Todo lo que hemos podido aprender durante este verano

La temporada alta de escuela de futbolistas es el verano ya que es el periodo de vacaciones generalizado y acuden a nuestros centros de formación jugadores de todo el mundo a los que hemos de atender de forma personalizada. No se trata de equipos de fútbol o de grupos sino de personas individuales que acuden cada uno con una historia distinta y que se merecen nuestra máxima atención.

Lo que no saben es que los responsables salimos enormemente enriquecidos de la situación y conseguimos mejorar como profesionales y como personas gracias a ellos, a su extraordinario interés y a las enormes expectativas con las que acuden a nuestros cursos.

Hemos aprendido mucho de los padres…

Al apreciar el enorme esfuerzo por darle a su hijo una buena formación. Hablo de esfuerzos increíbles como son miles de kilómetros de desplazamiento, ajustar las vacaciones del trabajo y del resto de los hijos, incomodidades propios de los largos viajes, incertidumbre de lo que se puede encontrar a su llegada. Son muchas cosas las que han debido de afrontar para conseguir participar en nuestro curso. Y nosotros hemos aprendido a valorar ese esfuerzo, a procurar responder a la fuerte expectativa que existe desde el primer momento, intentando ofrecer un curso de calidad, con profesores formados adecuadamente, con programas de entrenamiento óptimamente diseñados y con una atención personalizada.

Hemos aprendido a trabajar con los jugadores pensando en la confianza que depositan en nosotros al escoger una escuela de fútbol de calidad. Nos anima a poner todo nuestro ardor por impartir las clases con la máxima calidad posible, con la idea de no defraudarles. 

Hemos descubierto que vale la pena poner el máximo empeño por hacer nuestro trabajo con la mayor calidad posible y que vale la pena capacitarse para cumplir con los objetivos marcados. 

Hemos aprendido a cuidar las cosas pequeñas para poder conseguir algo grande: la puntualidad en el inicio de las clases, la disciplina en el uniforme, la autoridad ganada a base de prestigio y tantas otras pequeñas cosas que sumadas forman algo muy importante.

Desde un principio hemos podido comprobar la gran aceptación que han tenido las normas que marcamos para el buen funcionamiento del curso. Da gusto ver cómo los padres se esfuerzan por cumplirlas. Son un ejemplo para sus hijos y para nosotros. Hemos podido ver cómo apuraban el despertador, cómo agilizaban el desayuno, como preparaban una dieta más adecuada para su hijo, cómo tenían a tiempo la ropa de entrenamiento, cómo animaban a sus hijos a comerlo todo, incluso ante las faltas de disciplina de algún chico, hemos podido apreciar el apoyo incondicional sin buscar justificaciones para sus hijos. Todo esto nos sirve para aprender mucho, ante nuestros fallos de comunicación con los padres que posiblemente haya habido en algún momento, por cansancio, falta de tiempo o por incomprensión.

Nos llena de gozo ver las caras de satisfacción de muchos padres que ven a su hijo tan cambiado, realizando acciones que no hacía antes, agradeciendo lo que le han enseñado…

Por la alegría que se llevan al ver a su hijo feliz. Lo que más nos llena es contemplar los resultados el último día, cuando ya todo se está acabando, cuando tu hijo desfila orgulloso bajo el himno y realiza con un esfuerzo encomiable la exhibición y recibe su medalla y su diploma y se despide de sus amigos con los que ha pasado unos días entrañables, llenos de emociones y de dificultades que entre todos han ido superando. Los padres, en pocos segundos, pueden leer en su cara todo lo que está pasando, la maravillosa transformación de su hijo agotado, pero feliz.

Hemos aprendido mucho de los profesores…

Más de 100 profesores de todo el mundo han participado en nuestros cursos de verano y todos ellos han descubierto lo impresionante que es formar parte de este grupo donde trabajamos de forma integral con el jugador y nos preocupamos por enseñarle a ser un gran futbolista y una gran persona. Y eso es lo que más nos llena. Ser formador es muy duro porque hemos de exigirnos mucho, porque son muchas horas y porque es una gran responsabilidad la que tienes con ese grupo reducido de alumnos que trabajan contigo durante dos semanas.

Sin embargo, un año más hemos podido aprender muchas cosas de estos profesores:

Su ilusión por hacer las cosas bien, que se nota a las 8 de la mañana, cuando realizamos la reunión diaria para preparar la jornada.

Su capacidad de aceptar con humildad los pequeños fallos que van teniendo. Siempre estás aprendiendo. Miles de detalles se nos escapan de las manos y los profesores, como los alumnos, como todas las personas, necesitan saber cómo lo están haciendo. Hemos aprendido mucho de la humildad de los profesores que aceptan con deportividad las indicaciones que se les van dando sobre su forma de dar la clase, su actitud, su disponibilidad, su compromiso. Llama la atención cuando te dan las gracias por las correcciones recibidas porque sabes que siempre cuesta aceptar que alguna cosa no la haces bien.

