Como me han dicho que tu sueño es ser futbolista profesional, aprovecho para contarte algunas cosas que pueden servirte para conseguirlo. Y si piensas que voy a darte la clave para que metas más goles, para que hagas grandes pases o para que realices grandes paradas, estás en lo cierto.

 

No quiero llenarte de consejos deportivos porque esa parte ya la estás trabajando muy bien con tu entrenador. Pero si únicamente trabajas la parte deportiva, estás desarrollando el 40 o el 50 por ciento de tus condiciones para alcanzar tu meta.
Cuando juegas al fútbol, no solo intervienen tus piernas y tus brazos y tu cuerpo, también utilizas tu inteligencia y tu voluntad. ¿Cómo entrenas estos aspectos para conseguir ser un deportista completo? El esfuerzo, la actitud, el respeto, el compañerismo, el orden, la generosidad, son valores que debemos tener en cuenta en nuestro entrenamiento diario.

 

Hoy quiero centrarme en uno de esos aspectos que están, ciertamente, muy olvidados y poco valorados en el fútbol base. Quiero demostrarte lo importante que es para ti conseguir aplicarlo en tu vida deportiva. Tu mejora y tu rendimiento será muy considerable si lo intentas.

 

Desgraciadamente ves a muchos jugadores de primera línea en la televisión que no son un ejemplo para ti. Tienen la mala costumbre de hacer trampas para conseguir ventajas deportivas y posiblemente hayas pensado que eso puedes hacerlo también en tus partidos.

 

Cuando Neymar o Luis García pisan el área con la pelota, los defensas tiemblan porque saben que en cualquier momento simularán un penalti. Y, por desgracia, los árbitros que están muy apercibidos de esta circunstancia, son terriblemente engañados y conceden con bastante frecuencia la falta máxima.

 

Si tu quieres ser un futbolista honrado, por favor, nunca, nunca, NUNCA, hagas trampas en el deporte. No vale la pena ganar con trampas porque aunque hayas vencido, siempre te quedará el recuerdo de haberlo hecho de forma injusta.

 

Si lo que quieres es divertirte con el fútbol, este no es el camino. No te dejes influenciar por lo que te enseñan tus ídolos porque no tienen nada que imitar, desgraciadamente. Imita, únicamente, su juego, su técnica, su visión del fútbol, su calidad en el regate. Toma de ellos lo bueno pero elimina de tu cabeza todo aquello que te lleve a cometer malas acciones.

 

Quizá tu entrenador en un partido importante te diga que te tires en el área para conseguir ventaja pero, por favor, debes saber que eso no es nunca un buen consejo y no tienes por qué hacerle caso porque tu honradez está en juego. Te lo comento porque yo mismo lo he podido oír a pie de campo de algún entrenador. Son esos entrenadores que lo único que buscan es ganar no importa cómo y que tanto daño están haciendo al fútbol formativo. Por encima de la victoria están esos valores que te van a hacer mejor deportista y del que tienes que ser un ejemplo para los demás.

 

Cuando hayas alcanzado tu objetivo y seas ya un jugador profesional, te enfrentarás a situaciones muy complicadas en las que deberás demostrar que estás entrenado para ser honrado siempre. Quizá se acerque una persona del cuerpo técnico y te proponga que tomes algún producto que no está permitido para que rindas más en el campo y tendrás que sacar fuerzas de flaqueza para decir que no estás dispuesto, sabiendo que te juegas tu puesto en el equipo.

 

Quizá se acerque alguien que te ofrezca mucho dinero a cambio de perder un partido y deberás ser muy fuerte para no aceptarlo sabiendo que otros se enriquecerán haciendo trampas.

 

Si desde ahora, que eres muy joven, no eres capaz de ser honrado y cedes cuando el entrenador te dice que te tires cuando entres en el área, si pones excusas cuando pierdes en lugar de reconocer que parte de la culpa es tuya, si mientes al entrenador cuando faltas a un entrenamiento argumentando que estás enfermo cuando no lo estás, si no aceptas las reglas del juego, cuando seas mayor y juegues al fútbol profesional serás también un tramposo y caerás en los mismos errores y quizá en otros más graves.

 

Pero si desde ahora decides ser un futbolista honrado, serás el primero que cuando pierdes un partido reconozcas que has hecho las cosas mal y eso te permitirá mejorar como futbolista y como persona ya que reconocer tus errores es el mejor camino para corregirlos y mejorarlos.

 

Si decides ser honrado, serás capaz de lanzar un penalti fuera porque en realidad no lo ha sido, reconocerás que ha sido manos aunque el árbitro no lo ha visto y te negarás a seguir las instrucciones del entrenador si te obliga a hacer trampas. Y esa honradez arrastrará a otros a serlo también con lo que estás consiguiendo la mejor victoria que puede ofrecerte el fútbol.

 

Quizá no ganarás algún partido pero estarás dando un buen ejemplo a tanta gente buena que quizá no tiene las ideas muy claras de los que se debe hacer en esos momentos tan complicados donde te surge la duda debido a las circunstancias del partido.

 

No te dejes engañar por esos entrenadores competitivos que solo buscan la victoria y que visten la trampa con argumentos insostenibles y falsos. A las trampas le llaman pequeñas picardías del futbolista inteligente y a los jugadores honrados los ridiculizan con adjetivos descalificativos como tontorrón o inocente.

 

Si decides ser honrado desde ahora mismo cuando seas un futbolista profesional te reconocerán por tu calidad deportiva y humana. Lo deportivo se termina pronto pero la parte humana es para toda la vida.

 

Piénsalo: ¿cómo te gustará que te recuerden en el futuro? ¿Como un deportista tramposo o como un deportista honrado? Tu mismo. Depende de los que decidas hacer desde este mismo momento. Está en tus manos el conseguirlo. No mires atrás. Seguro que alguna vez has hecho una trampa.

 

Ojalá puedas contar a tus hijos que a partir de un día como hoy cambiaste completamente tu actitud. Vale la pena.