Nos jugamos la felicidad de nuestros hijos con nuestra actitud

Hace muy pocos días sucedió algo muy interesante que nos ha servido para analizar la situación del fútbol base español y nos ha impulsado a tomar una valiente determinación. Decidimos parar un partido, a pesar de ir ganando, porque los padres del equipo contrario gritaban y protestaban al árbitro de forma inaceptable. Como representante de los padres de mi equipo tenía la responsabilidad de actuar con firmeza ya que los valores están por encima de los puntos.

Más tarde me di cuenta que no solo estaba representando a mis jugadores y a sus padres sino a todos aquellos que se sienten identificado con esta batalla que no vamos a abandonar. Una batalla de deportividad frente a los que todavía no se han dado cuenta de lo ridículo de su postura descontrolada y desproporcionada, cuyo único objetivo es conseguir los tres puntos del partido y para eso todo vale. Cuando empieza el partido dejan de ser personas y se trasforman en energúmenos violentos con los que es imposible el diálogo.

Esta es la carta que mandamos a la Federación Catalana de Fútbol, al comité de árbitros y a todos aquellos que quieran publicarla en sus clubes, asociaciones, peñas, etc. Agradezco el apoyo  mayoritario que estamos recibiendo ya que no se trata de un acto aislado. Las medidas pacíficas antiviolencia seguirán abiertas en nuestro Club hasta erradicarlos del todo.

Estimados amigos de la Federación Catalana de Fútbol.

Queremos aprovechar este escrito para contaros detalladamente las razones por las que el domingo, el equipo Alevín A de Tecnofútbol se retiró del partido cuando faltaba por jugar el último tiempo a pesar de ir ganando 1 a 0 a nuestro rival, el San Andreu.

En la media parte tuvimos que invitar a salir a todos los padres del Sant Andreu del campo y cerrar el acceso porque una parte del público mantuvo una actitud excesivamente dura para con las decisiones del árbitro. Mucho grito, muchas protestas y muchas faltas de respeto.

La segunda parte se inició con el mismo ambiente desagradable, donde las faltas de respeto al árbitro eran continuas. Los entrenadores del San Andreu no colaboraron en nada sino todo lo contrario, sus protestas eran cada vez más exigentes, contagiando el ambiente general.

Los niños de ambos equipos estaban completamente presionados por el ambiente y, la verdad ,estábamos contemplando algo muy desagradable para todos.

El árbitro, muy joven, estaba recibiendo demasiado y se le veía realmente con la cara desencajada sin saber muy bien qué hacer. Creo que, si hubiera sido yo el árbitro, tampoco hubiera sido capaz de salir de una encerrona como esta.

En ese mismo instante, al ver que el árbitro no estaba capacitado para tomar una decisión adecuada y pensando simplemente que en nuestro campo no podíamos permitir una situación como ésta, me vi obligado a tomar una decisión rápida antes de que pasara algo más grave.

Esperamos a que terminara el tercer tiempo y de la forma más delicada posible le comentamos al árbitro que Tecnofútbol abandonaba el partido y que si era necesario cedía los tres puntos al equipo rival.

El árbitro no dudó ni un instante en terminarlo y lo comunicó al Sant Andreu que preguntó cuál era la razón. Le aclaramos que no se preocuparan que los puntos eran suyos y todo se arregló rápidamente.

Los niños de Tecnofútbol salieron llorando del campo, como es natural, pero pienso que han entendido la decisión y sus padres han aprovechado para explicarles lo importante que ha sido para ellos poder demostrar que por delante de los puntos está el ser un caballero. Algo que intentamos enseñar a través de este deporte.

Pudimos hablar allí mismo con el coordinador del Sant Andreu que aceptó algunas de las razones por las que se había parado el partido: actitud de los entrenadores y la de algunos padres (no todos, por supuesto). Comentó lo complicado que era controlar esta violencia de los padres pero que se daba cuenta de la gravedad de lo ocurrido.

Pienso que hemos actuado correctamente. Nuestro interés no está en los puntos sino en disfrutar de este bello deporte jugándolo con la máxima deportividad y convirtiéndolo en una noble herramienta para formar buenas personas. Lo que estábamos viendo no tenía nada que ver con lo que buscamos y había que cortarlo.

Creo que hemos colaborado con la campaña que ustedes han iniciado hace ya unos años de no a la violencia y que nuestra actitud ante esos comportamientos negativos ayudará a muchos padres a plantearse las cosas de otra manera.

