Para analizar con profundidad la realidad deportiva, es conveniente que identifiquemos los elementos más importantes que intervienen en ella y el tipo de relación que se establece entre los mismos. Tres son los miembros fundamentales que aparecen en el deporte infantil y juvenil: el profesor, el joven deportista y los padres, que constituyen lo que se ha dado en llamar el “triángulo deportivo”.

En este tema, vamos a centrarnos en la relación del profesor del Plan Marcet con los padres de su grupo de alumnos, de manera que estas líneas puedan servirle de orientación y le permitan mejorar su dominio de esta relación particular.
La influencia de los padres, nos guste o no, es importantísima, y ésta no tiene por qué interferir en el trabajo del profesor o ser negativa. Al contrario, puede llegar a ser facilitadora de la tarea del profesor, si éste tiene recursos adecuados para manejarse en esta relación.
Algunos padres, por pura ignorancia, pueden minar las influencias básicas de los programas de deporte infantil y juvenil, y privar a los deportistas de los beneficios que podrían derivarse de su participación. Afortunadamente, el entrenador puede canalizar las buenas intenciones y las preocupaciones genuinas de los padres, de manera que le apoyen en su trabajo.
Existen muchos beneficios posibles derivados de la práctica deportiva en edad infantil y juvenil. Algunos de ellos son físicos, tales como alcanzar destrezas deportivas e incrementar la salud. Otros son psicológicos, como el desarrollar destrezas de liderazgo, competitividad, capacidad de cooperación, deportividad, auto-realización y auto-confianza.
La participación deportiva es también una actividad social importante en la que la gente joven puede hacer nuevos amigos y relaciones. De hecho, los entrenadores adquieren un importante significado en las vidas de la mayoría de los jóvenes deportistas y, de esta manera, pueden tener una influencia positiva y profunda en su desarrollo personal y social.
Además, en la medida que los padres participan en esta empresa deportiva, ello puede servir para unir más a las familias y aumentar la comunicación con el hijo deportista. Y, por supuesto, el aporte fundamental de la práctica deportiva es la diversión y el disfrute que proporcionan a quien la práctica.
Para contribuir al éxito de un programa deportivo como el Plan Marcet, los padres deben estar dispuestos a colaborar y a confiar sus inquietudes, sugerencias, consultas, etc. en las figuras del profesor y del psicólogo deportivo. De no ser así, algunos padres pueden llegar a ser una fuente de estrés para los jóvenes alumnos, en quienes se identifican como si fueran una prolongación de sí mismos.
Por todo ello, es fundamental mantener un asesoramiento con las figuras de los padres, de forma que colaboren a que la práctica deportiva sea un medio educativo y satisfactorio para sus hijos, sin que ello suponga renunciar a la búsqueda del rendimiento máximo.
Los padres tienen derecho a saber lo que ocurre con sus hijos. Por esta razón, los profesores deben responder gustosamente a las preguntas y consultas que les planteen y mostrarse abiertos a los padres. Si las líneas de comunicación con los progenitores se mantienen abiertas, se tendrá más probabilidad de tener relaciones constructivas y agradables con ellos.
El fomentar esta comunicación de doble vía no significa que los padres puedan tomarse la libertad de mostrarse irrespetuosos con el profesor. Es más, se constituye en una invitación abierta a los padres para expresar sus preocupaciones con la seguridad de que aquél les escuchará. Este tiempo para dialogar con los padres no debe tomarse en los entrenamientos o en la competición, sino fuera del horario de las sesiones.
Algunos padres acuden el primer día al Plan Marcet sin tener mucho conocimiento de su funcionamiento y objetivos. Así, habrá padres que querrán confiar a alguien las dudas, inquietudes, preocupaciones, etc. que tienen ellos o sus hijos ante la incorporación a una institución que no conocen y a un grupo de compañeros desconocidos para el deportista.
En estos primeros momentos, la función del profesor será atender las consultas y opiniones de los padres, así como recoger información fundamental que los padres pueden aportar acerca de su hijo. Con todos los datos (problemas médicos, forma de ser y de relacionarse con otros compañeros, expectativas con las que acude al Curso, nivel técnico, equipo de procedencia, etc.), el profesor podrá hacerse una idea más global de su alumno. Este conocimiento le permitirá abordar la enseñanza del fútbol a su grupo de niños, atendiendo tanto a la globalidad del grupo como a las diferencias individuales entre sus miembros.
Durante los días del Curso, el contacto directo del profesor con los padres de sus alumnos será bastante habitual. Siempre podrá aprovecharse para comentar aspectos del chico: actitud de trabajo, esfuerzo invertido en los entrenamientos, motivación que tiene en lo que hace, trato que tiene con los compañeros y con el profesor, trabajo técnico realizado, etc. Además, será siempre el momento ideal para comentar algún asunto especial en el que el profesor necesite contrastar información con los padres o pedirles su colaboración.
Por ejemplo: Un profesor puede haberse percatado de la falta de puntualidad de uno de sus alumnos. Éste no le sabe decir muy bien el porqué de su impuntualidad, así que decide hablar con sus padres para hacerles saber la importancia que tiene que el niño llegue a tiempo a los entrenamientos para que pueda empezar con sus compañeros.
En el Plan Marcet, los alumnos y sus padres deben recibir hacia el final del Curso una valoración de su hijo por parte del profesor, acerca de los progresos obtenidos por el chico. En esta valoración se desarrollarán comentarios acerca de la evolución técnica observada en el chico a lo largo del período de trabajo, recalcando siempre en primer lugar y con la suficiente claridad los puntos fuertes de la técnica del jugador, y después los aspectos en los que todavía debe mejorar.
Será fundamental realizar comentarios realistas y animar a que el chico siga esforzándose por aplicar y perfeccionar lo aprendido durante el Curso. En esta conversación con los padres, también se hará referencia a la actitud y motivación mostradas por el jugador en los entrenamientos y en la relación con el profesor y con los compañeros del grupo (paralelamente, todos los padres recibirán una valoración psicológica por escrito). De la misma manera que antes, se deberá señalar a los padres los aspectos positivos del jugador en este apartado, y también estimular a la mejora de unos pocos aspectos en los que el chico puede superarse.
En toda relación con los padres,el profesor deberá inspirar, a través de sus comentarios, la convicción de que el rendimiento y el éxito del deportista no es lo único que le importa. Por encima de todo, está el hecho de que el fútbol sirva para ese deportista como una posibilidad de diversión, de superación personal y de formación como persona.
Con estas líneas anteriores, se ha intentado acercar al profesor del Plan Marcet algunos elementos que consideramos relevantes a la hora de interactuar con los padres, y que él debe conocer como parte integrante de este Programa. No está de más recordar lo aprendido hasta ahora acerca de la relación entre el profesor del Plan Marcet y el psicólogo deportivo.
Por ello, ante cualquier duda o dificultad que se pueda encontrar en la relación con los padres de sus alumnos, deberá consultar con su coordinador y con el psicólogo deportivo, el cual sabrá orientarlo acerca de cómo resolver la situación planteada de manera que resulte la más adecuada y beneficiosa para el niño.