Uno de los aspectos que más estamos insistiendo es en mejorar la intensidad en nuestros entrenamientos y partidos. Gracias a los viajes que realizamos a los países de Europa donde el frío es el protagonista de su clima: Alemania, Holanda, Bélgica… , hemos podido comprobar que son países donde se juega muy rápido. 
Cuando nuestros equipos participan en sus torneos quedamos impresionados de la intensidad que todos demuestran en competición. Quizá no tienen nuestra técnica pero nos superan por intensidad de juego. Viajamos con los ojos bien abiertos para aprender e incorporar lo bueno de cada lugar.
Está claro que cada grupo y que cada edad tiene una intensidad diferente. No podemos pedir a todos la misma intensidad. Lo que sí podemos pedir es que cada uno imprima su máxima intensidad en cada uno de los ejercicios. Entendemos que hay fases dentro de cada ejercicio y que no todo el tiempo se trabaja igual.
Primero hay una fase explicativa donde el niño debe entender cómo funciona el ejercicio. Perdemos mucha intensidad en esta fase cuando nos alargamos o cuando no sabemos explicar el ejercicio bien o quizá también cuando no hemos sabido adaptar el ejercicio al grupo con el que estoy trabajando. Cuanto más bajo el nivel, más sencillo debe ser el ejercicio, si queremos conseguir intensidad.
Una vez explicado, pasamos a la fase de rodaje y posibles correcciones iniciales sobre el ejercicio. Entendemos que aquí tampoco hay mucha intensidad. Pero excederse o querer buscar la perfección en el ejercicio intentando corregir muchas cosas a la vez es otro de los problemas de la falta de intensidad en esta fase.
Por último tenemos la fase de correcta aplicación donde debemos conseguir la máxima intensidad posible y alargar el ejercicio en el tiempo de tal forma que no sea aburrido ni demasiado largo. En esa fase es muy recomendable no hacer paradas para explicar nada y las correcciones son mientras ellos realizan el ejercicio. Hemos de pensar que si no conseguimos que entrenen a la intensidad de un partido, nunca conseguiremos enseñarles nada con eficacia.
Es bueno saber que cada vez que un grupo ha trabajado a la máxima intensidad, esta se puede mantener durante un tiempo pero luego hay que parar para luego volver de nuevo a conseguirlo. No se debe entender la intensidad con el trabajar toda la sesión seguida sin parar.
La intensidad la marca muchas veces el tono de voz del profesor. Con su voz marca el ritmo de los chicos y hace que la intensidad sea mucho mayor. Una vez acostumbrados a ese ritmo de la voz, hemos de intentar que sigan trabajando con la misma intensidad aunque el profesor no se la esté marcando con su voz.
Los profesores con voz monótona, o con un tono bajo contagiarán a sus alumnos una intensidad baja.
No aconsejamos el uso de silbatos para marcar el ritmo porque queremos alejarnos de todo lo que es o recuerda a la educación militar. Buscamos algo más familiar como es la voz del profesor.
Hemos de tener en cuenta que jugar a gran velocidad exige un grado de concentración y de precisión muy alto. Cuanto más rápido juegues, más posibilidades tienes de fallar a no ser que nuestros jugadores entrenen siempre a ese ritmo y se habitúen a pensar rápido, de tal forma que antes de recibir la pelota ya han analizado y tomado una decisión.
Jugar intenso es muchas veces jugar sabiendo qué es lo que tienes que hacer en cada situación de partido y ejecutarlo con la máxima velocidad. Debes entrenarte a tomar decisiones correctas en décimas de segundo y eso es complicado y no se consigue en el juego si no se entrena con asiduidad.
Para jugar con gran intensidad es preciso tener una muy buena técnica ya que no es lo mismo pasar un balón sin que nadie te presione que con un defensa pisándote los talones. Es preciso hacerlo todo bien pero más rápido que el rival.
Uno de los principales errores que puedo apreciar en los entrenamientos de los equipos es precisamente que se entrena a un ritmo muy bajo y que no tiene nada que ver con lo que luego se le pide en el partido. Por lo tanto, los errores son mucho mayores. Además, el entrenamiento no sirve de nada porque no es una situación real de partido. Puedes ver, por ejemplo, ejercicios de finalización, sin ninguna presión de rival, ejecutados en cámara lenta prácticamente. Eso no es un entrenamiento correcto.
Te animo a que pongas en práctica estos consejos y verás cómo mejora la intensidad de tus jugadores. Ya me contarás.