El futuro del fútbol son los valores

El futuro del fútbol está en los valores

Me dirijo a padres, entrenadores/formadores, directivos y legisladores del deporte.  A todos aquellos que intervienen en la formación integral del niño. Quiero despertar y motivar esa gran responsabilidad que tenemos todos por educar a nuestros jóvenes no solo como deportistas sino como personas.

Gracias al deporte tu hijo puede ser más ordenado, más generoso, más respetuoso, más seguro y más feliz aunque queda claro que todo esto no se consigue si no es con mucho esfuerzo personal, con una buena planificación, y con vuestro apoyo incondicional como padres. Existen muchos errores en el planteamiento de los padres con hijos deportistas que se pueden resumir en dos conceptos: el exceso de protección y el afán descontrolado de competición ya mencionados en mi primer libro: Ayúdale a triunfar, cómo apoyar a tu hijo futbolista. https://www.amazon.es/Ayúdale-Triunfar-apoyar-futbolista-equivocarte-ebook/dp/B07B3Y21W2/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1520524284&sr=8-1&keywords=ayúdale+a+triunfar 

Los entrenadores pueden transmitir esos valores a sus jugadores si tienen muy claro que la formación está por encima de la competición y que lo primero que debe conseguir es ser un modelo para ellos. Se trata de cambiar su mentalidad ganadora por una que priorice la formación, aunque sabemos que los dos conceptos son perfectamente compatibles. Hay muchas sugerencias y experiencias personales que pueden servir para mejorar nuestra forma de dirigir el equipo sea el deporte que sea. Recomiendo para los entrenadores el segundo libro titulado Ayúdale a triunfar, el entrenador como formador, que está a punto de publicarse.

Los responsables del mundo del deporte tienen en sus manos la posibilidad de cambiar el enfoque excesivamente profesional que se da al deporte formativo y que tanto daño hace. Por ejemplo, las federaciones territoriales, cuyo trabajo se basa en organizar la competición deportiva de los miles y miles de niños que practican deporte. Deberían revisar el planteamiento y funcionamiento de sus entidades para conseguir una competición más formativa. Un buen número de sus líderes vienen del mundo profesional y aplican, por desconocimiento, los mismos conceptos para las categorías no profesionales, con el daño que genera. 

Hago especial llamamiento a los presidentes de los clubes y coordinadores para trabajar en serio los valores en sus entidades deportivas como un reto urgente e importante. Tienen en sus manos el futuro de muchas personas. Lamentablemente no existe una preocupación más allá de ganar ligas y promocionar a las máximas categorías, olvidándose de lo más importante, que son esos niños, futuro de nuestra sociedad.

En el fondo, padres, entrenadores y directivos hablan siempre, de forma teórica, de la importancia de los valores pero no son capaces de poner las bases para empezar a convertirlo en una realidad. Para conseguirlo, hay que dedicarle tiempo y esfuerzo. A corto plazo no hay recompensa y encuentras muchos dolores de cabeza porque son innumerables las premisas que hay que cambiar en el entorno del fútbol. Es el momento de ofrecer estrategias para empezar un trabajo fundamental con nuestros hijos, con nuestros jugadores, con nuestros equipos.

Basta ya de lamentaciones estériles detallando lo mal que está el mundo y la sociedad actual. Este artículo es un granito de arena de lo mucho que se puede hacer por el deporte formativo. Todo el esfuerzo en escribirlo me basta si consigo remover a una sola persona que quiera ponerlo en práctica en su hijo, en su equipo, en su club, en su federación…

Nos estamos equivocando, nos preocupamos más por instruir que por formar, y aquí son los mismos padres quienes no acaban de entender, que es más importante formar a los hijos, que llenar de conocimientos sus mentes y condicionar sus destrezas y habilidades.

Entrenadores, tenemos que hacer un alto en nuestra tarea y preguntarnos qué necesitan verdaderamente nuestros jugadores. Démonos un espacio para reflexionar con seriedad. Nuestro trabajo es maravilloso, no lo desperdiciemos, pensemos que son niños los que trabajan muy junto a nosotros y nos necesitan para poder llegar a ser algún día mejores personas. Está en tus manos conseguirlo o no. 

Nuestros hijos y nuestros jugadores observan a sus ídolos y, lamentablemente, no tienen nada que aprender allí. Se visten, se peinan y se mueven como ellos porque es el modelo que la sociedad les propone. Tenemos aquí un importante problema porque los niños necesitan a su alrededor modelos positivos donde el respeto, el compañerismo y la honestidad sean su prioridad. 

Horowitz, S., comenta que un equipo de fútbol se asemeja a una familia ya que sus miembros mantienen una relación de continuidad que no dura sólo unas semanas o meses sino que tienen una larga historia basada en compartir experiencias presentes, pasadas y probablemente futuras. La actividad deportiva promueve, a través de los años, la constitución de los principios de una “familia sustituta”, con roles bien definidos, responsabilidades y derechos compartidos, normas preestablecidas, experiencias vivenciales, en las cuales el concepto de “entre todos lo lograremos” adquiere un valor paradigmático y que significativamente se reconoce a través de los cánticos, los distintivos, la camiseta y su número, entre otros.

El dinero es lo que está dañando al fútbol formativo. El mercantilismo deportivo infantil, tiende a extender sus raíces hacia deportistas cada vez más jóvenes, basados en la selección de talentos, como una futura fuente de recursos económicos, en detrimento de su calidad de vida. Los niños futbolistas son los esclavos del siglo XXI. Todo vale con tal de ganar. Interesan los talentos que rindan rápido para poderles sacar el mayor partido posible. La formación es una propuesta incómoda que es mejor ignorar porque aunque se centra en el individuo, es costosa y a largo plazo. No interesa en una sociedad que vive de lo inmediato, de las urgencias.

Bellas palabras las del Papa Francisco, uno de los más valorados líderes de la humanidad, por lo que dice y por lo que hace. Están dirigidas a los componentes del primer equipo de Milán en una audiencia especial:

“Sois el centro de la atención de esas personas que os admiran; comportaos de forma que dichas personas siempre puedan apreciar en vosotros las cualidades morales de un grupo comprometido de deportistas. Un equipo no sólo es fruto de condiciones y prestancia física; sino que es también el resultado de una rica serie de virtudes humanas, de las cuales sobre todo depende el éxito: el entendimiento, la colaboración y la capacidad de amistad y de diálogo; en una palabra, los valores, sin los cuales el equipo no existe y no es eficaz. Con estas cualidades morales contribuid a restituir la verdadera razón de ser al mundo del deporte, hoy no raramente atormentado por fenómenos de una fea violencia o de una especulación deshonesta.”

Un equipo que quiere rendir al máximo tiene que trabajar a fondo esos valores deportivos que permitirá a sus componentes ser mejores personas y, por lo tanto mejores deportistas. No lo dudes, a largo plazo eso se nota, tanto en la competición como en la vida y ahí gana no solo el equipo sino también la persona.

El futuro del fútbol no está en las nuevas y avanzadas tendencias metodológicas, ni en la deslumbrante tecnología que se nos presenta. Son los valores los que realmente van a conseguir potenciar el fútbol a nivel mundial porque no podemos olvidarnos que, en el fondo, son personas las que lo practican.