Quiero contarte un cuento que nos puede servir de introducción para explicarte este valor de vital importancia para los que vivimos el mundo del fútbol.

Una diferencia muy grande entre el fútbol competitivo y el formativo está en que en el primero todo vale con tal de conseguir el objetivo que es ganar. Puedes mentir, engañar, falsear, corromper…todo vale si con eso consigues la victoria.

A todo eso lo llaman pequeñas picardías de la competición. !Cómo se puede falsear tanto la realidad¡.

LOS DOS PALACIOS

Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo.

Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.

Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular.

Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió.

Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.

Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán.

Quiero demostrarte por qué un jugador que desea ser un buen deportista, debe ser muy honrado y decir siempre la verdad aunque a veces cueste.

Voy a ponerte situaciones reales en las que un jugador de fútbol, un deportista, se dedica a engañar y a mentir cuando no debería ser así.

  • Me preguntan por qué no he ido a entrenar y respondo que tenía un examen para quedar bien cuando la verdad es que ese día no tenía ganas.
  • Estoy en el colegio y comento a mis amigos que este fin de semana he metido cuatro golazos y dos por la escuadra para quedar bien delante de ellos.
  • Se ha roto algo en el vestuario y cuando preguntan si has sido tú, respondes que no por miedo al castigo.
  • Un chico se ha comprado unas botas nuevas y le dices a tus padres que el entrenador ha dicho que hay que utilizar esas botas y que se las compre.
  • El entrenador pregunta quién ha sacado buenas notas en el colegio y tu respondes que las tuyas son muy buenas aunque no lo son, para quedar bien.
  • Termina el partido y has fallado un penalti y como excusa dices que tienes una herida que no te ha permitido tirar bien.
  • Al perder en un partido echas la culpa al árbitro. Hay que ser humildes y reconocer que a veces fallamos.

 

Como ves, son casos reales. La vida de un deportista está llena de situaciones en las que puedes practicar este gran valor de la sinceridad. Practicarlo tiene muchas ventajas pero hay que reconocer que normalmente cuesta ser sincero porque muchas veces quedas mal.

Puede parecer que quedas mal pero en realidad un deportista que siempre dice la verdad, obtiene más ventajas que desventajas:

1- Un deportista que siempre dice la verdad, gana la confianza de los demás.

Digas lo que digas, saben que será siempre la verdad. Te cuento el caso de estos jugadores que siempre engañan al árbitro con sus trampas haciendo ver que le han empujado para lanzarse dentro del área. Los árbitros pueden ser engañados alguna vez pero al final toman la matrícula y ya saben que cuando cae en el área, es cuento. Un día le derribarán de verdad y el árbitro pensará que se ha tirado, como siempre ya que nadie le cree por mentiroso.

Un jugador honrado, que nunca hace teatro de este tipo, cuando cae dentro del área, los árbitros saben que no le está engañando porque nunca hace teatro. Los árbitros en las competiciones altas se hablan entre ellos y ya saben con quién hay que tener cuidado porque es un tramposo.

Da pena ver a estos deportistas de primera división realizando escenas bochornosas para provocar penaltis inexistentes. Cuanto daño hacen a los jóvenes que están viendo el partido.

Cuantos entrenadores (no se les puede llamar ni eso) aconsejan a sus jugadores que se tiren buscando la falta que les de el partido. Parece que todo vale en el fútbol y no es así. Es mucho el trabajo que debemos realizar en el fútbol formativo para conseguir erradicar de los campos a individuos como estos que se dedican a enseñar las maldades del fútbol y que los disfrazan llamándoles picardías.

2- Da buen ejemplo a los demás

Nunca olvidaré aquel entrenador que tuve hace tantos años que nunca permitió hacer una trampa para ganar un partido. Se dio el caso que uno de los jugadores de nuestra clase del colegio era repetidor y por unos días no tenía la edad para jugar. Le pedimos al entrenador que lo incluyera porque era muy buen jugador y sería importante para el equipo. Se negó a pesar de que la edad era casi legal. Jamás hizo una trampa. Es un ejemplo que me quedó muy grabado, de tal forma que cuando he estado en situaciones parecidas siempre me he acordado del buen ejemplo de mi antiguo profesor.

3- Estará más contento.

Los entrenadores que buscan la victoria como único y principal objetivo de su trabajo,  lo pasan muy mal. Porque realmente venden toda su vida por algo que en realidad no tiene mucho valor. Lo mismo les pasa a los jugadores. Lo pasan mal porque su única ilusión es ganar.  Utilizan para eso medios que no son legales justificados por su objetivo y, lamentablemente lo pasan mal porque al final todo se descubre. Y como el cuento, el castillo se derrumba quedando en nada.

Por el contrario, las personas que deciden ser sinceras y honradas en el deporte son felices porque no tienen nada que ocultar. La transparencia te permite ir por la vida sin preocupaciones porque siempre has ido de cara y no has engañado a nadie.

Reconocer nuestros fallos, aceptar que es culpa nuestra, es tan positivo para una persona que las consecuencias de esta actitud son inmensamente más altas que la propia victoria. La victoria te da una felicidad momentánea, la honradez te la da para siempre. Son los ladrillos del castillo que vas construyendo poco a poco, con una solidez que durará siglos.