Qué es un entrenador

Lo primero que espero de un entrenador es que posea unos conocimientos y sepa transmitirlos adecuadamente a sus jugadores. En segundo lugar, que sea justo y coherente en sus palabras y en su quehacer diario.

Un entrenador debe tener prestigio. El prestigio lo obtienes con un trabajo competente, serio y responsable, realizado con constancia, día a día. 

–– A mí  los padres y los jugadores me adoran, desean entrenar conmigo, simplemente porque saben que soy un ganador de ligas.

Al contrario de lo que algunos piensan, muchas veces el prestigio del entrenador, nada –o muy poco– tiene que ver con los cargos, ascensos o aplausos sonoros que escuchas a tu alrededor.

Un entrenador para mí es aquel que demuestra que puede seguir aprendiendo siempre. 

––Llevó muchos años entrenando…¿qué me vas a decir a mí?

Tendrás prestigio si cuidas con empeño y de manera permanente tu formación intelectual, dedicando a la lectura, el estudio y la reflexión las horas necesarias para no estancarte en tus conocimientos, marcándote con atención metas para mejorar cada día. 

Un entrenador para mí es aquel que se da cuenta de la gran responsabilidad que tiene con sus jugadores que ponen su ilusión, su confianza y su inteligencia a tu disposición para que, con tu trabajo, saques a la luz lo mejor de cada uno en particular. 

––Lo importante en el fútbol es ganar, todo lo demás no me interesa.

¿Son los tres puntos lo único que buscas? ¿De verdad aspiras a tan poco?

Un entrenador para mí es aquel que se da cuenta de la importancia de su trabajo para el futuro de esos jugadores. 

––Poco puedes hacer con estos jugadores egoístas, vagos e incapaces de esforzarse por nada. Son los padres los que tienen que hacer bien sus deberes.

Si los entrenadores no tenemos conciencia de la valía de nuestra misión, echamos por tierra el sueño de muchos que han confiado en nosotros.