Miedo a tomar decisiones

Un verdadero deportista destaca por su responsabilidad para sacar adelante con esfuerzo los objetivos que se plantea para alcanzar la meta. Cuando toma decisiones no busca excusas para justificar sus errores sino que los acepta e intenta rectificarlos. 

Estamos en la Olimpíada de Mexico de 1968. Tu no habías nacido todavía pero mientras tanto, apareció en la oscuridad de la noche un hombre.  John Stephen Akhwari de Tanzania entró al estadio olímpico con muestras de dolor en cada uno de sus pasos. Su pierna, mal vendada con unos pañuelos, sangraba. A mitad de la maratón había sufrido una lesión muscular que le impedía correr.

El vencedor de la carrera hacía una hora que había cruzado la meta. Stephen llegaba último destacado, pero no se retiró. Cuando cruzó la meta, los pocos espectadores que permanecían en el estadio aplaudieron.

Más tarde, un periodista le preguntó al corredor por qué no se había retirado de la carrera, ya que en ese momento de la lesión no tenía ninguna posibilidad de ganar. El corredor pareció confuso con la pregunta, y respondió:

– “Mi país no me envió a Ciudad de México para comenzar una carrera. Ellos me enviaron para terminarla.

Quiero hablarte de responsabilidad. Es una palabra que utilizas muy poco en tu vocabulario. Quizá ni te interesa, prefieres hablar de libertad, de comodidad, de disfrutar al máximo. Me imagino que si fueras el protagonista de esta historia real, habrías abandonado la carrera en los primeros síntomas de dolor. ¿Para qué seguir si ya no puedo ganarla? ¿para qué continuar si estoy lesionado? Tengo la excusa ideal para salir del paso.

Posiblemente tus padres tienen la culpa de que tu ahora seas así. Te protegieron demasiado cuando eras pequeño porque no soportaban que  pudieras pasarlo mal. Pobrecito, decían mientras te abrazaban y te besaban. No llores. Verás como lo arreglamos.

Ahora eres un chico inmaduro y caprichoso y no eres capaz de tomar decisiones porque siempre las han tomado por ti. Enseguida pones excusas cuando las cosas van mal y eres incapaz de aceptar ningún tipo de error personal.

Te escribo con la ilusión de poder cambiar algo de todo esto. No es fácil pero lo quiero intentar porque confío mucho en ti. Sé que tienes grandes sueños deportivos, que deseas alcanzar metas altas y a eso me agarro para que consigas mejorar en responsabilidad.

Crees que los sueños se consiguen simplemente deseándolos y lo que no entiendes es que para alcanzarlos hay que poner muchísimo esfuerzo personal. Tu quieres ser como Messi o como Rafa Nadal pero ¿qué haces para conseguirlo? ¿qué medios estas poniendo para llegar a parecerte a ellos? Piensa que solo con sueños no vas a llegar a ninguna parte.

Siempre hemos hablado de que los estudios van muy por delante del deporte, a pesar de que quieras dedicarte profesionalmente al fútbol o al atletismo o al deporte que sea, necesitas estudiar y no te veo convencido por lo que puedo ver en ti.

Dices que sí, que te lo tomas en serio pero, en los informes recibidos en el último trimestre, he podido comprobar tu falta de responsabilidad: no prestas mucha atención en clase, te has juntado con el alumno más peligroso por el mal ejemplo que te puede dar, no preparas a conciencia los exámenes, no presentas los deberes con la calidad necesaria…¿Y dices que vas en serio?

Lo peor es escuchar tu respuesta:

–es que la profesora me tiene mucha manía, es que somos amigos desde toda la vida y no puedo dejarlo, es que me quedo en blanco en el momento de responder las preguntas, es que se me olvidan los cuadernos en el colegio…

Son excusas para no aceptar que realmente solo tu tienes la culpa de lo que está ocurriendo.

Eres tu el que has decidido pasar de la profesora durante la clase porque no te apetece escuchar o porque no te interesa los que dice. Eres tu el que ha escogido a esta persona como compañía a pesar de que sabes perfectamente que no te va a hacer ningún bien estar a su lado. Eres tu el que has decidido chatear toda la tarde en lugar de preparar el examen de mañana.

John Stephen Akhwari podía haber hecho lo mismo que tu. Podía haber abandonado la carrera pero no lo hizo. Le habían escogido para representar a su país y no podía abandonarla a pesar de que tenía mejores excusas que las tuyas para hacerlo. Llegó el último pero fue el mejor último de esa Olimpiada.

No podía conseguir ganar la carrera pero demostró una enorme responsabilidad con su país y fue un ejemplo para otros muchos deportistas que se fijaron en él como modelo heroico de deportista profesional, comprometido con lo que estaba haciendo.

Hemos terminado un trimestre en esta temporada futbolera y el entrenador ha sido capaz de fijarte unos objetivos. Ha hablado contigo y te ha dicho claramente qué cosas son las que debes mejorar en esta nueva etapa.

Pero puede ser que tu orgullo no te permita aceptar esos puntos débiles que tienes y pienses que el entrenador se equivoca, que no te conoce lo suficiente , que te tiene manía y quiere fastidiarte.

