Uno de los mejores atletas de fondo de la historia se llama Haile Gebrselassie. Con 4 años empezó a desplazarse a la escuela corriendo unos 10 kilómetros desde su casa. Todos los días corría unos 20 kilómetros con los libros a cuestas. Muy pronto su padre se dio cuenta de que tenía  unas enormes cualidades para al atletismo y dejó su familia para entrenarse para competir.
Con 19 años se convirtió en campeón del mundo junior en 5 mil y 10 mil metros. En su larga carrera batió 27 récords del mundo. Protagonizó una película que se tituló Endurance donde se cuenta su trayectoria deportiva. http://www.elatleta.com/foro/showthread.php?140240-Haile-Gebrselassie-ENDURANCE-Versión-Original-Subtitulada
Endurance. ¡Qué palabra más atractiva y acertada para hablar de deporte! Si acudes al diccionario te da muchos significados: resistencia, sufrimiento, aguante, perseverancia, fe… Ante estas palabras que causan tanto respeto, un deportista que desea alcanzar la excelencia no puede rechazarlas. Sabe que su sueño pasa por el sufrimiento.
En una charla distendida entre Haile y un experto entrenador comentaban por qué Haile regalaba todos los premios que iba recibiendo por ganar las carreras. Era un acto de mucha generosidad pero Haile lo enfocaba como una necesidad para seguir avanzando. Decía:
“En el deporte es imprescindible sufrir. Si me acomodo, se acabó el atletismo para mí”
Tu, como deportista, has de pensar de la misma forma. No te acomodes en tu rutina deportiva. Puede llegar un día que digas para qué levantarme hoy tan pronto si está lloviendo. Hoy no es necesario entrenar. No pasa nada, todo seguirá igual. Otro día, durante el entrenamiento,  pensarás que estás cansado y que no hace falta trabajar tan duro. Cuando estos pensamientos lleguen a tu cabeza, se acabó el deporte para ti. Es incompatible el deporte en serio sin el esfuerzo diario por darlo todo en cada minuto de entrenamiento.
Si entrenas como debes, adquieres confianza
Haile salía con toda la confianza del mundo a competir en cada carrera porque sabía que había entrenado muy bien. Si tu entrenamiento es de calidad, en los partidos habrá calidad. Hoy queremos hacer un canto al esfuerzo diario, que pasa desapercibido a todo el mundo, pero que nos lleva a estar muy bien preparados para competir.
Cuánto trabajo escondido hay detrás de un éxito deportivo.
Los campeones persisten ante la dificultad, nunca se rinden. Esto es endurance. Cuando un deportista con talento acude a la Fundación Marcet te preguntas rápidamente: ¿este chico llegará? La respuesta la tienes cuando llegan las primeras dificultades y ves que sigue luchando, que no se rinde, que no se esconde con excusas ni excepciones. Son chicos que además de poseer un enorme talento muestran una gran fuerza de voluntad y eso les permite avanzar  derrumbando todo tipo de barreras y dificultades.
Los campeones toleran grandes cantidades de trabajo. Saben que para llegar a la cima hay que trabajar muchas horas y no regatean esfuerzos ni entrenamientos. Nunca tienen pereza para entrenar. Como contraste puedes apreciar en el mundo del deporte aquellos jugadores con talento, perezosos, que evitan el esfuerzo y se quejan ante la excesiva carga de entrenamiento. Buscan objetivos cortos: triunfar con su talento en el partido del fin de semana. No se dan cuenta que esto es una carrera de larga distancia. Es imposible llegar al final sin muchas horas de entrenamiento.
He trabajado duro y hoy es el día del examen– decía Haile con la confianza de haber hecho los deberes bien antes de una prueba.
Los campeones toleran grandes dosis de presión en las competiciones y en los entrenamientos. Son capaces de resistir esa presión y superarla a pesar de la incertidumbre del resultado y de lo que se juegan en cada partido. No se bloquean. Cuántos jugadores entrenan muy bien pero por falta de confianza y por no saber aguantar la presión, cuando llega el partido, no dan ni el 50% de lo que pueden rendir.
En los entrenamientos aparece la fatiga y otros factores que pueden frenar tu proyección. Debes ser capaz de afrontarlos con esfuerzo porque siempre puedes dar un poco más. Dicen que el cuerpo tiene una serie de alarmas que te indican que estás al límite de tus fuerzas. Cuando esto ocurra, no pares, todavía puedes dar mucho más.

 Lo más difícil cuando estás agotado, no es el cuerpo, es la mente.