javier cendón

––Ponte las botas inmediatamente que vamos a hacerte una prueba.

Juan estaba algo nervioso pero en cuanto cogió la pelota e hizo algunos toques me di cuenta de que era un gran jugador. No tardamos mucho tiempo en decidirnos. Lo pusimos en nuestro mejor equipo de alevines. 

Cuando lo comunicamos a los padres, se quedaron contentos porque su hijo siempre había demostrado grandes cualidades. Sin embargo, de pronto, se pusieron muy serios y miraron hacia un lado donde estaba su hermano, un niño gordito y tímido. Los padres me comentaron que si Juan se quedaba, tendríamos que intentar admitir a Javier que quiere ser portero pero no está nada dotado para el deporte. No podían llevar a un hijo a un equipo y al otro a otro club. Había que unificar, estaba claro. 

¿Pero qué hacíamos con ese niño gordito? 

––Mi sueño es ser portero del Real Madrid. ––dice con una sonrisa Javi.

––Pero ¿has jugado de portero en algún sitio?––Le pregunto admirado

––No, no. Pero si confías en mí, verás que no te voy a defraudar.

Me quedé mirándole con cara de asombro y le dije lo que siempre digo a los que vienen sin ningún tipo de preparación para jugar en un equipo:

––Mira, vas a estar un año entrenando tu técnica y si mejoras y alcanzas un buen nivel, el año que viene te pongo en un equipo. Por ahora, solo entrenamiento.

––De acuerdo, entiendo lo que me pides y ya te he dicho que no te voy a defraudar. ––responde emocionado Javier.

Nunca olvidaré la cara que puso Rubén, el entrenador de porteros, cuando le presenté a Javier, un niño rechoncho, sin guantes, con zapatillas lisas y algo despistado aunque sonriente y decidido. Me cogió a parte y me comentó algo enfadado:

––¿Por qué me mandas niños así? ¡Esto no es una guardería!

––Dale una oportunidad,––le respondí suplicándole. ––Si ves que no funciona pues…, que no venga más.

Rubén se llevó al niño al campo de entrenamiento con la idea de devolvérmelo lo antes posible. Le dejó unos guantes y le hizo algunas preguntas que yo ya no pude escuchar.

Al final del entrenamiento, Rubén se acercó a mi, muy serio y me dijo:

––Javi se queda. Le falta mucho pero tiene algo diferente a los demás que me ha llamado la atención. Creo que puedo sacar algo bueno de este portero. Su actitud es formidable y se merece una oportunidad.

Y así es como Javi se quedó en la escuela. Estaba muy contento y le había encantado el entrenamiento. Sus padres estaban felices porque los dos podrían ir a la misma entidad sin tener que desplazarse a lugares diferentes.

Comenzó la temporada y Juan era el protagonista en la familia. Javi y sus padres acudían cada sábado al campo para ver jugar a Juan. Era defensa pero subía muy bien el balón por la banda y metía bastantes goles. Desde la banda, Javi soñaba con jugar al fútbol. Le quedaba todo un año para conseguirlo.

Los domingos era el día que entrenaba como portero con Rubén. Ya por la mañana, se le veía ilusionado, era el mejor día de la semana, sin duda. Hacía gracia verle prepararse la bolsa de deporte, con esas ganas, como hacía su hermano tres veces a la semana. 

Estoy seguro que te hace mucha ilusión jugar al fútbol. Es algo que llevas dentro de ti y que te transforma. Bien, pero la ilusión por jugar partidos no es suficiente. ¿Tienes ilusión por mejorar o solo por jugar? Te has equivocado si piensas que no necesitas entrenar duro para jugar bien al fútbol. Nadie te lo va a regalar y nadie ha nacido sabiendo. Lo ha tenido que trabajar duro. Te voy a hacer la pregunta de otra forma: ¿tienes ilusión por entrenar? ¿Lo haces con la intensidad necesaria? ¿Sabes escuchar? Los entrenamientos son la base de tu progresión como jugador. Según cómo te los tomes, llegarás más o menos lejos. Nunca entenderé a aquellos jugadores que se quejan porque los entrenamientos son muy duros.

