Para alcanzar nuestros objetivos hemos de ser ambiciosos. Es una de las características de los deportistas que han llegado a lo más alto. Si quieres llegar arriba debes marcarte objetivos altos. La ambición es una de las virtudes más importantes para rendir al máximo. Por desgracia, muchos jóvenes en la actualidad que se dedican a un deporte y tienen talento, no consiguen su objetivo porque no son ambiciosos.
Rafa Nadal, uno de los tenistas más destacados en la historia del tenis español y mundial, ha demostrado siempre poseer esta virtud que le ha hecho destacar sobre los demás tenistas que han intentado hacer carrera. Llama la atención el hambre que tiene. Cada partido es una gran final. Pone toda su alma por conseguir la victoria. Por más títulos que gana, no para de mejorar. Siempre hay cosas que pulir para seguir creciendo como tenista. Y así debe ser: no conformarse nunca.
Los chicos vienen siempre con mucha ganas, con la ilusión de progresar. Muchos de ellos poseen un talento natural para el deporte del fútbol y dedican horas y horas a entrenar porque saben que si quieren estar entre los mejores, a pesar de poseer este talento, hay que seguir depurando esa técnica individual hasta que los gestos técnicos salgan a la perfección. Hay que ser capaz de tomar correctamente decisiones en décimas de segundo, analizando antes la situación concreta de partido. Hay que estar en una forma física ideal para que el cuerpo te responda adecuadamente en todo momento.
Este es el caso de Emilio, un niño de 12 años que viene de Córdoba algunos fines de semana para participar en nuestro programa profesional. En su ciudad, el nivel futbolístico es mediocre y se da cuenta de que la única forma de progresar es compitiendo al máximo nivel. Este fin de semana ha estado en la sede central de la Fundación.
Ha jugado dos partidos: uno contra el Espanyol consiguiendo un gol y otro con una categoría superior a la suya destacando bastante. Su juego ha sido espléndido pero tiene unas carencias muy grandes en sus conceptos tácticos a pesar de poseer un enorme potencial físico y técnico.
Además de estos dos partidos, le habíamos preparado un plan de entrenamiento bastante exigente para aprovechar su estancia. Pero cuando le  preguntaron si había realizado los entrenamientos comentó que no. Realizó un único entrenamiento en todo el fin de semana.
Tiene talento pero se quedará en un buen jugador, simplemente. Tiene todas las posibilidades de llegar a ser un gran futbolista pero será uno más del montón porque le falta ambición. Esas ganas de comerse el mundo trabajando duro. Se ha quedado ensimismado con su propio talento y no habrá progresión por falta de ambición. ¿Para qué quiero seguir mejorando si ya juego muy bien? Eso es lo que marca la diferencia entre un gran jugador y un futbolista excelente.
Lo que le pasa a Emilio le está sucediendo a muchos jugadores jóvenes que pierden la ilusión de seguir progresando porque ya lo hacen muy bien y no ven la necesidad de mejorar más porque saben que esto exige un esfuerzo suplementario que no es nada atractivo sobretodo cuando las cosas ya te salen bien.
Y parte de la culpa no es de Emilio porque es un niño y es normal que no vea más allá. La culpa la tenemos los adultos que nos dejamos llevar por una visión simplona de la vida y le comentamos tras el partido:
–muy bien, perfecto, ya es suficiente. Eres un crack
Esas expresiones que buscan demostrarle lo contentos que estamos con su actuación son auténticos dardos que vuelan hacia el corazón del niño para indicarle que ha llegado a su meta cuando la verdad es que le faltan muchas cosas por mejorar ya que su objetivo final está situado mucho más arriba de donde nos imaginamos y, sin darnos cuenta, estamos bloqueando su progresión.
Siempre me han llamado la atención esos otros jugadores que acudent con la idea clara de aprovechar su estancia al máximo. Son jugadores con mucho talento pero que no se lo creen sino que, con humildad, pese a conseguir cuajar partidos extraordinarios, siempre quieren mejorar algo más y entrenan fuerte para conseguir que el siguiente partido sea mejor todavía.
¿Dónde está la diferencia entre Los jugadores como Emilio y estos otros?
En la Fundación pensamos que el mérito es de los padres y de los educadores que les han inculcado ambición. Estos niños, desde muy temprana edad, han escuchado unas palabras muy diferentes de su entrenador:
– aún es posible hacerlo mejor, debes seguir esforzándote, tus rivales también están entrenando y si te duermes, te superarán.
Esto es ambición en el deporte. Algo que te permite seguir progresando hasta límites que jamás has soñado.
Puede todo esto entenderse mejor con el cuento del rey que quería casar a su hija y convocó un concurso. Aquel que consiguiera con su lanza atravesar el río, se llevará a la princesa. Los guerreros más fuertes del lugar lo intentaron sin éxito. Un campesino quiso intentarlo y todos se rieron de él ya que si los hombres más fuertes del reino no lo habían conseguido, ¿cómo lo va a conseguir un simple agricultor?
Agarró la lanza, cogió carrerilla, apoyó la lanza en el río y consiguió atravesarlo. Inmediatamente bajó el rey a felicitar al nuevo héroe pero el campesino le respondió:
–no me felicite, Su Majestad, no conseguí mi objetivo… Yo apuntaba al sol.