Su interés por ayudar de verdad a sus alumnos, es muy llamativo. Hemos aprendido a saber tratar a todos: los que te caen bien y los que no te caen tan bien y hemos hecho esfuerzos para que los más alejados se acercaran un poco más. Todo eso con un objetivo: ayudarles más. 

Nos ha llamado la atención cómo los profesores han dedicado su tiempo a charlar personalmente con todos sus jugadores para marcarles objetivos personales a corto y medio plazo sabiendo que eso requiere por parte del profesor un esfuerzo mayor ya que luego debe controlar y evaluar si esos objetivos se han conseguido. 

Nos ha animado mucho ver con qué paciencia han sabido sacar adelante a cada alumno consiguiendo de cada uno el máximo rendimiento. Los jugadores me comentaban que nunca habían aprendido tanto como en estos días. Que su profesor les había ayudado mucho para conseguir cosas que jamás habían hecho. Sin gritos, sin amenazas, con exigencia, con cariño, con dedicación…

Su capacidad de trabajo, la superación ante las adversidades: calor, cansancio, problemas de alumnos o con otros profesores, etc. Es un trabajo muy duro y en estos días se ha podido comprobar y hemos aprendido de ellos su capacidad de trabajo. Siempre he dicho que aquí se descubre uno tal como es, no hay tiempo de enmascararse. Los profesores terminan la jornada agotados pero todavía tienen fuerzas para llegar a sus casas y preparar sus clases del siguiente día, evaluar las sesiones que han realizado y pensar en cada uno de sus jugadores: cómo están evolucionando, qué problemas se están encontrando…

Hemos descubierto que un profesional de la enseñanza, que trabaja en una escuela de futbolistas, no es el que consigue triunfos deportivos sino el que es capaz de sacar el máximo rendimiento a cada uno de sus jugadores y lleva profesionalmente el día a día.

Hemos aprendido muchas cosas de nuestros alumnos,

Unos 2.000 alumnos han pasado este verano y cada año son más los que acuden atraídos por la calidad de este trabajo. Vienen de los cinco continentes y con muchas ganas de trabajar bien. Es una buena oportunidad para aprender tantas cosas de ellos. Lo único que hay que hacer es fijarse bien y pensar en sus reacciones, sus enfoques, sus respuestas y eso nos ayuda mucho a mejorar nuestros cursos en los próximos años.

Hemos aprendido de ellos muchas cosas:

La ilusión con la que vienen, nos da alas para seguir trabajando. Cuando empiezas el curso, puedes comprobar que los chicos trabajan como nadie y tienen unas ganas inmensas de aprender todo lo que les expliques y mucho más. Eso es clave para el éxito de nuestros cursos y hemos podido comprobar que los chicos que vienen saben perfectamente lo que quieren, con lo que tenemos mucho ganado.

La seguridad que les da la disciplina que marcamos, nos anima a seguir en esta línea. Los avisos del primer día no quedan en saco roto. Son el punto de arranque para conseguir a lo largo del curso una disciplina ideal para el aprendizaje que buscamos. Hemos aprendido que eso es lo que ellos desean en el fondo y, aunque les llama la atención, son capaces de cumplirlo todo hasta el final e incluso ayudan a los que más les cuesta a cumplir con las normas: camisa por dentro, orden en el vestuario, comerlo todo, respeto a los demás, etc.

La capacidad de superar con esfuerzo personal las adversidades del clima, cansancio, heridas,… Nos ha impresionado la capacidad que tienen los chicos de adaptarse a todo ya que las dificultades son grandes pero afrontadas con deportividad, se superan día a día. Hemos aprendido que cuanta menos importancia le des a las heridas, al calor, al cansancio, con más valor las superan porque se acostumbran a ello y van fortaleciendo su cuerpo y su voluntad y eso les permite superar cada vez mejor esas dificultades. Hemos visto heridas producidas por las rozaduras de las botas que se han superado de forma impresionante, sin darle ninguna importancia; recibir entradas muy duras y levantarse sin ninguna queja, aceptando la disculpa del rival. Tengo que decir que sin darse cuenta se han convertido en pequeños héroes del deporte.

La capacidad de perdonar si se le ayuda a hacerlo, el respeto por los demás que han entendido y comprendido desde un principio, la alegría como consecuencia de hacer bien las cosas, la capacidad de amistad, el compañerismo entre los diferentes grupos, la necesidad de vivir unos valores como son el orden, la higiene, la generosidad, el respeto,… Son tantos los temas en los que estamos aprendiendo de nuestros alumnos que no los podemos detallar todos en este escrito pero que los enumeramos porque estamos verdaderamente orgullosos de haber podido convivir con ellos en estos verano.

Muchas gracias a todos por lo mucho que habéis sido capaces de dar en estos días. Estamos muy agradecidos. Habéis escrito una maravillosa página en la historia que jamás será olvidada porque ha quedado grabada en cada uno de nuestros corazones.