Los entrenamientos de Javi eran muy intensos y Rubén pronto supo descubrirle sus puntos fuertes y los débiles. Fue puliendo cosas poco a poco y al final de la temporada, se presentó a las pruebas de acceso al equipo y sorprendentemente lo aceptaron. Había aprendido lo suficiente para jugar en un equipo de no mucho nivel y efectivamente lo pusieron en el equipo con el nivel más bajo, para empezar bien. Ese día no durmió. Su sueño de ser portero del Real Madrid había comenzado. Pronto iba a jugar su primer partido defendiendo la portería. 

Javi fue contando los días que le faltaban para debutar con gran nerviosismo. Había mejorado, estaba claro, pero seguía con exceso de peso y falto de coordinación. Comenzó la liga y los jugadores de los equipos contrarios no tardaban en descubrir que si tirabas con un mínimo de picardía, aquello era gol seguro. Hay que reconocer que recibió fuertes goleadas.

Javi tenía su genio y se enfadaba cada vez que le metían un gol pero seguía y seguía sin bajar la guardia. Lo que había aprendido no era suficiente para resolver los partidos todavía. Es verdad que el equipo tampoco es que le ayudara a reducir esas cifras tan abultadas pero, sin darse cuenta, ese fue el mejor entrenamiento que tuvo. Era consciente de que le tenían que meter muchos goles si deseaba aprender y esto le ayudo a mejorar mucho. 

¿Eres humilde en los partidos y en los entrenamientos? ¿Aceptas que parte de la culpa en la derrota es tuya o lo atribuyes a causas externas: árbitro, trampas, contrario,…? ¿Aceptas las correcciones de tu entrenador o te sientes humillado por ellas? Hasta que no aceptes tus errores, no crecerás como deportista. 

A Javi le salvó su forma de ser. Era humilde y aunque le molestaba que le metieran gol, lo aceptaba como una forma más de aprender y de mejorar. No sé si tu eres igual. ¿Cómo reaccionas ante las adversidades del partido? Te enfadas constantemente y mandas a a paseo a todo el mundo o eres de los que a pesar de enfadarte inicialmente, luego sabes reflexionar y reconocer tus errores? Solo los segundos tienen oportunidad de triunfar. Así que si realmente quieres conseguir algo en el deporte, se humilde y acepta las cosas tal como son. No dejes que te afecten porque es justo lo que no debe ocurrir si deseas tener fuerzas para seguir luchando.

Poco a poco se fue estirando, como su padre, y ya no era ese portero gordito de antes, se había estilizado un poco, fruto del esfuerzo que estaba realizando. ¿Le dejarían seguir en el equipo el año que viene? Al pasar a infantiles, el campo era mucho más grande, las porterías, de repente, se duplican en amplitud y crecen en altura. El portero es el que más lo nota porque no tiene nada que ver con el fútbol de 7 jugadores. 

El coordinador del equipo le confirmo que iba a contar con él pues había notado una cierta mejora y además, el entrenador de porteros había insistido mucho en que siguiera en el equipo. No se sabe qué es lo que veía en Javi pero tenía puestas sus esperanzas en él.

Javi estaba eufórico, podía seguir con su sueño de llegar a ser portero del Real Madrid. Intensificó más si cabe sus entrenamientos y mejoró su carácter intentando no enfadarse o frustrarse ante las derrotas. 

Empezó en el Infantil B con paradas de buen nivel combinadas con auténticos fallos de principiante. Era “una de cal y otra de arena”. Conforme avanzaba la temporada, sus actuaciones eran mejores y empezó la gente a valorarle. Ya no se oían esas risas iniciales, ni las críticas de sus compañeros, sino todo lo contrario, se había convertido en una pieza fundamental del equipo.

Javi, sin embargo, seguía igual, no se rendía ante los errores que de vez en cuando surgían en los partidos. Dicen que a las personas siempre les llega un momento especial que cambia su vida y esto le sucedió a Javi. 

El infantil A, donde jugaba su hermano Juan, estaba en una división muy alta y los mejores jugadores estaban allí. Cuando quedaban pocas jornadas para terminar la liga, el portero de ese equipo, un guardameta de gran nivel, se lesionó con una fractura complicada que le dejó fuera de la competición. De repente, se habían quedado sin portero en el momento más importante de la liga.

