Esta mañana hemos recibido la visita de un equipo de fútbol muy importante en la ciudad cuyo entrenador es el protagonista del vídeo de la nueva campaña antiviolencia de la Federación.

A los pocos minutos de empezar el partido, un grupo de padres, siempre es la misma historia, ha empezado a manifestarle al árbitro que no estaban de acuerdo con su arbitraje. Y lo hacían descaradamente dejando al colegiado en evidencia por la falta de respeto que significaba aquello.

Al comprobar que la situación se estaba agravando, en uno de los descansos del partido, una de las personas responsables del campo ha tenido que ir al árbitro para decirle que aquello había que pararlo ya porque no era adecuado que los niños que jugaban este partido tuvieran que estar presentes en estas situaciones tan desagradables creadas por una parte del público.

El árbitro estaba tan nervioso (entiendo el suplicio que deben pasar cada fin de semana) que no le quiso escuchar. Cuando le indicó que el equipo local, pese a estar perdiendo el partido, no quiere seguirlo y que se retiraba por los motivos antes expuestos, entonces, dándose cuenta de la gravedad del asunto, se mostró más comunicativo y se pudo iniciar un diálogo más razonable.

La semana pasada felicitamos a un colegiado que en el minuto cinco de la primera parte paró el partido y amenazó con terminarlo si se escuchaba un insulto más. Y no eran insultos dirigidos a él sino que en este caso eran dirigidos a los jugadores del equipo contrario. A partir de ese momento, los padres participaron del partido de forma deportiva y respetuosa.

Sin embargo el árbitro de este partido no estaba preparado para esto y comentaba al responsable de campo que lo que había que hacer es terminar el partido ya que solo quedaba una parte de 15 minutos. Necesitamos árbitros valientes que sean capaces de imponerse desde un principio ya que tienen la sartén por el mango pero a veces parece que les falta el valor de hacerlo y los partidos se complican.

El responsable del campo le ha indicado con firmeza que si no lo hacía él, se veía obligado a retirar al equipo del partido cediendo los puntos al equipo contrario. No podía permitir que los jugadores locales estuviesen escuchando todo esto de los padres. La educación que estábamos intentando darles no tenía nada que ver con este tema.

El árbitro duda y el responsable del campo se dirige al grupo de padres para decirles que el partido se había terminado y que se retiraran. Lamentablemente los criterios de esos padres eran muy diferentes a los locales. Para ellos, no había falta de respeto en su actuación. Para el árbitro y para los locales sí. ¿Que ocurre realmente? Pues que parece ser que dirigirse al árbitro despectivamente es algo normal en un campo de fútbol y les parece insólito que alguien se atreva a parar el partido por una tontería así.

Sin embargo, estamos cansados de recibir equipos con esta actitud y nos sentimos apoyados por las nuevas normas de la federación que buscan mejorar este aspecto en los campos de fútbol. No podemos llevar una bandera cada fin de semana donde pone respeto y que empiece el partido y no se tenga en cuenta para nada. O lo tomamos en serio o terminará muy mal todo esto.

Animo a visionar las palabras de los políticos del deporte para que se vea que nosotros vamos en esa misma línea y que no queremos nada más que mejorar el fútbol base. https://youtu.be/MvAQwsk_ZAg.

Es mucho más cómodo dejar pasar el hecho que escribir este artículo pero estamos decididos a enarbolar este proyecto de la Federación porque nos parece de gran importancia. La gente tiene miedo a perder puntos, a enfrentarse con esos pocos que se comportan de esta manera, a montar un numerito cada vez que esto ocurre. Pero alguien debe ser el primero que lo haga y esperamos que haya muchos más que nos apoyen.

Somos conscientes de que son muchos los padres que desean que esto se termine ya y que se pueda ir a los campos de fútbol con la familia a pasar un buen rato viendo a uno de los hijos jugar su partido.

Felicito al entrenador del equipo contrario que, dándose cuenta de la mala imagen que estaba dando su club, ha hecho lo posible para que el partido se reiniciara hablando con los padres mencionados y advirtiéndoles que se comportaran. También le felicito porque al final del partido ha ido al responsable del campo y al árbitro para pedirle disculpas por su comportamiento y el de sus padres.

El partido lo hemos perdido pero qué más da. Nos vamos contentos por haber hecho lo que teníamos que hacer en una situación así. Estoy seguro que el joven árbitro ha aprendido algo de todo lo ocurrido y que los dos entrenadores, tendrán una experiencia interesante en la que reflexionar y pensar.