“Mi Fútbol” se resiste a aceptar, como modelo a seguir para los que se inician en ese “otro fútbol”, en el que entre ganar y perder existe tan notable diferencia, que su lema, a todos los niveles, es el de “ganar como sea”. Ya no es un juego en el que se establece una noble lucha por la posesión de la pelota. Es, más bien, el escenario en donde el objetivo es el resultado. El juego no cuenta tanto como el partido. Ganarlo o perderlo es de una enorme trascendencia.

“Mi Fútbol” pretende “devolver” a este deporte lo que le han quitado a través de su histórica evolución. Intentaré que sea distinto a ese “otro fútbol”: descomplicado, sincero, asequible para quienes empiezan a jugarlo. El juego del fútbol nació con vocación de ser jugado con espíritu amateur. Por eso, quiero llegar a tú conciencia, que te capte su vieja manera de concebirlo, que, disfrutando con el juego, presida en tus acciones el fair-play de sus inventores, retroceder a sus orígenes.

Pero, a la vez, “Mi Fútbol” recomienda vivamente que captes estos avances impresionantes que las técnicas, tácticas y estrategias han logrado en el “otro fútbol”, así como en la preparación física. Quienes han tenido la responsabilidad en estas facetas, merecen nuestra mayor admiración. Los métodos de enseñanza que “Mi Fútbol” crea, están basados en su aplicación.

Con lo dicho, hemos realizado como una separación en el juego del fútbol: su entrenamiento, su preparación, su puesta a punto para la competición, el juego en sí, que persigue o intenta un único objetivo: ganar al contrario. Estos dos campos, la preparación y la competición, pueden estar estrechamente ligados para el jugador, por considerarlo causa-efecto: he ganado porque me he preparado a conciencia para lograrlo. He perdido, tengo que prepararme mejor para ganar el próximo partido. No soy ajeno a que, algunas veces, se gana o se pierde por causas ajenas. Ello me confirma la regla expuesta.

“Mi Fútbol” quiere eliminar como ejemplo a seguir, aquellos jugadores que, algunos por sistema, otros con actos aislados, actúan en el juego presididos por el lema de “ganar como sea”. No son conscientes de esta relación causa-efecto, o la olvidan por momentos. Bien es cierto que cada vez son más exigentes y eficaces los entrenamientos, por los medios que usan y por la importancia que se le concede por parte del equipo técnico. Aunque el jugador considera el entrenamiento como algo que su juventud y potencia serán los que le permitirán rendir en el juego, más que ese “rollo” que es el entrenamiento. En “Mi Fútbol” pretendemos resaltar esa causa-efecto. Es la preparación lo que permite competir con éxito. Sin ella, puedo jugar y ganar o jugar y perder, pero será por accidente.

Por otro lado, es un secreto a voces que el fútbol está enfermo. Con una enfermedad de muy difícil curación. Pero también es verdad que se están aplicando los medicamentos apropiados a la enfermedad. Cuando entre ganar o perder un partido, hay tanta diferencia, la fiebre le sube enseguida al enfermo. Yo no soy médico para curarle, menos cuando goza de aparente salud.

Termino informando a mis lectores que me apoyo en dos jugadores, Santi y Javi. Sus oportunas interacciones logran que sea más eficaz en mi exposición, sin mermar su fondo y su contenido. No dudo que tú también me ayudarás, como ellos y, también como ellos, me criticarás. En verdad, lo que pretendo es mejorar la pretendida influencia de “Mi Fútbol” en el juego de este deporte en correspondencia a lo mucho que ha influido en la mejora de mi personalidad.