Con esta actitud irresponsable nunca avanzarás lo suficiente para llegar a ser algo en el fútbol o en el deporte que practiques. Debes ser capaz de aceptar tus errores aunque te cueste reconocerlos. Pensabas que eras mucho mejor de los que realmente eres y no te gusta nada ese tipo de correcciones.

No te das cuenta de que los fallos cuando los aceptas son lanzaderas que te permiten mejorar más rápido que nunca, siempre que te empeñes en serio en corregirlos y superarlos poniendo mucho esfuerzo y mucha atención.

Si eres responsable de verdad, te tomarás en serio lo que te dicen e intentarás seguir la carrera hasta el final. No importa si no ganas, debes seguir avanzando porque tu entrenador y tu equipo confían en ti y te necesitan en tu mejor estado de forma.

Si eres responsable, te implicarás en los entrenamientos y en los partidos porque sabes que los demás esperan mucho de ti. No estás solo en el fútbol, juegas con más compañeros y debes conseguir cumplir a la perfección la misión que te han dado en el campo.

Posiblemente fallarás, te equivocarás, perderás, los rivales te impedirán conseguir tu objetivo pero no existe ninguna excusa para no seguir luchando hasta el final.

El compromiso que adquieres en el deporte es otro reflejo de tu responsabilidad. ¿Cómo estás de compromiso? ¿Te da igual fallar a un entrenamiento? ¿sabes los que significa esa ausencia? Es un desprecio absoluto a tus compañeros que se esfuerzan para no faltar nunca a un entrenamiento. No pongas excusas de exámenes, de fiebre, de dolor. Tu obligación es estar ahí, con el equipo. Siempre.

Son muchos los momentos en los que un deportista debe decidir. John Stephen Akhwari tuvo que decidir en un momento difícil si seguía o no su carrera. Es una decisión complicada y personal. Nadie puede tomarla excepto tu mismo. Si uno piensa en si mismo, decidirá parar y no seguir, pero si piensa en los demás, en su país, en su familia, entonces el corazón te dice que debes seguir aunque llegues el último.

Necesitas ser muy fuerte para tomar una decisión como la de este formidable atleta porque sabes que vas a sufrir mucho el resto de la carrera. No es fácil llegar a la meta con una herida como la suya pero lo ha decidido y va a intentar terminar lo que ha empezado.

Posiblemente tu entrenador ha planteado jugar de una forma concreta en este partido. Cada uno del equipo se debe responsabilizar de sacar adelante un objetivo distinto. Quizá te ha tocado marcar al jugador más peligroso del equipo contrario.

No puedes jugar por tu cuenta olvidando ese objetivo. Es una irresponsabilidad muy grande y perjudicas a los demás compañeros porque sin tu aporte el trabajo no está completo.

No solo se trata de aceptar decisiones sino de tomar decisiones dentro de la zona de autonomía propia y eso te mejora a ti como jugador y te permite ayudar a los demás a mejorar.

Eres un egoísta y un irresponsable si tomas decisiones pensando solo en ti y no en los demás. Muchas veces sales al campo pensando en brillar tu en lugar de pensar en el grupo y eso te convierte en un individualista en lugar de un jugador de equipo.

Es una clara falta de responsabilidad actuar de esta forma. John Stephen Akhwari salió a correr pensando en su país y cuando se lesionó no pensó en el dolor que tenía sino que decidió aguantar ese dolor hasta el final de la carrera por compromiso con sus conciudadanos.

No seas nunca un borrego que toma las decisiones del grupo. Normalmente, en una decisión así, tiendes a diluir tu responsabilidad personal entre los miembros del equipo. No es una responsabilidad al cien por cien porque te escondes en el grupo.

Tu equipo, si actúa así, no conseguirá nunca resultados positivos. Debes darte cuenta de que tu responsabilidad no la puedes traspasar nunca al grupo, es algo personal que tu debes decidir individualmente.

Posiblemente te equivoques muchas veces en las decisiones que tomas pero  si lo has hecho, hecho está. No pienses que pidiendo disculpas lo tienes todo arreglado. Debes reparar el daño que has hecho.

Si pierdes un partido por una decisión mal tomada o por una mala actitud, no basta con pedir perdón. Debes responder cambiando tu actitud en el campo e intentar reparar el daño causado.

¿Quieres saber si eres una persona responsable? Piensa si haces las cosas simplemente porque te ve tu entrenador o porque estás convencido que es lo mejor para ti y para tu equipo. Si tienes dos personalidades, una cuando te ven y otra cuando no te ven, no vas a ninguna parte.

Para terminar quería decirte que no puedes callarte cuando un compañero tuyo no cumple con su deber. Si te callas porque crees que no eres nadie para decirle nada a un compañero, te equivocas. Es tu responsabilidad ayudarles a corregir su rumbo cuando lo pierden y quién mejor que tu para hacerlo.

Y es una irresponsabilidad enfadarse cuando hacen las cosas mal. Todos tenemos una responsabilidad hacia los demás, humanamente. Desde luego, hay que respetarles pero también exigirles por la relación de amistad que existe.

En definitiva, la libertad significa responsabilidad por eso los hombres le tienen tanto miedo.