El entrenador tenía que decidir porque en una semana se jugaban la liga contra el equipo que estaba igualado a puntos con ellos. Sin portero, el asunto se complicaba y no tenían dónde fichar porque  la temporada estaba tan avanzada que era imposible encontrar un nuevo portero. 

––Javi puede hacerlo bien, ––le sugerí al entrenador intentando buscar soluciones. ––ha mejorado mucho,

Pero el entrenador no estaba nada seguro porque todos recordábamos que hace apenas dos años no sabía jugar al fútbol. Era mucha responsabilidad ponerle en la portería del mejor equipo y jugándose tanto. 

––No lo veo claro pero… no hay otra solución ––comentó el mister. Inmediatamente fueron a hablar con él.

Javi no se lo podía creer, estaba feliz y emocionado por la propuesta que le habían hecho. No se la esperaba por nada en el mundo. Sin embargo, quiso tranquilizar al entrenador porque lo notaba algo nervioso. Se jugaban la liga en ese partido. 

––Entrenador, confíe en mí porque no le voy a defraudar. ––insistió Javi mientras se despedía.

Llego el día del partido y Javi parecía tranquilo, aunque todo lo llevaba por dentro. Sabía que no podía fallar al equipo. Además iba a jugar con su hermano. 

Javi realizo el mejor partido de su vida, con paradas que merecieron el aplauso y entusiasmo del publico. Conforme iba realizando buenas acciones en el juego, iba creciendo su moral y su confianza. Por fin, llegó el momento más complicado del partido. Era un córner en contra en el que subió todo el equipo rival al ataque porque ya no quedaba tiempo. Un delantero se puso a estorbar a Javi para impedirle la visión de la jugada y distraerlo diciéndole cosas muy desagradables. El empate les daba la victoria en la liga ya que iban igualados a puntos pero con ventaja de goles a nuestro favor, con lo que si conseguía parar este córner, estaba todo ganado porque ya no quedaba tiempo. 

Lanzan el córner y Javi se quita el defensa de encima como puede.  En ese momento, recuerda lo que Rubén le había estado diciendo en cada entrenamiento, 

––Calcula muy bien la trayectoria del balón para atacarlo justo en el momento adecuado. Piensa que nadie tiene el poder de utilizar las manos más que tu. Aprovecha tu ventaja para dominar el juego aéreo.

El balón estaba realizando una trayectoria perfecta y el delantero rival sabía perfectamente dónde iba a llegar esa pelota. Lo único que debía hacer era saltar y rematar a puerta en su momento. Pero Javi, que había leído perfectamente la jugada, se desplazó hasta ahí y saltó de tal forma que agarró la pelota en el aire con las dos manos arrebatándosela al delantero que se encontró de repente sin el balón. 

Tras el impresionante vuelo, Javi, cae al suelo con el balón en las manos, sujetándolo fuertemente, como Rubén le había enseñado. Luego lo protegió con todo el cuerpo. Sabía que en esos momentos el partido había terminado. El público aplaudía la acción de Javi y todo el equipo se lanzó a abrazarle, locos de alegría por haber conseguido la victoria con esta última jugada.

Un niño gordito, al que nadie quería en su equipo, que no sabía dar dos pasos de forma coordinada, estaba siendo, al cabo de dos años, campeón de la liga infantil y protagonista principal de la victoria, al salvar un gol seguro gracias a una asombrosa intervención en el aire, robando el balón al rival justo cuando iban a rematarlo a portería.

Iván es el ojeado del Villarreal en la provincia de Barcelona. Su labor es ir a ver los partidos de máximo nivel de las categorías infantiles y cadetes. Por casualidad estuvo presenciando este partido. Cuando terminó, se preguntaba quién era ese portero pues ya dije que su actuación fue muy completa, sin errores y con un montón de aciertos dignos de mención como el del último córner. 

––Qué extraño, no lo conozco y eso que he venido a ver a este equipo muchas veces. Conozco bien al portero pero ¿de dónde han sacado a éste? Es una maravilla.

