Cómo rendir más en tus entrenamientos y …en los partidos.

Me dirijo a aquellos jugadores que dedican horas y horas durante años a entrenar varios días a la semana y a jugar cada fin de semana en una competición. Puede ser también útil a entrenadores que desean aconsejar bien a sus jugadores.

La ilusión del jugador es aprender lo máximo para poder jugar mejor, pero la realidad es que perdemos casi el 50% del tiempo de entrenamiento. Lo dejamos escapar porque no ponemos la actitud y el esfuerzo que deberíamos poner en cada uno de los entrenamientos de nuestra vida. 

Podemos enfocarlo de forma más positiva si lo deseas. ¿Te gustaría rendir mucho más en los partidos? ¿Quieres conseguir mejores resultados en la competición donde estás metido? ¿Puedes ser mejor jugador?

La respuesta es sí. 

Si la respuesta es no porque ya estás bien como estás, porque no quieres complicarte la vida con más esfuerzo, lo mejor es que no sigas leyendo porque no hay nada para ti en lo que voy a contar.

CONCENTRACIÓN

¿Has visto cómo has salido al entrenamiento? Te has juntado con tus amigos en el vestuario y no dejas de reír y de bromear. Entiendo que quieras pasarlo bien pero no te ayudará mucho a concentrarte. El entrenador os llama para empezar el entrenamiento y siguen las bromas en el campo hasta que os pone a correr. Pero mientras no te oye, siguen las risas que contagian a los demás. Has empezado fatal. Venimos a divertirnos pero eso no quita que te lo tomes en serio. Disfrutarás del deporte cuando consigas practicarlo con la intensidad que se merece. Lo demás es superficial y no te llenará nunca.

El entrenador explica el objetivo del entrenamiento. Le escuchas pero tu mente está en otra cosa diferente y no eres capaz de captar el mensaje que te quiere dar. No le das importancia a algo que es vital. Vas a empezar el entrenamiento, como muchas otras veces, sin saber muy bien lo que haces. Eres una máquina que ejecuta sin darle un sentido a cada movimiento que realizas. Quizá lo aplicas bien pero ¿no te has parado a pensar que lo podías haber hecho mucho mejor si hubieras captado el mensaje de tu entrenador?

Entrenar en silencio es una de las claves que quiero transmitirte para aprovechar al máximo esos 90 minutos que tienes por delante. Los primeros minutos son básicos para empezar bien porque el que empieza bien tiene más posibilidades de terminar mejor. ¿Qué pretende mi entrenador hoy? ¿qué reto me plantea? Posiblemente empiece el entrenamiento con un objetivo o un consejo que no puedo perderme. Es la clave para que todo encaje en el trabajo de hoy.

MI SILENCIO ME AYUDA A ESCUCHAR  Y PENSAR LO QUE TENGO QUE HACER

Continúa el entrenamiento. Tienes la cabeza en otras cosas y eso te pierde por completo. Mi compañero me ha dado una patada y voy a entrarle más fuerte la próxima vez, la pelota está muy dura y no puedo entrenar bien, las botas de Juan son las que vi ayer en el anuncio de la televisión, Jorge se ha reído de mí porque algo no me ha salido bien, el entrenador me ha mirado mal…Te llenas de ruido y no puedes escuchar y apreciar lo que realmente importa.

Corres mucho y te esfuerzas por hacerlo bien pero pierdes el tiempo que avanza inexorablemente  porque no eres capaz de sentir el silencio dentro de ti. No eres capaz de apagar todos esos ruidos que te he descrito anteriormente y tu rendimiento es mínimo. Está muy por debajo de tus posibilidades.

Intenta salir al campo desde el primer minuto y olvidarte de todo lo que te pueda distraer, todos esos pensamientos y sensaciones que lo único que hacen es despistarte más y rendir menos. Cuando seas capaz de oír tu silencio en tu interior, serás capaz de escuchar. Descubrirás entonces un montón de sugerencias que te susurran al oído. Serás capaz de pensar y tomar decisiones más acertadas. Eso es rendir más en cada minuto de entrenamiento.

Puedes hablar, puedes gritar y permanecer en silencio a la vez. Una cosa no quita la otra. Sin ruidos en la cabeza, puedes pensar más rápido, analizar la situación de cada momento y tomar la decisión más adecuada en décimas de segundo. Ahora tendrás muy claro lo que te pide el entrenador porque es más fácil escucharle. Ya no eres esa máquina de entrenar sino que eres un jugador inteligente que escucha y se pone en ación después de pensar cada una de sus acciones. Eso es imposible si no llevas tu silencio dentro de ti.

Puede ser que escuches todo los que te dicen pero si no eres capaz de interiorizarlo, no sirve de nada lo que te transmite. ¿Te has parado a pensar cuántas cosas te indica el entrenador a lo largo del entrenamiento? ¿Eres capaz de reconocerlas una a una? Te llevarías una sorpresa porque aunque no son muchas, tienen un valor incalculable. Son mensajes para ti, para tu mejora personal, para que lo apliques en el campo si estás dispuesto a hacerlo. 

