¿Por qué le pedimos las notas a tu hijo?

En una escuela de futbolistas, consideramos fundamental pedir a los chicos que entreguen sus notas del colegio. Sin embargo, es posible que algunos padres no entiendan la razón por las que solicitamos un documento tan diferente al fútbol. ¿No es este asunto un tema más propio de los padres? ¿por qué motivo entonces se piden las notas?

Hablando con los chicos en una de las reuniones frecuentes que tenemos, les pedía una respuesta a esta pregunta. Uno me contestó que eran importantes; otro me añadió que era tan importante el estudio como el deporte. Quedó claro que no era así. Que el estudio es mucho más importante que el fútbol.

¡Conozco ya tantas historias recientes de jugadores jóvenes que apostaron por el deporte dejando de lado el estudio! Da mucha pena verlos sin esa formación que es tan útil para toda la vida. De repente se encuentran sin el futbol (porque sabemos que llegan muy pocos) y, ni una cosa ni la otra. Se han quedado sin nada. Una lesión, una decepción, una mala amistad y todo se desmorona en un momento. 

Si los estudios son tan importantes, entonces es normal que un entrenador pida las notas del colegio. Es una manera de darle importancia al trabajo que realiza aunque sea en un ámbito diferente. Si no fuera importante para el entrenador, no perdería el tiempo pidiendo sus notas, se limitaría simplemente a ignorarlas. Algo que, desgraciadamente, ocurre con mucha frecuencia en los clubes de fútbol. Solo interesa la pelota y, además, que entre en la portería como sea. Incapaces de pensar que sus jugadores tienen otras vivencias e inquietudes bastante más importantes.

Pero, ¡qué forma de complicarse la vida! ¿no?

Si realmente queremos hacer las cosas bien, lo normal es poner esfuerzo para conseguir formar al jugador de forma integral. Y el estudio es parte fundamental de esta formación personal que tiene consecuencias  incluso en el ámbito deportivo. 

¿Qué es lo que yo quiero de mis jugadores? 

Que se esfuercen mucho, que piensen las cosas y las pongan en práctica, que sean ordenados, que no se desanimen ante las derrotas, etc. Pues eso se entrena en el campo y en los estudios y en la vida. Son actitudes inherentes a la persona que pueden adquirirse de muchas formas. No de una sola. Son aprendizajes transversales que llevan a un único objetivo: que nuestros jóvenes futbolistas sean buenos deportistas y excelentes personas. Todo esto va unido siempre. ¿No os parece un objetivo mucho más atractivo?

Y uno puede pensar que pedimos las notas para ver la cantidad de suspensos o excelentes que está sacando y de esta forma penalizarlo o premiarlo. Amenazarle con quitarle el deporte (lo que le gusta) para conseguir buenos resultados en sus estudios. Pero ésta no es nuestra función. Tampoco creo que sea la forma de conseguir buenos resultados en los estudios.

Puede ocurrir que un jugador con suspensos reciba nuestra felicitación por el esfuerzo realizado y que otro con muy buenas notas haya que llamarle la atención porque puede hacerlo mucho mejor. No buscamos resultados sino actitudes. Lo importante no es la meta sino el camino recorrido.

Siempre encontramos en los informes, comentarios de los profesores refiriéndose a su capacidad de trabajo, su nivel de atención, su comportamiento en clase, su puntualidad o su compromiso en la entrega de las tareas para casa. Esos comentarios son los que nos interesan como entrenador porque dice mucho de cómo es nuestro jugador. 

Todo va unido y si apretamos por el deporte lo notaremos en los estudios y viceversa. En las notas del colegio podemos detectar cómo es su personalidad y trabajar juntos para mejorar porque en el fútbol pasará lo mismo y también en la vida. Un ejemplo más que demuestra que el fútbol es un reflejo de lo que es la vida.

¿Pero no tienen a sus padres para todo esto?

El entrenador es un formador que colabora con los padres para conseguir una mejora deportiva y personal. Sabemos la fuerza que tiene el entrenador como líder del equipo. Lo que nosotros podamos opinar siempre será un refuerzo importante para el trabajo que realizan los padres. Ellos, ya insisten pero puedo asegurar que una indicación vuestra tiene más fuerza que la insistencia de los padres en muchos asuntos. Sería un tema para desarrollar en otro momento con más profundidad pero ahí lo dejo para que nos demos cuenta de la enorme responsabilidad que tenemos como formadores y no solo como entrenadores.

Entonces uno puede pensar que si los estudios son tan importantes, cuando tienen un examen, hay motivo suficiente para faltar al entrenamiento o al partido. Y eso no es así. Ese examen está avisado con tiempo suficiente para poder prepararlo y planificarlo. Nuestros jugadores deben aprender a organizarse. Preparar con tiempo el examen en lugar de dejarlo a última hora. Eso es responsabilidad y madurez humana.

No pueden faltarle al respeto a sus compañeros quedándose en casa por no haber sido previsores. Debe existir un compromiso por su parte y no faltar a ningún entrenamiento ya que forman un equipo donde todos son un eslabón de una cadena que no puede romperse. 

Pero aún diría algo más. Es obligación importante para nuestros jugadores sacar las mejores notas posibles sin faltar a ningún entrenamiento o partido. Sería una falta de honradez excusarse con el tema del deporte para argumentar un bajón en las notas del colegio. Cuando se elige practicar un deporte, escoges una forma de vida diferente a la de tus compañeros de colegio que disponen de muchas más horas libres que tú. 

Como podemos comprobar, el deporte y el estudio son grandes herramientas para adquirir valores tan importantes como son el orden, la responsabilidad, el respeto y la honradez. Vale la pena seguir enfocando el fútbol desde un prisma educativo. Es la mejor forma de meterle un gol a la vida.