ser valientes para decidir

Recibo muchas consultas a través de este blog pero esta la he querido destacar porque pienso que es un caso bastante normal que puede servirle a muchas personas más. Dice así:

“Buenas tardes,

He descubierto vuestro blog hace unos pocos días y la verdad es que me gustaría felicitaros por vuestra gran aportación a este loco mundo del fútbol que vivimos hoy en día.

La verdad es que os he conocido a través de Internet buscando información sobre niños futbolistas por el caso que estoy viviendo con mi hijo mayor en estos últimos días.

Te cuento el caso. Soy padre de tres niños de 7, 6 y 4 años. Soy muy aficionado al fútbol desde siempre, he jugado hasta hace dos años en una liga de veteranos. Mis tres hijos son también muy aficionados y, pese a que empezaron haciendo natación, pronto el mayor me pidió jugar al fútbol y los hermanos le siguieron. Los apunté a un club de mi ciudad, en mi opinión el que mejor plasmaba los valores que yo quería transmitir a mis hijos con la práctica de un deporte. 

De hecho deseché alguna opción por ser demasiado competitivos, siempre desde mi opinión. El caso es que por su pasión por el fútbol los tres juegan muchas horas al día entre ellos y están empezando a adquirir habilidades, el mayor empieza a destacar en su club. Debido a este nivel que está mostrando, un club de los importantes de España, se pone en contacto conmigo para comunicarme el interés por el niño.

Hasta hoy siempre he pensado que 7 años, e incluso muchos más, es una edad muy temprana para comenzar a vivir de una forma tan competitiva el mundo del fútbol. En esos equipos no solo compiten contra sus rivales sino entre ellos, por no perder el puesto el año siguiente. Además me parece que la logística necesaria para trasladarme a entrenar a otra ciudad, aunque no sea excesivamente lejana, iba a suponer algún trastorno tanto a él como a sus hermanos.

Por otra parte también veo el nivel que está alcanzando mi hijo y no sé si en su actual club podrá seguir mejorando o si por el contrario al no tener el nivel suficiente podría incluso desmotivarse y perder su pasión por el deporte. Los partidos que juega normalmente suelen ser muy desequilibrados en cuanto al nivel y he comenzado a ver algunas actitudes en el equipo de mi hijo que no me gustan, algo de falta de humildad.

He decidido escribirte y comentarte mi caso porque aunque me gusta el fútbol y lo sigo desde hace muchos años es la primera vez que tengo que tomar una decisión así por mi hijo y la verdad no sé cómo actuar y tengo miedo de equivocarme.”

Como soy consciente de que es algo bastante común a otras personas que pueden estar leyendo este blog, mi respuesta también la publico:

Gracias por tu confianza. En realidad aquí hay varios puntos que comentar diferentes. Pero voy a empezar por lo más importante que es la pregunta que me haces sobre si responder al canto de sirenas que has recibido. Coincido contigo en el tema de que es demasiado pronto. Si lo llaman es porque algo tiene. No hay duda. Pero ellos no lo llaman para ayudarle, ni para formarle. Es una llamada egoísta para que tu hijo forme parte de una serie de piezas de «usar y tirar» que les sirva para ascender como entidad, como entrenador, etc. No existe (te lo puedo confirmar con muchos ejemplos que he conocido de primera mano) ningún interés sobre la persona de tu hijo. De tal forma que en el momento en que encuentren uno mejor, a tu hijo lo descartarán.

¿Para eso vas a destrozar una familia con traslados increíbles, presiones, comportamientos desaconsejabas, gritos, etc.? ¿Es eso lo que quieres para tu hijo y para tu familia? Deja que el fútbol sea lo que hasta ahora ha sido para vosotros, una forma de divertirse practicando un deporte colectivo donde se aprenden muchas cosas buenas si se saben conducir y estás cercano, apoyándolo. No hagas caso a esas sirenas y sus cantos porque en realidad son aves de rapiña que van a por todo lo que brilla sin importarles para nada su futuro como persona. Es muy duro pero es así. Te lo venderán de otra forma pero esa es la realidad.

Si es tan bueno, espera a los 16 años, que será mejor y entonces sí que podemos decirle que se desplace a un lugar mejor, más profesional porque ya no es un niño es casi un adulto que podrá asimilar mejor, con el criterio que tu le das, las diferentes situaciones del fútbol profesional.

Te propongo una cosa. Ves a ver a este señor que te ha propuesto jugar en un gran equipo y toma nota de los jugadores que tiene. Vuelve con tu hijo a los 16 años y verás que ya no tiene a ninguno de los que tomaste nota. Los ha echado a todos. Eso es lo que le pasará a tu hijo. Porque no se adaptará bien y no rendirá como puede hacerlo, porque la presión le bloqueará, porque la rivalidad entre ellos no les permite crecer. Y cuando no rinden, la solución es buscar otro. Eso no te lo dicen pero ellos argumentan que el fútbol es así, es para los que consiguen superar todas esas murallas que te encuentras en el camino siempre que sean ellos los que las superen por sus propios medios y no se dan cuenta de que son niños.

Y además, todo eso repercute en sus estudios. Ten cuidado. El ambiente que hay en el fútbol no permite compaginar estudio y deporte. No creo que tu quieras eso para tu hijo. No es tan bonito como lo pintan algunos. Pienso que no es una buena opción para los que buscamos otra cosa en el fútbol: que sea feliz practicando un deporte donde el esfuerzo y los valores son fundamentales.

Vamos a comentar el “por otra parte” que pones en la balanza a favor de irte allí: Si tu hijo tiene un buen nivel y empieza a aburrirse hay muchas opciones más normales y sencillas que le ayudarán a seguir luchando: 

1/ ponerle en una categoría superior en el mismo club. Eso le hará luchar más. Tiene la pega que convive con niños más mayores y eso no me acaba de gustar del todo pero es una buena solución.

 2/Hay en la misma ciudad otros equipos quizá de más nivel. Lo pongo como segunda posibilidad. 

3/ La tercera es poder participar en cursos intensivos en navidad, semana santa o verano junto con otros niños de mucho nivel. Hay que escoger bien el lugar porque hay verdaderas guarderías que no sirven para nada. 

Efectivamente si las diferencias son muy grandes entre su equipo y los otros, no aprenden y pueden darse casos de falta de respeto a los rivales que no es lo que tú ni yo queremos. Pero eso se soluciona con el punto número 1.

Te aconsejo mi libro sobre cómo ayudar a mi hijo deportista sin equivocarte. Me hace gracia porque lo has mencionado tu al final del texto y por este motivo te animo a que lo leas. Muchas de las ideas las encontrarás allí mucho mejor fundamentadas. https://www.amazon.es/Ayudale-Triunfar-apoyar-futbolista-equivocarte/dp/1986088634/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

Espero haberte podido ayudar en tu difícil decisión.