Además, hemos colaborado con el Sant Andreu ya que, ante esta situación, hemos tenido la oportunidad de mantener con ellos un diálogo muy constructivo y positivo para mejorar este aspecto entre los padres. Estamos seguros de que esta decisión no va a quedar entre ellos fácilmente olvidada y seguro que hemos facilitado el terreno para que la propia institución pueda intervenir adecuadamente para que hechos tan desagradables no se repitan tratándose de un club con tanta solera como es este equipo. Ante la violencia hay que responder con responsabilidad, comprensión, afabilidad y contundencia.

Estamos seguros que el colegio de árbitros de la FCF, ante un caso tan insólito, reaccionará favorablemente para tomar medidas al respecto y corregir adecuadamente situaciones similares que se repiten semanalmente en nuestros campos de fútbol. Ellos tienen mucho que aportar para hacerse respetar más.

Sabemos que hechos como este no se quedan olvidados fácilmente y el mundo del fútbol base (son muchos los clubes que quieren hacer las cosas bien y que están cansados de tantos decibelios en los campos con niños) va a recibir la noticia con alegría al saber que hay otros clubes que están luchando por lo mismo, que no están solos y que cada vez son más los que se unen a esta filosofía formativa en la competición.

Sin embargo, una de las mayores satisfacciones que hemos recibido esta semana, tras los hechos acontecidos, ha sido charlar con calma con los padres de nuestros jugadores que, inicialmente se mostraron desconcertados, pero que luego se han dado cuenta de que realmente vale la pena cuidar esos detalles que hacen grande el fútbol: el juego limpio, la deportividad, la lucha sana por la victoria, etc. Hemos recibido montones de felicitaciones de parte de todos ellos, muy agradecidos por el gran ejemplo que hemos dado a sus hijos.

Y mucho más gratificante ha sido ver hoy las caras de los propios niños, las mismas que lloraban por la derrota, ahora, una vez entendida la razón de todo eso, estaban llenas de alegría y de orgullo por pertenecer a un club que nunca permitirá actos violentos y faltas de respeto en un campo de fútbol. Saben que esta actitud va a ayudar a mejorar un problema grave del futbol base nacional.

Si nuestro objetivo fuera, cada vez que vamos a un campo, ganar como sea los tres puntos, ¡qué triste objetivo sería! Nuestras metas son mucho más altas y más ambiciosas que todo esto. No se limitan a unos puntos que no tienen ningún valor sino que van dirigidas a la formación integral del jugador y de sus familias.

Algunas personas que todavía no entienden el significado de esta postura comentan que los clubes competitivos, esos que buscan como aves de rapiña los puntos, aprovecharán la situación para montar sus numeritos en nuestro campo y sacarse los tres puntos tan valiosos para su progresión deportiva. Les aseguro que los puntos se los llevarán, no nos importa en absoluto. Pero lo que sí está claro es que jugar, no jugarán. Ningún equipo con un comportamiento incívico tiene derecho a jugar al fútbol en la sede de Tecnofútbol. Y estoy seguro que otros clubes de toda Catalunya y del resto de España se unirán a nuestra posición porque somos muchos más de lo que la gente piensa.

¿Os imagináis a los “cuatro equipos” que siempre montan estos numeritos que se encuentren con con las puertas cerradas de los demás clubes? Habremos erradicado la violencia en el fútbol desde abajo porque parece ser que el cartel que se muestra en los campos cada fin de semana no es suficiente medida para erradicarla.

Posiblemente, ustedes, en la Federación, considerarán que los hechos no son motivo de una reacción tan contundente pero les aseguro que no nos importa en absoluto si están a favor o en contra de nuestra posición porque no tenemos nada que perder. No tenemos miedo a ninguna decisión cuando se está defendiendo la verdad y la coherencia.

No tenemos ni un pequeño resquemor por el público del Sant Andreu, comprendemos que no son todos los que se comportan así. Hemos asistido a muchos partidos contra ellos y muchos han sido limpios y muy deportivos. Depende de los entrenadores que llevan esos equipos y del control que tengan de esos padres violentos.

El Sant Andreu es un club con mucha solera. Uno de los clubes más veteranos de la ciudad y no hay más que palabras de elogio por lo que ha hecho a lo largo de tantos años. Por el comportamiento de unos pocos no podemos ensuciar a una gran entidad.

Pero esto no se queda aquí. Vamos a seguir defendiendo nuestra posición con valentía. No nos dejaremos intimidar por los gritos y por la violencia de unos pocos. Seguiremos cediendo nuestros puntos en cada partido donde no se respete el juego limpio hasta conseguir lo que todos queremos: eliminar la violencia de los campos de fútbol, especialmente en el fútbol base. Agradeceremos el apoyo de todos los que quieran unirse, utilizando las armas de la deportividad y del respeto.

Con esta forma de actuar hemos puesto nuestro granito de arena para contribuir en esa batalla de la formación a través del deporte.