Cómo estropear el futuro de nuestros hijos

 

El padre de Nacho tiene una idea en su cabeza a la que le va dando vueltas constantemente. Quiere que su hijo de 6 años llegue a jugar a fútbol como los ángeles. Le dedica tiempo y esfuerzo. Le lleva a ver todos los partidos de fútbol que puede, le explica cómo debe hacerlo, le entrena en un descampado cercano a su casa, le hace entrenamientos complementarios de natación y de baloncesto. El niño alucina con todos los medios que va recibiendo de su padre.

Son muchas las consultas que recibo en el blog preguntándome cómo puedo ayudar a mi hijo para que alcance el nivel que tienen otros chicos. No quieren que sea uno más en el equipo, desean que llegue a ser uno de los mejores y en su intento cometen errores muy lamentables que suelen terminar muy mal. 

 

No me invento nada. Por desgracia he podido vivir en primera persona situaciones muy desagradables con padres entrenadores, consejeros y guías de sus hijos para alcanzar metas altas en el mundo del deporte. 

 

Es lógico que muchos padres se planteen esta pregunta porque es una muestra de amor a su hijo al que ven ilusionado con ese deporte y quieren darle todo lo que puedan darle para que lo practique a un buen nivel. Igual que muchos padres mandan a sus hijos a estudiar en una academia inglés porque se dan cuenta de que es algo que le será de mucho provecho a su hijo en el futuro. Otros padres intentan inculcarles conocimientos musicales o matemáticos o artísticos. 

 

La pregunta que me formulan dice exactamente así:

 

–Cómo ayudarle para que tenga el nivel de algunos niños del equipo de fútbol.

 

Debes intentar no proyectarte en el deporte de tu hijo. ¿Qué buscas? Alcanzar lo que no pudiste conseguir tu? Seamos sinceros. Muchas veces esto es lo que nos pasa. 

 

–Ni lo intentes. Déjale en paz.

Es importante que en estos primeros años, el niño descubra si realmente es el deporte que le gusta a él o realmente es el que te gusta a ti. Que pruebe otros dependiendo de las cualidades que tenga y no insistas tanto. Puede ser que empiece a jugar por tu insistencia y luego, lo abandone porque no era lo suyo.

 

Una vez decidido y aclarado por su parte, ayudarle a ver con claridad que practicar ese deporte exige un compromiso por su parte y una dedicación que le privará de otras actividades incompatibles. 

 

Lo más probable es que juegue normal al fútbol y no sea ningún crack. La mayor parte de los niños que veo jugar en los campos de fútbol son niños normales que juegan más o menos bien al fútbol. Son pocos, muy pocos los que destacan, y lo hacen por poseer unas condiciones innatas para la practica de este deporte. No debe molestarte esta situación ni tampoco debes intentar cambiarla mediante herramientas inapropiadas como son entrenamientos particulares por tu parte. Como bien sabes, 

 

–Debes ser fundamentalmente su padre y no su entrenador.

 

Lo que sí puedes hacer es, siempre que él lo pida, darle apoyos para que se sienta más seguro con este deporte. Lo fundamental en estas edades es trabajar la técnica individual. Pero no para que llegue a ser el mejor de su equipo sino para que se sienta con más confianza y pueda disfrutar más del fútbol. 

 

Son muchos los niños que acuden a entrenamientos de tecnificación como complemento a lo que hacen en su equipo de fútbol. Como están en una edad en la que aprenden muy rápido todo lo que les enseñas, se nota mucho y hay mucha diferencia entre los niños que trabajan la técnica y los que no lo hacen. 

 

Lamentablemente, esto debería trabajarse en los equipos de fútbol, pero argumentan los entrenadores que no tienen tiempo para esto y se dedican en los entrenamientos a preparar el partido del fin de semana. 

 

Tampoco podemos molestarnos porque nuestro hijo no sea reconocido por el entrenador como un jugador de primera clase. Nos molesta mucho que haya otros niños en el equipo que destaquen más y eso no puede ser porque no somos objetivos. En seguida echamos la culpa al entrenador porque no comprende a nuestro hijo que, además, se esfuerza mucho más que otros.

 

Dejemos de lado todos estos planteamientos porque hacen mucho daño al ambiente del club, a tu hijo y al equipo de tu hijo. Hemos de ser capaces de aceptar la realidad que se nos presenta: mi hijo no tiene el mismo nivel que el otro y por ese motivo, juega menos, y, al no estar tan motivado, posiblemente pone, cada vez más, su interés en otros temas que no son el deporte.

 

Un padre me llega a contar lo siguiente:

 

Hola, mi hijo tiene 9 años y entrena a futbol desde los 6. No entiendo por qué ahora el entrenador lo pone a entrenar con niños de 8 y 7 años.  No se si eso esta bien.
Será porque mi hijo no tiene el nivel de los niños de 9 años y es el mas bajito de estatura?¿Es normal lo que hace el entrenador?

 

No puede ser que seamos padres tan poco objetivos. ¿Es que no te das cuenta de lo que pasa? No te puedo responder con tanta claridad pero lo que debería decirte es que tu hijo no tiene el nivel de los de su propio equipo y esa es la razón por la que juega en un equipo inferior en edad.

 

No hay que ponerse nervioso. Lo primero es hablar con el entrenador para que te explique la situación y luego las cosas se colocan en su sitio. Confía siempre en el entrenador. No pienses que, por hacer esto, te tiene manía o tiene preferencias o no tiene ni idea. 

 

Los equipos están hechos para ganar y siempre he defendido que para estar en un equipo no basta solo pagar la cuota que fija el club sino que hay que tener el nivel que marca el equipo y, si no lo tiene, pues se toman medidas en beneficio del grupo y del niño.

 

Puede ser que ahora no tenga el nivel de esos chicos pero, si le colocas en el lugar que le corresponde, poco a poco irá creciendo y en unos años le verás disfrutar y jugar muy bien al fútbol. 

 

–Somos los padres los que queremos correr demasiado.

 

Además, debes ser paciente. Con el tiempo, aquel niño pequeño que no destacaba nada, se ha desarrollado físicamente a los 11 años y ahora cuentan siempre con él y juega todos los minutos del partido. ¿Verdad que no te enfadas porque juegue tanto? Sin embargo, tiene compañeros que no llegan al nivel y tienen menos minutos de partido. Ahora lo ves más normal. Es curioso. Incluso estás más contento con el entrenador. Ahora sabe mucho más y ya no le tiene manía. ¿Que ha cambiado? El entrenador o el niño?

 

No corras. Que el ritmo de crecimiento lo marque tu hijo…y su entrenador. Sé paciente y ya verás que todo llegará en su momento. No lo dudes.