Hace poco leí la espeluznante noticia basada en unos estudios realizados en las que se aseguraba que el 60 % de los jugadores de fútbol que han llegado a la élite, están arruinados. Las razones que el estudio deja entrever son las drogas, delincuencia, maltrato y alcohol.

 http://lajugadafinanciera.com/el-60-de-los-exjugadores-de-la-premier-en-bancarrota-5-anos-despues-de-retirarse/

Me quedé parado leyendo la noticia y empecé a tirar del hilo para descubrir qué es lo que estaba ocurriendo alrededor de todo esto.

Tras leer bastante, por fin saqué conclusiones que deseo contaros. El común denominador de todos estos jugadores es que han consagrado su vida a este deporte y para eso han pagado la cuota de abandono en los estudios y en cualquier otro tipo de conocimientos. Son niños ricos pero desgraciados porque no saben hacer nada más.

Toda su juventud ha sido una pelota de fútbol. Y conforme han ido subiendo de caché, eso lo han combinado con las fiestas, el descontrol, etc. Recuerdo ahora la película Gool donde el entrenador tiene una conversación con la estrella del equipo. Se dedicaba a salir de noche en lugar de cumplir con el descanso pactado y tras la publicación en un periódico deportivo de las fiestas desafortunadas de éste, le increpa su entrenador que no eran ningún ejemplo para los jóvenes que se iniciaban en este deporte.

Digo que es como un niño porque con 24 años no es capaz de pensar en nada más que el presente: disfrutar de las circunstancias tan favorables que se le están presentando y vivir al día. No existe ningún pensamiento responsable de cara al futuro cercano, ninguna intención de formación académica, nada.

Cuando les dices a estos jóvenes por qué no dedicas tiempo a estudiar, te responden sonrientes:

–¿Estudiar? ¿para qué? Si no vale la pena. El fútbol me llena completamente. No necesito más.

Hace muy poco pude leer el testimonio de un jugador promesa del Real Madrid, Te animo a que lo leas completo aunque es bastante largo porque vale la pena. Si no tienes mucho tiempo, puedes ir directamente al capitulo que habla sobre sus estudios académicos.

http://mundofutbolbase.es/not/810/asi-de-duro-puede-ser-llegar-a-la-cantera-del-real-madrid/

Ignacio Martín cuenta su experiencia en el fútbol base de este gran equipo. No quiero repetir todo lo que cuenta allí porque me faltaría contrastarlo con la propia entidad pero lo que sí he sacado claro de esa situación es que estas entidades (y otras) no tienen ningún interés por el futuro del jugador. Les interesa las aportaciones deportivas que pueda ofrecer al equipo. Nada más.

El Real Madrid, el Barça, el Espanyol y todos estos equipos que despuntan en el fútbol base tienen que ganar como sea y además te lo reconocen: por su reputación y por su historia, están obligados a ganar y todo lo que no sea una victoria es un fracaso del entrenador y del club. No existe ninguna otra razón de ser de la institución.

Por lo tanto, este periodo formativo del jugador no es más que una oportunidad para tener en la plantilla a los mejores jugadores que pueda y poder ganar el campeonato infantil, cadete o juvenil. Para el entrenador, es una forma de subir en prestigio personal y ascender puestos en el mundo del fútbol. Y para el club, lamentablemente, la única forma de medir el prestigio de una institución deportiva son los campeonatos ganados, el tener el mayor número de equipos en las categorías más altas, ganar ligas, etc.

Frente a esta dura realidad que presentamos, nos quedamos altamente sorprendidos cuando escuchas las entrevistas que les hacen a jugadores que han conseguido triunfar. No sé por qué pero todos, absolutamente todos comentan que si tuvieran que volver a empezar, harían lo mismo menos una cosa: pondrían mucho más esfuerzo por estudiar. Intentarían tener unos estudios y una titulación que les permitiera hacer algo de provecho una vez termine su periodo deportivo.

Lo hemos leído de manos de Iniesta, uno de los mejores futbolistas españoles de la actualidad. Pero también quiero referirme a muchos jóvenes con 16 o 17 años que lo tienen muy claro:

http://www.adalcorcon.com/noticia/futbol-base-raul-casado-estudios-y-futbol-de-calidad

Este verano vino a visitarnos a la Fundación Marcet un antiguo alumno (tiene ahora 16 años) y es el fichaje más caro del fútbol belga de un jugador promesa. Ha jugado ya en la selección sub 16 de su país y está feliz. Cuando le pregunté por sus estudios, me contó que en Bélgica hay un programa para estos jugadores de élite en la que pueden compaginar sus estudios con la exigente dedicación deportiva.

En España y en otros muchos países del mundo, esto no sucede y miles de niños con un enorme potencial están arriesgando su futuro con muy pocas esperanzas de éxito. Y, si tienen éxito, como he mencionado al principio del artículo, terminan su carrera profesional a los treinta y pico años sin saber nada más. Son unos completos inútiles y tienen que dejarse aconsejar por personas que se aprovechan de ellos y de su dinero para arruinarlos completamente.

¿Es esto lo que buscamos para nuestros hijos? ¿Somos conscientes del daño que les hacemos permitiendo y apoyando estas iniciativas?.

Cuando empecé a jugar al fútbol profesionalmente, tuve la suerte de tener a un padre con las ideas muy claras y en todos los contratos que realicé con el Barça, con el Real Madrid y con el Espanyol, siempre había una cláusula en la que se exigía al club respetar mis estudios y mis exámenes y eso me permitió sacarme dos carreras (economía y derecho) y alternar mi carrera deportiva con la académica.

Cuando me retiré del fútbol, ya tenía un montón de propuestas como directivo en una u otra empresa que me permitió tener una familia con ocho hijos y un trabajo estable toda mi vida. Mis compañeros de equipo, cuando terminaron su periodo deportivo, no tenían un título académico ni conocimientos para trabajar en ningún sitio. Les ayudé como pude pero lamentablemente se dieron cuenta de que habían perdido una oportunidad increíble para forjarse su futuro que no era el fútbol sino toda la vida que queda tras el fútbol.

Mientras ellos jugaban a las cartas en las concentraciones, yo sacaba mis libros de economía para preparar los exámenes. Algunos se reían de mí y me hacían bromas pero con el tiempo se dieron cuenta, ellos y yo también, que había valido la pena el esfuerzo realizado. Y no era el único que estudiaba pero éramos pocos, muy pocos, los que lo hacíamos.

Hoy en día es muy complicado combinar las dos cosas porque desde muy joven estás jugando dos partidos semanales, haces muchos desplazamientos, los entrenamientos terminan tarde y estás cansado y no hay quien se ponga a estudiar a no ser que tengas una enorme fuerza de voluntad y las ideas muy claras. Aún así, es muy complicado.

Deberíamos intentar cambiar todo esto para facilitar a los jugadores con proyección más posibilidades para estudiar. El ambiente del fútbol, la presión de los partidos, la prensa, no facilitan nada esta posibilidad.

En la Fundación Marcet, conscientes de este grave problema, intentamos ofrecer al mundo un modelo diferente. Todo parte desde otro punto de vista. Lo principal es la preocupación por cada uno de los jugadores. Si lo que busca el club o el entrenador es su formación en este periodo del jugador, tendrá que preocuparse y apoyarle en serio de sus estudios. Y no vale decir que les pides las notas a todos. Hay que hacer algo más.