Javier Marcet, Mi Futbol – Página 2 – El fútbol presente, pasado y ¡FUTURO!

Ser fuertes para afrontar las adversidades

Posted by Ramón Bonel
Ser fuertes para afrontar las adversidades
Educarles para la vida y no para ganar partidos. Conforme pasan los años, nos damos cuenta de lo mucho que podemos hacer a través del deporte para que nuestros hijos sean mejores. Una de las situaciones más completas que se dan en el deporte y en la vida es la de ser fuertes ante las adversidades. El deporte es un ejemplo en esto y si lo aprovechamos bien, nuestros hijos sabrán afrontar con fortaleza lo

Obedecer: Una de las claves del aprendizaje en el fútbol

Posted by Ramón Bonel
Obedecer: Una de las claves del aprendizaje en el fútbol
Es algo bien sabido que hoy en día no está muy de moda la palabra obedecer porque puede parecernos como una falta de libertad. Queda claro que todo está cambiando mucho en nuestra sociedad actual y que posiblemente una de las cosas que más falta es el saber obedecer. Eso implica una responsabilidad y una libertad, como iremos viendo. Lo hemos hecho mal durante un buen tiempo o quizá puede aceptarse mejor la idea de que lo

Humildad para crecer como futbolista

Posted by Ramón Bonel
Humildad para crecer como futbolista
Es posible que tus jugadores hayan tenido la suerte de encontrarse con un entorno que les ayude a progresar en su juego y que hayan podido dominar su carácter con una mentalidad fuerte y constante. Eso les permite aprender. Si además están motivados porque tienen muy claros sus objetivos y están dispuesto a ponerlo todo para conseguirlos, creo que van a progresar mucho. Sin embargo, no todo está conseguido. Existe un tercer nivel en su

El poder de un equipo unido

Posted by Ramón Bonel

Humildad, generosidad, compromiso y entusiasmo, son las palabras claves para trabajar en equipo. Además de un objetivo en común, ayudar a los demás cuando estás bien y dejarte ayudar cuando no lo estás, comprometerte incluso cuando las cosas no son tan divertidas y contagiar con tu entusiasmo a los demás hacen que un grupo se convierte en un equipo.

Humildad

Los integrantes de un equipo necesitan humildad y generosidad. Cuando uno de ellos no está bien, debe ser humilde para reconocerlo y dejarse ayudar. Y, entre los jugadores altamente competitivos, eso no es nada fácil ya que su ego les hace pensar que son infalibles.

Son numerosos los jugadores que vienen de equipos en los que eran auténticos líderes. Sin embargo, cuando llegan aquí, se encuentran que son uno más y ya no destacan tanto. Cuando el entrenador le corrige, suelen saltar chispas porque no está acostumbrado a que le digan lo que hace mal. Su falta de humildad no le permite aceptar sus fallos y empieza a pensar que no confían en él, que no valoran su calidad, que el entrenador le tiene manía.

Si no se detecta a tiempo, el jugador puede no adaptarse a esta nueva situación. Pero si es capaz de darse cuenta que todo lo que le dicen es para su bien y para que pueda seguir mejorando, entonces se produce en ese jugador un cambio de actitud y su mejora será increíble y el equipo empezará a notar que hay una persona más que se une al grupo para tirar en la misma dirección. Decimos que es un jugador que suma en lugar de restar.

Es fácil detectar al jugador engreído: muchas veces cuando fallan, gritan de forma desproporcionada, o levantan los brazos como quejándose de que no le sale o se disculpan con el árbitro, el tiempo, el viento o lo que se le ocurra inventar.

No busques ninguna excusa para ocultar tus fallos, reconócelos y esfuérzate por corregirlos: sé humilde y triunfarás. Déjate ayudar cuando realmente lo necesites y ayuda siempre cuando sea la situación contraria.

Generosidad

Paralelamente, los jugadores que en ese momento estén mejor, deben ser generosos y ayudar a los demás pensando en el interés del equipo.

Esto es lo que llamamos tirar del carro. ¿Eres de los que empujan o de los que se dejan llevar? ¿Tienes iniciativa para impulsar al equipo hacia arriba o te lo tienen que recordar? ¿Lucho solo cuando tengo el balón o siempre, en cualquier situación? ¿Lo doy todo en cada entrenamiento o solo cuando el entrenador está presente? ¿Soy consciente de que el equipo me necesita totalmente entregado? ¿Arrastro o me arrastran?

El integrante más débil determina la fuerza del equipo. Por eso, el rival siempre busca tu punto débil porque a través de éste, puede conseguir romper al equipo. Y si el rival no detecta el punto débil, irá atacando en diferentes puntos, rebotará en los fuertes pero acabará encontrando el débil y por ahí meterá los goles.

