Esta temporada nos hemos propuesto entre otros objetivos, mejorar el ambiente entre los padres. Aprovechando esta nueva etapa que iniciamos en septiembre donde dejamos claro que la formación debe estar por encima de la competición y, una vez despejados todos aquellos padres demasiado competitivos que buscan con obsesión las categorías, nos disponemos a proporcionar herramientas a los padres para conseguir un ambiente muy agradable entre las 200 familias que forman la entidad.

A la Fundación Marcet vienen todo tipo de personas. Hay padres principiantes que no saben de qué va el asunto, otros muy competitivos, que intentamos cambiarles cuanto antes y los padres normales que traen a su hijo al entrenamiento y pacientemente esperan. Aseguran que no entienden de fútbol y que no les interesa nada pero que por desgracia su hijo se ha empeñado en practicarlo y no han podido frenarle. Como ves hay de todo y por este motivo iniciamos nuestra batalla desde el primer día dejando las cosas muy claras.

La idea que queremos transmitirles es muy sencilla:

“Cuanto más alejado estés del deporte de tu hijo más contento lo verás y, sin quererlo ni buscarlo, más rendimiento dará.

Esto no significa que no te preocupes por lo que hace sino simplemente que no te debes meter en lo que hace. Que has de dejarle un espacio de libertad donde él se encuentre a gusto y sin presión alguna porque sabe que tú siempre estarás a su lado a pesar de sus fallos y errores.

En la mayor parte de casos, los padres, sin darse mucha cuenta, son los culpables de que se produzcan constantes problemas en la marcha del grupo. Pero más que meterme con ellos, pienso que no lo hacen a propósito sino que lo provocan sin buscarlo.

Lo que queremos hacer es facilitarles las cosas para que en lugar de ser un problema, sean todo lo contrario: una ayuda. Porque hay que decir toda la verdad:

“Con los padres a favor, persiguiendo nuestras mismas metas, todo es mucho más fácil y somos capaces de alcanzar grandes objetivos”

Por este motivo, al principio de curso convocamos una reunión a la que vino un 50% de los padres para explicarles nuestro deseo de aprovechar el tiempo durante su estancia en la ciudad deportiva. Que no sea un simple estar sino algo más.

No hay que preocuparse si acuden 100 familias a la reunión cuando tienes 200. Es normal que la vida no les de para mucho más. Unos cuantos no han podido llegar, otros no se han enterado bien o no han recordado la fecha, algunos han llegado tarde por las carreteras y, finalmente un grupo está ya un poco cansado de asistir a reuniones en el colegio, en el piso, en el trabajo, y no le ha importado asistir.

Sin desanimarnos en absoluto, hemos redactado un acta de la reunión y un protocolo de comportamiento para los padres y se la hemos entregado a los niños (estos si que no fallan nunca) y hemos puesto como condición que deben leerlo y firmarlo los padres. Todos lo han firmado aunque no sé si lo han leído. El tema es que ha llegado a la mayoría y esto ya está muy bien.

En los entrenamientos de a diario, puedes ver a padres que se traen su libro, otros que se instalan el despacho en la mesa del bar para seguir trabajando con el ordenador, unos que aprovechan para caminar por los alrededores, hay quienes les gusta darle a la conversación  y se montan unas tertulias divertidísimas donde lo pasan fenomenal. Sin embargo, todavía quedan unos cuantos que se quedan viendo el entrenamiento del niño: no se pierden ni un detalle. Y van comentando todo lo que se les ocurre.

A estos últimos padres les animamos a que dejen ese espacio de libertad de sus hijos pero suelen responder con un argumento que es muy comprensible:

–A mi me gusta verle entrenar. Disfruto viéndole en cada entrenamiento y me siento en la grada sin perder detalle.– comenta un padre con una sonrisa.

En el fondo estos padres son los más peligrosos porque sin darse cuenta están presionando a su hijo que quiere jugar y divertirse con su deporte favorito sin que esté su papá tan encima de él.

