleva la camiseta por fuera, te das cuenta de la poca disciplina que tienen.

Entrenamientos en serio. Puede haber bromas, pero se trabaja con la máxima intensidad posible. Atención a las indicaciones del entrenador.

7. Humildad

Si realmente quieres que aprendan, uno de los valores esenciales que hemos de enseñarles es la humildad para aceptar los errores. Es un aspecto fundamental. Cada vez que un jugador falla, no debe sentirse derrotado sino todo lo contrario: es una ocasión para seguir aprendiendo. En la competición, especialmente, surgen muchas situaciones que hemos de aprovechar para enseñarles a ser humildes.

El soberbio, no mejora. No se esfuerza porque piensa que ya lo sabe hacer todo bien. No escucha porque cree que no lo necesita. Cuando falla, siempre encuentra una excusa para justificarse en lugar de aceptar su error.
En definitiva, puedes conseguir inculcar esos valores mientras mantengas la coherencia entre lo que dices y lo que haces. Da ejemplo antes de exigir nada.

Las reglas son para todos y por supuesto tú eres el primero que tiene que dar ejemplo. De nada sirve que pidas a tus chicos puntualidad si eres tú el que llega siempre tarde. Evidentemente no tienes que ponerte las espinilleras, ni traer las notas.

Al final, con lo que te quedas es con la satisfacción de haber podido ayudar a estos chicos en su formación deportiva y humana.