Un jugador que escucha lo que le dicen y lo intenta poner en práctica desde el primer momento, aprende más. 

Puede ser que escuches y vayas acumulando información pero si no lo asumes y lo vas aplicando en el campo, no aprendes. Entra por un oído y te sale por el otro porque la información que te dan no tiene valor para ti. Te falta la actitud de escuchar en todo momento.

La palabra concentración es muy interesante porque te deja claro lo que pretende. Se trata de realizar un esfuerzo colosal para centrarte solo en aquello que debes decidir en cada secuencia del entrenamiento, despejando de tu mente todo lo que te pueda distraer con los ojos, con la imaginación, con el oido, con el corazón. Y eso es complicado si no se trabaja cada día un poco hasta conseguirlo en los 90 minutos. Es un hábito que debes trabajar al mismo ritmo que trabajas, por ejemplo, tus músculos para estar más fuerte físicamente. 

“Rindes más si te concentras más.”

Por eso es normal que al principio te cueste. Puedes mantener la concentración unos minutos pero cuando viene el cansancio, surgen de nuevo los problemas de falta de concentración y tu rendimiento vuelve a bajar. Esto les ocurre hasta a los jugadores profesionales que están ganando un partido pero el agotamiento lleva a la falta de concentración (recordamos que exige un esfuerzo siempre) y, zas, el delantero rival aprovecha el despiste para meterse en el área y conseguir el gol. Unos segundos de despiste son suficientes para perder un partido. ¿Entiendes por qué hablo de concentración? ¿Te das cuenta de lo importante que es para un jugador y para un equipo?

INTENSIDAD

El segundo aspecto que puede ayudarte a mejorar tu rendimiento en los entrenamientos y partidos es la intensidad que estás dispuesto a imponerte en cada ejercicio. Pero cuidado porque no quiero que confundas la intensidad con correr mucho. La intensidad la consigues con la concentración. Cuanto más concentrado estés más intensidad puedes darle a tu entrenamiento.

Llamamos intensidad física a ejecutar en cada momento aquello que has de hacer al ritmo más alto posible. Pero existe otro tipo de intensidad que es la táctica en la que hemos de decidir en cada momento lo que hemos de hacer durante el partido y está muy asociada a nuestra capacidad de concentración.

Eso significa que a veces la intensidad es estar parado y otras veces en movimiento. Conseguimos una buena intensidad cuando tenemos muy claro los objetivos que nos ha marcado el entrenador y somos capaces de ponerlo en práctica a gran velocidad.

COMO ENTRENO ES COMO JUEGO

Si quieres jugar bien, procura estar muy concentrado en los entrenamientos manteniendo una máxima intensidad que será relativa a la dificultad del ejercicio. Esta es la razón de la importancia de tu entrenamiento. Es allí donde adquirirás una capacidad cada vez mayor de concentración para conseguir ejecutar con la máxima intensidad posible aquellos objetivos que el entrenador te ha propuesto a ti y a todo el equipo. Es imposible que consigas una buena intensidad si no tienes tus objetivos de juego muy claros. Por este motivo, el entrenador insiste en cada entrenamiento en la forma de jugar que desea y tu debes ser capaz de entenderla, y tomar las decisiones oportunas para ejecutarla en el terreno de juego.

Cuanto más claro tengas lo que debes hacer, más intensidad podrás alcanzar en el partido.

Intensidad, por tanto, se puede definir como la realización de una acción determinada durante un periodo de tiempo de forma correcta con una fuerza determinada, concentración y actitud correcta.

Quiero decirte con todo esto que debes fijarte en tres aspectos para conseguir una buena intensidad en tus entrenamientos. Primero, esfuerzo. Sin él no hay nada que hacer. Es un aspecto fundamental que implica darlo todo en cada entrenamiento. No creo en aquellos jugadores que piensan que es en el partido donde uno debe partirse la cara. Si no lo has hecho antes, durante la semana, dudo de tu éxito.

Segundo, concentración (de la que ya hemos hablado mucho): silencio para poder pensar y aplicar lo que nos pide el entrenador o lo que creo que debo de hacer en ese momento según la situación del juego.

Tercero, actitud. Cuánto me gusta esta palabra. La actitud lo es casi todo en este deporte. Sin ella no puedes llegar a ser un deportista de primera línea. Es el complemento ideal que nos impulsa a sacar adelante aquello que sabemos que debemos hacer. Con frecuencia sentimos miedo, dificultad, cansancio, pesimismo…la actitud derriba todos estos obstáculos que frenan al deportista en su carrera hacia el éxito deportivo. Sin embargo, hay entrenadores que la ponen por encima de todo sin darse cuenta de que es un complemento indispensable. Piensan que se gana con actitud y se olvidan de aquel refrán tan utilizado de que más vale la maña que la fuerza. Querer resolver un partido con solo actitud es un grave error en el que no debes nunca caer.

Nos quedamos con estos conceptos. Ahora te toca a ti ponerlos en practica. Ya me dirás si tu rendimiento ha mejorado. Estoy seguro de que puedes lograrlo…