En el “otro fútbol” todos están convencidos de que el árbitro se equivoca. En “Mi fútbol” nunca el árbitro se equivoca. Esta diferencia de criterio, no pretende un ataque o una defensa de la figura del árbitro. No es que hayan árbitros con defectos y árbitros sin ellos. No, no eso, Javi, es mucho más profunda la cuestión. Es, a mi juicio, el gran problema sin resolver del “otro fútbol”.

Los clubs, que son los clientes, exigen medidas al “Otro fútbol” que palien las equivocaciones de los árbitros, que a veces, son causa de pérdidas económicas considerables. Erradicarlas, sería lo ideal, pero, por lo menos, tomar medidas eficaces para bajar el porcentaje de errores.

El “otro fútbol”, el proveedor de campeonatos, toma eficaces medidas, sin resultados exhaustivos, desde luego. Por un lado, pruebas en ampliación del número de árbitros asistentes. Por otro, unas extensas interpretaciones de las reglas que pretenden unificar criterios en las decisiones arbitrales. Por fin, unas directrices para los árbitros que con ilustrativos dibujos e imágenes, recomiendan ubicaciones en el campo según las circunstancias del juego, para que el árbitro ocupe la posición más idónea para su toma de decisiones. Mención especial es el “lenguaje corporal” con el que se comunica con los jugadores. Todo ello, muestra el gran esfuerzo del “otro fútbol” para contento y satisfacción de sus clientes. Pero, a pesar de ello el árbitro sigue equivocándose

Y, sin duda, lo que más les acucia a los clubs en esta cuestión, es que el “otro fútbol”, por exigencias del guión, establece, por regla, que las decisiones del árbitro son “definitivas”, sin posible recurso. Hay que aceptar la decisión, “aún que se equivoque”.

Podemos afirmar, pues, que los que en fútbol, defienden que el árbitro “se equivoca” es porque su referencia, su “reffere”, es la Regla. El último en tocar la pelota ha sido un jugador atacante. No ha sido corner. El árbitro se ha equivocado al pitar saque de esquina. La Regla dice que es saque de esquina cuando el último en tocar la pelota es el defensor.

Pensamos que esta actitud de protesta contra un árbitro “que se equivoca”, nos lleva a la equiparación de la Regla con la ley, que es “de obligado cumplimiento”, a de que, como decíamos, el “otro fútbol”, por exigencias del guión, obligue al Club aceptar y no protestar “la equivocación del árbitro”. Cuestión problemática que calificamos de asignatura pendiente.

En “Mi fútbol”, enseñamos que la Regla es la referencia del árbitro y el árbitro es la referencia del jugador, “el reffere”. Antes de empezar el partido, los equipos rodean al árbitro y a sus asistentes (si los hay), y le piden que dirima sus diferencias en la lucha por la posesión de la pelota durante el partido. Lo que es él arbitre, será aceptado y no protestado. Su decisión es la decisión de los equipos. No hay más interpretación de la Regla que la que realiza el árbitro. El árbitro, por ello, no se equivoca, arbitra.