HONRADEZ: estar libre de engaños.

Es quizá la cualidad que los jugadores más valoran en un entrenador que pretende ser  líder de su equipo. La confianza, cimentada en la honradez, es el fundamento que mantiene las relaciones entre el entrenador y sus jugadores.

La honradez es el aspecto más difícil en el día a día de la vida deportiva y en la sociedad. Lo vemos hoy en las noticias, cómo tantas personas que tienen poder terminan siendo corruptos por perder esa honradez. En lugar de ser transparentes y sinceros, se dejan atrapar por la ambición de ser más, de tener más, de llegar a más y se olvidan que están ahí para servir a los demás con su honradez.

Ser un entrenador honrado implica ayudar a tus jugadores a tener perspectivas claras. Y eso cuesta esfuerzo porque hay que dedicarles tiempo, pensar en ellos, apoyarles. No sería honrado ver como un jugador anda desviado de su trayectoria deportiva o personal y que no le digamos nada, que no intentemos rectificar su rumbo cuando vemos que va a la deriva.

¿Cómo actúas ante tus jugadores cuando te das cuenta de que hay algo que no tiene claro? ¿Das un grito o echas una bronca para que despierte o tratas de analizar la causa de fondo que aquel problema lleva consigo? Si actúas de la primera manera, es que no tienes ningún interés por ayudarle.

Tu actitud no es honrada porque no quieres dedicar tiempo a algo complejo y difícil que puede serle de mucha utilidad a largo plazo. Eres un egoísta que lo único que buscas es que el día del partido te responda bien además de no complicarte la vida en temas que te llevarían más trabajo.

Piensa en el bien que puedes hacer con cada uno de estos chicos a largo plazo. Sabes que eres un líder en tu equipo y que lo que digas y hagas va a ser muy importante para ellos. Un consejo, una conversación bien aprovechada significará mucho para este jugador que necesita tu apoyo en estos momentos.

La honradez implica buscar la forma de hacerles responsables a través del deporte. El primer paso para conseguirlo es tu ejemplo. ¿Te sientes responsable de tu equipo? ¿Estás dispuesto a sacarlo adelante con esfuerzo? ¿Eres un ejemplo de puntualidad, de honestidad, de preparación de los entrenamientos, de liderazgo con el grupo? ¿Buscas excusas en las derrotas o sabes asumir tus errores? Todo esto es lo que aprenderán de ti. ¡Menuda responsabilidad pensar que en las vidas de estos muchachos quedarán grabadas para siempre lo que tu les has mostrado como entrenador y como persona!

Es posible que todavía no les hayas enseñado nada. Pero no te desanimes. Hoy, ahora es un buen momento para empezar, para cambiar tu enfoque deportivo, para ayudarles de verdad a través de este bello deporte.

Los chicos perderán y ganarán pero deben siempre darse cuenta de que son responsables de lo que hacen. No podemos permitir que ante las derrotas se escuden en el árbitro, en la dureza del equipo contrario, etc. Sí, es cierto lo que dicen tus jugadores pero no permitas que se queden con esta justificación. En parte, son ellos los que han perdido o ganado el partido con su actuación. Quizá se confiaron demasiado y hay que reconocerlo. Posiblemente se relajaron cuando iban ganando y eso hay que rectificarlo. Seguro que fallamos en la definición excesivamente y eso le concedió demasiada ventaja al rival. Hemos de enseñar a nuestros jugadores a asumir unas responsabilidades en lo que hacemos. Eso nos permitirá no vivir eternamente engañados. Es una tarea complicada por parte del entrenador pero necesaria si realmente somos honrados con ellos.

Si quieres ser un entrenador honrado debes estar dispuesto a darles las buenas y las malas noticias. Las buenas, es sencillo. Siempre estamos dispuestos a darlas. Aunque hay entrenadores que son incapaces de reconocer el buen trabajo que sus jugadores realizan. Son demasiado cenizos y nunca están satisfechos con lo que los chicos hacen. Hay partidos que se pierden pero que sin embargo se ha trabajado muy bien. Es el momento de felicitarles y de mostrarles tu satisfacción.

Hay otros momentos en los que terminamos ganando pero las cosas no han salido bien. No podemos quedarnos con el resultado. Hemos de ser muy transparentes con ellos y decirles las cosas tal como son. Esto ha salido bien y aquello mal. No pasa nada. Seguimos trabajando. No podemos engañarles ofreciéndoles informaciones que no son reales. Vamos a ser honrados con ellos.

Del mismo modo, un entrenador honrado debe informar a sus jugadores sobre los resultados de sus entrenamientos y partidos. El partido se ha terminado pero ellos se merecen saber cómo lo han hecho. Hemos de ofrecerles un feed – back constante que les permita en todo momento evaluar su actuación. Eso les permitirá mejorar su rendimiento cada vez más. El entrenador que se calla, que no transmite nada después de un trabajo, no es honrado con sus jugadores, no demuestra un interés por su mejora y les hace mucho daño porque les priva de un crecimiento que siempre se merecen.

Es importante ser consecuente. No vale exigir y no dar ejemplo. Si pido puntualidad, yo soy el primero en llegar. Si exijo esfuerzo, yo soy el primero en darlo todo por el equipo. Si reclamo respeto, yo soy el primero en acatar las decisiones del árbitro y tratar a mis jugadores  con la dignidad que se merecen. Si quiero profesionalidad, predico con el ejemplo preparándome muy bien los entrenamientos y los partidos. Si les enseño a perder, he de saber aceptar la derrota el primero, con deportividad, con espíritu positivo, con humildad. Un entrenador debe ser coherente en todo momento. ¿pueden decir tus jugadores que eres un ejemplo de los valores deportivos que intentas transmitirles?

Un entrenador honrado debe ser justo. No puede manifestar preferencias entre sus jugadores. Este es un problema bastante importante en el fútbol base. Entrenadores con preferencias porque juega muy bien, conozco a su padre, es muy simpático, entrena con mucha intensidad…

He de ser justo y procurar felicitar y premiar a todos alguna vez. Quizá tienes en tu equipo jugadores más flojos pero hemos de ayudarles. Quizá estén pasando un mal momento en su familia y eso repercute en su juego. No podemos apartarlos o infravalorados por los resultados que dan sino que hay que analizar la situación de cada uno y tomar decisiones justas, ponderadas, prudentes. No dejarnos llevar por nuestros propios sentimientos. No podemos etiquetar a nuestros jugadores: este es un individualista, este otro es un payaso, aquel es un fenómeno. Es injusto encasillar a nuestros jugadores porque les ponemos muy difícil la posibilidad de que cambien y mejoren.

Podríamos resumir diciendo que el entrenador honrado es aquel que demuestra un comportamiento libre de engaños y se mantiene consagrado a la verdad a toda costa.

No es honrado aquel entrenador que no intenta hacer que entrene y juegue bien cada uno de sus jugadores. Los entrenadores que no luchan por conseguir los objetivos deportivos establecidos, son unos ladrones y unos mentirosos. Ladrones porque están estafando al que les paga el sueldo y mentirosos porque ocultan las cosas pretendiendo que todo va bien y no es así.

Hay entrenadores que opinan que mientras todo el mundo esté contento en su equipo, todo va sobre ruedas. Se niegan a plantear objetivos más altos porque tiene miedo a que se enfaden con él. Este es un proceder deshonesto que hemos de erradicar.

Por encima de los conocimientos y habilidades de un entrenador, si tuviera que escoger entre varios, elegiría al más honesto aunque no supiera tanto. Tienes toda la seguridad y confianza de que te va a sacar el grupo adelante.