Cuando hablas de deporte, surge con frecuencia la palabra “COMPROMISO”. Es un valor dentro del deporte de élite que explica muchos de sus éxitos.
Sin embargo, como valor deportivo, debemos saber inculcarlo en tempranas edades, cuando el joven deportista se empieza a plantear jugar al fútbol, o a cualquier otro deporte, en serio. Sin compromiso no hay resultados. No podemos depender del talento personal. Hay que trabajarlo y pulirlo con esfuerzo y sacrificio. Hemos de marcarnos metas altas y luchar por alcanzarlas con compromiso.
Los juegos olímpicos no son cada 4 años sino que son cada día
Esta es la mentalidad que debemos inculcar a nuestros jugadores si deseamos un verdadero compromiso por su parte. La preparación para una competición implica una entrega personal de cada jugador del 100%. Hay muchas personas que no son capaces de responder a este compromiso y otras tantas que sí. Estos últimos son los que alcanzan el éxito.
Uno de los méritos que podemos otorgar a Pep Guardiola en su periodo en el Barça fue conseguir que el equipo estuviera altamente comprometido por el éxito común. Conseguir esto es algo complicado ya que el futbolista profesional se acomoda en el éxito deportivo, el económico, la fama, la falta de objetivos que le ilusionen… Pep consiguió limar asperezas y que todos alcanzaran un alto grado de compromiso en los entrenamientos y en los partidos. Para eso tuvo que hacer limpieza en el vestuario y despedir a algunas “vacas sagradas” que no eran capaces de trabajar con el compromiso solicitado por Pep.
En un artículo aparecido en el periódico inglés “The Times”, acusaron al entonces director técnico de la natación inglesa, el australiano Sweetenham a forzar la retirada de 13 nadadores olímpicos ingleses.
Sweetenham se defendió: “llevo 30 años entrenando –hombres, mujeres, de todas las edades y niveles- y nunca he tenido ningún problema. Solo que desde que llegué y, para intentar hacer crecer a la natación británica, puse objetivos más altos y por ellos se me acusa de presionar demasiado a los nadadores.”
“Las competiciones internacionales a las que debemos acudir demandan el 100% de cada nadador, hay personas que lo entienden y pueden hacerlo y otras no.”  Ante estas acusaciones, el australiano que ha entrenado a la selección de su país en cuatro juegos olímpicos, dijo que en algunas ocasiones hay que motivar al nadador exigiéndole al máximo si no se quiere que un relevo salga mal y se perjudique a tres personas por la mala actuación de la cuarta”.
En nuestro deporte, el fútbol, puede ocurrirnos lo mismo. Hace poco se me acercó el capitán del equipo para comentarme que estaba muy preocupado porque uno de los jugadores no entrenaba bien, venía al entrenamiento y, en lugar de darlo todo, se pasaba los 90 minutos riendo o haciendo comentarios que no aportaban nada al equipo. Le agradecí la observación y aproveché para hablar con esa persona sobre su compromiso. Fue una buena lección.
En muchas ocasiones, no nos damos cuenta de la importancia que tiene el entrenador en la implicación de todo el equipo. Ha de saber marcarles objetivos ambiciosos e implicarlos a todos para que trabajen muy duro. En ocasiones a los entrenadores nos falta carácter para conseguirlo. Somos blandos, cobardes, tímidos…y son nuestros jugadores los que lo pagan.
Me quedo con los tres niveles de compromiso que Bill Sweetenham describió en una conferencia a la que me hubiera gustado asistir:
Nivel 1: Mejorar.
Es el jugador que acude a los entrenamientos con la ilusión de mejorar poco a poco, día tras día. Se le ve que dedica tiempo y esfuerzo al deporte. Está comprometido.
Nivel 2: Mejorar hasta el limite
Es un nivel más alto que el primero ya que pone en primer lugar su tiempo de entrenamiento por encima de otras actividades que hace que se dedique de lleno a su mejora deportiva. Está más comprometido.
Nivel 3: Ganar
Es el máximo nivel de un deportista que busca en cada entrenamiento un 10 en dedicación, un 10 en concentración y un 10 en estilo de vida. Estos tres factores hacen del deportista un ganador. Está totalmente comprometido.
Como se puede apreciar, en las tres situaciones se está dando un cierto compromiso pero el que realmente busca el deportista de élite es el tercero en el que el jugador lo da todo.
David Davies, el campeón inglés y ganador de la medalla de bronce en las olimpiadas y en los campeonatos del mundo, salió en defensa del director técnico Sweetenham  alegando que ha hecho un grupo de nadadores mucho más profesional del que antes existía y que se siente afortunado de contar con él.
Deportista: Ojalá tengas la suerte de encontrar en tu carrera deportiva un entrenador que exija de ti un máximo compromiso. Si eres capaz de soportarlo, te sentirás afortunado de haberlo podido experimentar.
Entrenador: que jamás tengas que arrepentirte por no haber sido capaz de exigirles a tus jugadores este alto compromiso que les pudo llevar a la cima del deporte o que por lo menos les hubiera permitido intentarlo. Es algo de lo que siempre te estarán agradecidos.