–No ,no, mi hijo me pide que me quede a verle. Si me voy del entrenamiento se enfada conmigo

Tu hijo está acostumbrado a que te quedes a verle y no se siente seguro si no estás tu delante. Cada jugada que hace, te mira para ver que te ha parecido con lo que está más pendiente de ti que del entrenamiento. Constatamos frecuentemente que muchos niños no progresan todo lo que podrían hacerlo por este motivo. También son niños que se muestran inseguros, no tienen un espacio propio para probar, para equivocarse sin que nadie les esté observando. Son niños inmaduros deportivamente.

Es nuestro reto conseguir mejorar el rendimiento de estos chicos apartando al padre de la zona de libertad que marcamos en el club. Posiblemente no lo conseguiremos al 100% pero seguro que algunos deciden cambiar de táctica. De hecho hemos seguido tomando medidas para incrementar estas opciones.

Para conseguir apartarlos de los entrenamientos, hemos ideado diversas estrategias interesantes: hemos construido una pista de pádel y animado a la gente a empezar a practicarlo. Los padres lo han agradecido y ven una oportunidad para hacer piña con los otros padres y a la vez hacer deporte que siempre va muy bien. La pista está muy solicitada y se ha mejorado el ambiente. Es bonito ver ahora cómo los chicos están entrenando y al lado hay cuatro padres dandole a la raqueta completamente emocionados.

La pista de pádel no es suficiente porque hay todavía muchos padres que no se lanzan a ponerse en pantalón corto. Para ellos hemos ideado un campeonato de ajedrez. Hemos adquirido 10 tableros y muy pronto se va a poner en marcha un campeonato que estamos seguros que va a ser un bombazo. Hemos promocionado los beneficios del ajedrez para la salud mental del padre estresado por el día a día. También es un deporte que se puede practicar tanto el padre como la madre, tenemos espacio suficiente para albergar a todos los participantes y es muy económico ya que los tableros y las fichas son de plástico, de momento.

Además, hemos facilitado unos vestuarios para que los padres atléticos puedan dedicar esas dos horas a correr por la zona. Ya hay un grupo que han hecho piña y salen a correr juntos. Están muy agradecidos de poder aprovechar ese tiempo para ponerse en forma porque nunca encontraban tiempo para practicar deporte y ésta es una oportunidad única. Cuando hay luz de día salen a la montaña que tenemos pegada a las instalaciones.

El ambiente que se respira en la Fundación es muy agradable y muy familiar. Los niños que llegan antes del entrenamiento pueden hacer los deberes en la sala de estudio que hemos montado en el salón de actos y de esta forma cuando llegan a casa no tienen más que cenar y a descansar.

Una nueva idea ha surgido en estas semanas. Queremos nombrar delegados de padres que no tiene nada que ver con los delegados de equipo. Son padres escogidos por los demás que representan al resto de padres del equipo y que hacen de portavoces ante el coordinador de Tecnofútbol. De esta forma, queremos conseguir que sean ellos mismos los que planteen iniciativas que favorezcan esa grata relación que se está consiguiendo. También es un instrumento muy adecuado para transmitir algunas ideas que desde la dirección quieres lanzar.

Este proyecto de delegados de padres está en su inicio pero nos sentimos orgullosos de la idea porque es algo muy útil que mejorará la comunicación de los padres con la dirección del club y viceversa.

Ya son muchos los padres que han venido a verme comentándome los felices que están sus hijos porque los entrenamientos están muy bien y porque el ambiente de padres es extraordinario. Cuando surge un problema entre el grupo de padres son ellos los que aportan su punto de vista e intentan comunicarse con el coordinador para solucionarlo de la mejor manera posible. Una vez al mes se reúnen con el coordinador para transmitir las directrices de funcionamiento que deseamos transmitirles.

Son ideas que pueden ser de mucha utilidad para otras entidades ya que somos conscientes de que hay muchas personas que desean este tipo de enfoque en el fútbol formativo y vale la pena que entre todos nos ayudemos con nuevas propuestas que beneficien a nuestros hijos.