Siempre me han gustado aquellos jugadores que destacan por sus cualidades pero que cuando hay que remangarse, lo hacen sin dudarlo. Quiero decir que muchas veces, en lugar de buscar su lucimiento personal, lo que hacen es reforzar los puntos débiles del equipo realizando tareas que muchas veces no les corresponden porque tienen muy claro que el objetivo del equipo esta por encima de los objetivos personales: un delantero que baja a defender porque les han cogido en un contraataque; un defensa que sube al ataque a pesar de estar agotado por tratarse del minuto 89 del partido; un portero que sigue animando a su equipo desde el primer minuto hasta el último. Son ejemplos de generosidad.

Para mantener el equilibrio del equipo se necesitan objetivos comunes. Hay que hacerles ver a los jugadores que los objetivos individuales se consiguen buscando y trabajando los comunes. Michael Jordan lo decía con estas palabras: cuando un equipo gana, las carreras de estos jugadores se potencian todas. Cuando pierde, aunque un jugador destaque, no llega muy lejos, porque viene de un equipo perdedor.

Compromiso

Cuando las cosas se tuercen en un partido, los que no están comprometidos buscan la culpa fuera, aflojan la marcha, dejan de creer en los objetivos comunes y se refugian en los individuales y no dan el ciento por ciento de su capacidad.

La falta de compromiso es un aspecto muy peligroso en un equipo y cuando se produce hemos de buscar las causas cuanto antes. Es misión importante del entrenador crear este espíritu de equipo que les una a todos, a pesar de las diferencias que se pueden detectar dentro del grupo. Esa unidad es la que les anima a jugar siempre de forma comprometida, con una fuerza que convierte al equipo en algo difícil de parar.

En el verdadero trabajo en equipo siempre se genera una especie de orgullo por pertenecer a él, no por el rol que uno tiene, sino por ser parte de ese equipo en particular. Ese sentimiento de pertenencia da una fuerza imparable. El espíritu de equipo ayuda a superar las diferencias dentro del grupo consiguiendo un efecto de unidad que da mucha fuerza y cohesión al equipo.

Entusiasmo

El espíritu de equipo hace que la relación entre sus miembros se transforme en algo mucho más que compañerismo. Un grupo es un conjunto de individuos, mientras que un equipo es algo mucho mayor ya que esos individuos luchan por conseguir, unidos, unos objetivos comunes.

Un equipo ganador se distingue por esa actitud de seguridad, entusiasmo, confianza y alegría que comparten todos los integrantes. Ese entusiasmo es además contagioso. El entrenador debe ser el primero en contagiar entusiasmo ya que a él no lo juzgan por lo que sabe sino por lo que hacen los jugadores. Y el ejemplo personal es básico.

Con entusiasmo, todo es posible, sin él, nada se consigue. Porque el entusiasmo tiene su parte negativa: en cuanto hay un jugador desganado, eso se contagia. Es muy importante mantener el entusiasmo en el equipo y siempre hemos de estar pendiente para conseguir mantenerlo.

Trabajando estos valores de equipo conseguiremos metas muy altas que jamás habíamos pensado que podríamos alcanzar. No hay nada imposible cuando un equipo está muy unido y lucha con humildad, generosidad, compromiso y entusiasmo por alcanzar aquello que siempre hemos soñado.

Ayúdales a alcanzar su sueño y no el nuestro

Posted by Admin
Ayúdales a alcanzar su sueño y no el nuestro
Mientras paseaba por el campo acompañado de un jugador de 13 años, charlábamos de muchas cosas hasta que de pronto, se quedó mirándome y me transmitió esta confidencia: –Yo quiero llegar a ser futbolista profesional.–Sus ojos transmitían una gran profundidad, como si estuviera visualizando esa trayectoria hasta su meta. Me quedé de piedra al escucharle porque sus palabras eran muy decididas y me hizo pensar en los muchos chicos que están empeñados en esta idea.

Michael Oher, una historia valiente

Posted by Ramón Bonel
Michael Oher, una historia valiente
Hoy quiero presentarte a Miguel. Bueno, su nombre realmente es mucho más atractivo. Se llama Michael Oher y es actualmente uno de los mejores jugadores de fútbol americano que existen. Esta es una fotografía suya actual. Lo ha ganado todo en su deporte.  Pero uno piensa que se nace así ya desde pequeño y NO ES VERDAD. Me gustaría contarte una historia impresionante. ¡Incluso han escrito un libro y rodado una película sobre él. Miguel

Javier Marcet

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Jugador de RCD Espanyol, FC Barça y Real Madrid CF