Seguridad

Uno de los factores por los que hay una falta de disciplina en los niños son sus propios padres. Por un alado tenemos aquellos papás valientes que han decidido formar una familia. Muy pronto se encuentran con factores en la propia sociedad que frenan su desarrollo. Es el momento de hacer un esfuerzo para luchar contra corriente pero están cansados y no les quedan fuerzas para poner límites a sus hijos. Hay mucho padre agotado por el estrés en que vivimos. Por eso, antes de echar la culpa a los padres, pensemos en esta falta de tiempo, de fuerzas, de perspectivas. 

Pero hay que admirar a esos otros padres heroicos, colosos de la resistencia, que madrugan para poder atender a sus hijos, que trabajan duro para darles una educación, que llevan a sus hijos a los entrenamientos después del colegio, etc. No es verdad que no se preocupen de sus hijos. Hacen lo que pueden. Incluso algo más de lo que realmente se puede.

Desgraciadamente, el mundo en que vivimos prefiere destacar a los marqueses, futbolistas y políticos. Sin embargo la realidad es otra llena de personas sacrificadas en el día a día. Son los héroes desconocidos. Un ejemplo para todos. Especialmente para aquellos que han decidido vivir bien, sin preocupaciones y sin hijos. Con su ejemplo, estos héroes nos están diciendo que sí se puede a pesar de lo complicado que es y que vale la pena intentarlo. 

Pero hemos de reconocer que vivimos en una sociedad donde no hay autoridad en las familias. Sin autoridad es imposible el aprendizaje. Precisamente las escuelas de fútbol son un escenario perfecto para iniciarse en las normas y en la disciplina que luego debe conseguirse también en casa. Hemos de formar un equipo compacto que trabaje de forma coordinada en la formación de los hijos. 

No podemos olvidar lo que nos dicen los expertos en educación:

Luri: “Dejar que el niño crezca a su aire y que crea que sus deseos han de ser su brújula, no lo hacen más feliz ni más capacitado para la vida. Más bien lo convierte en un inadaptado para la vida real”

Marina: “No parece viable hacer desaparecer las normas porque pertenecen, por paradójico que parezca, a la estructura de nuestra libertad”

En las escuelas de fútbol, con las normas claras, ya nadie se acuerda de los castigos, porque resulta que ya no se le ha de castigar, ni casi reconvenir. Son los efectos de una buena aplicación en casa y en la escuela de fútbol de las normas y la disciplina. Cuando los hijos se ven rodeados de ese ambiente, se sienten mucho más seguros y ya no se trata de castigar al jugador sino de estimularlo. 

Cuando un hijo actúa mal no podemos olvidarnos que parte de la culpa la tenemos los adultos que no hemos sabido darle el ejemplo adecuado y los criterios o valores que necesita. No es que los jugadores no sepan comportarse, es que los adultos hemos renunciado a acompañarlos, guiarlos, y enseñarles cómo pueden conseguir metas para su realización.

Los jugadores son los primeros que agradecen la protección y la seguridad de un buen ambiente que no les genere sensación de estar perdiendo el tiempo. Esto es lo que se encuentras en las escuelas de fútbol con disciplina.

Sin la disciplina no existen los límites, y los niños lo necesitan: les da seguridad. Los niños se sienten amados cuando sus padres se interesan por ellos y les proporcionan el don de la disciplina. Pero disciplina significa enseñanza, no castigo.

Es evidente que el deporte (con sus reglas y su disciplina en un equipo) puede llegar a ser vital para un niño. Es lo que explica que nadadores, bailarines y otros deportistas de élite acepten con naturalidad la importancia de seguir un horario, y sean mucho más felices y desenvueltos que otros que están obligados a crecer en un ambiente de desidia y pereza.

Todo esto lo explico con detalle en mi trilogía:

Ayúdale a Triunfar: Como apoyar a tu hijo futbolista sin equivocarte: 1 (Ayúdale a Triunfar)

Ayúdale a triunfar: El entrenador como formador

Aprendiendo con valores: Ayúdale a triunfar