Vino a hablar conmigo para saber algo más de Javi. Estaba tan impresionado que quería invitarle a pasar una semana en la ciudad deportiva del Villarreal para que pudiera entrenar allí y conociera el ambiente. De esta forma los responsables del Villarreal podrían valorar la posibilidad de ficharlo para la próxima temporada.

Hablamos con los padres: estaban sorprendidos de la actuación de Javi y de lo que estaba ocurriendo en esos momentos. Cuando Javi se enteró de lo que le habían propuesto se emocionó mucho. Los padres no sabían qué hacer. El chaval tenía 14 años y era muy joven para irse a vivir a otro lugar, lejos de los padres. Al fin, tras muchas dudas, pensaron que solo sería una prueba y que lógicamente no la pasaría porque allí el nivel era mucho más alto, y le dejaron ir.

––Mamá, papá. No os preocupéis porque no voy a defraudaros.

Juan, su hermano, estaba alucinado de la trayectoria de Javi. Además, se daba cuenta de que había cambiado también su personalidad porque ya no era tan tímido, estaba como más seguro de si mismo. Habían cambiado un poco las cosas en casa y en el club porque antes él era la estrella y su hermano el torpe que no sabía nada. Se sentía con un poco de envidia por la situación porque lo del Villarreal iba bastante en serio. El año que viene, él se quedaría en el equipo del pueblo y su hermano en Villarreal, si lo aceptaban, claro. La situación había cambiado de forma considerable.

Llegó el momento y toda la familia acompañó a Javi hasta Villarreal, una ciudad pegada a Castellón. La ciudad deportiva era preciosa, con muchos campos de fútbol, con gimnasio, con salas de reuniones, con piscina, con un comedor y con una residencia para muchos jugadores como Javi, recogidos por toda España y del extranjero. Iba a quedarse una semana. 

La semana anterior había estado preparándose de forma especial con Rubén, el entrenador de porteros, que desde el principio había creído en él. Alternaron entrenamientos de campo con sesiones practicas de cómo debía enfocar esta semana en Villarreal.

––Tu tienes las condiciones adecuadas para quedarte,––le comentó muy en serio Rubén.––pero lo que van a medir es tu actitud. Es lo que marca la diferencia entre un buen portero y el mejor portero. Recuérdalo mientras estés allí. 

La semana fue muy dura porque había otros porteros que deseaban destacar más que Javi pero su actitud y su comportamiento en los entrenamientos era asombrosa y llamaba mucho la atención. Los entrenadores del Villarreal pensaban lo mismo que Rubén: este portero puede llegar muy lejos con esas ganas que tiene de hacerlo bien.

Superó la prueba con creces y se quedó un año entero en el Villarreal, en la temporada siguiente. Jugó en el Cadete A como primer portero y era muy constante, no bajaba la guardia nunca con lo que seguía creciendo y mejorando de forma espectacular.

Al finalizar la segunda temporada, Javi me mandó una foto con la camiseta de la Selección Nacional Sub 16. Javi había sido elegido para formar parte de la selección de España. Era, por tanto, el mejor portero de España sub 16 Entonces busqué la foto de Javi con su primer equipo cuando empezó de portero. Un gordito patosos que nadie quería es ahora el mejor portero de España y posiblemente del mundo.

Todavía recuerdo las palabras de Javi cuando debutó en su primer partid con una goleada:

––No os defraudaré, quiero ser portero del Real Madrid

No sabemos cuál será su trayectoria futura pero ahora con 19 años, ya me ha contado que tiene su primer contrato profesional con un equipo de fuera de España que no me puede desvelar.

La constancia en los entrenamientos para superar las derrotas con optimismo hacen de Javi un modelo al que debemos imitar. Tu y yo no somos gran cosa en el mundo del fútbol pero si realmente estamos dispuestos a ser constantes, con humildad y con mucho esfuerzo podemos intentar alcanzar la gran meta que te hayas propuesto. No importa lo alta que sea, ni las veces que te caigas en el camino. Lo único que vale son las veces que te levantas para seguir peleando sin rendirte nunca. Eso es lo que nos hace mejores deportistas y mejores personas.