Pues te falta algo esencial para poder triunfar.

 

Cuando observas a los jugadores de tu club, te das cuenta de que hay deportistas con una actitud increíble y otros muy vagos. No hay más que dejar pasar el tiempo para comprobar cómo esos jugadores con actitud van progresando mucho más que aquellos que lo tenían todo pero eran unos perezosos.

 

Javi era un portero con poco talento que nadie lo quería en el equipo porque era gordito y con pocas condiciones para el deporte. Sin embargo, en poco tiempo se convirtió en el portero del Villarreal cadete y el mejor portero de España llegado a la selección española sub 16. Tenía una gran actitud y entrenaba muy duro cada día y no se quejaba por nada.

 

Qué diferencia con la actitud de su hermano que poseía un enorme talento pero que su carácter y su falta de ganas por superar los problemas con los que se iba encontrando le hicieron frenar su progresión y perder su oportunidad de triunfar en el fútbol. Este es un caso más dentro de los muchos que puedo contemplar en este mundo del fútbol.

 

Un consejo a los entrenadores

Pongamos un ejemplo de lo que pasa en este periodo de la temporada donde se escogen los jugadores que van a formar parte de la nueva estructura. Entre un jugador con talento pero vago y otro con menos talento pero trabajador y con una enorme actitud en el campo, yo me quedaría  siempre con el segundo porque es el que te va a rendir más a largo plazo.

 

Si tuviera que valorar las condiciones del jugador ideal, le pondría un 60% a su actitud y un 40% a su técnica y condición física. Lo que más interesa en este periodo formativo del jugador es la seriedad con que se toma los entrenamientos, el esfuerzo que pone por darlo todo en cada partido, su capacidad de superar dificultades aunque sean muy complicadas, su entusiasmo y optimismo,…

 

Después, me fijaría en su técnica, su condición física, su capacidad de leer los partidos. Muchos entrenadores lo que hacen es todo lo contrario. Se quedan impresionados por la técnica de un jugador o por su físico pero no le dan importancia a su actitud y eso les hará fracasar más tarde  o más temprano.

 

Un consejo a los jugadores más jóvenes

Si realmente quieres mejorar con el fútbol no pierdas el tiempo entrenando la técnica, poniéndote en forma físicamente o intentando aplicar los movimientos tácticos que te enseñan en un partido. No busques el éxito en nada externo, has de buscarlo dentro de ti, en esa actitud que te hace invencible superando obstáculos constantemente. Y luego trabaja todo lo demás. No te engañes, sin actitud no tienes nada que hacer en el fútbol. Te lo digo con todo el cariño del mundo, porque quiero ayudarte.

 

Si te duele un poco la cabeza y le dices a tu madre que no quieres ir a entrenar es que no tienes actitud. Si tienes un examen al día siguiente y le mientes al entrenador para poder prepararlo con calma es que no tienes actitud, si te dan una patada y no sigues jugando por dolor es que no tienes actitud, si te hundes ante las contrariedades es que no tienes actitud, si pides el cambio cuando ya no puedes más es que no eres un ganador y te falta actitud. No sirves para este deporte y aunque tengas mucho talento, no llegarás a lo más alto en el fútbol ni en la vida.

 

Siempre he dicho que cuando un partido está muy igualado siempre gana el que tiene más actitud, el que sale al campo a comerse al otro sin miedo a nada ni a nadie. También les digo a los chicos que en el fútbol y en otras situaciones, puedes ganar un partido siendo inferior a  tu rival simplemente por tu actitud.

 

Un consejo a los padres

Y esa actitud ¿de donde sale?. Normalmente es algo que adquieres en tu casa desde pequeño. Te lo transmiten tus padres en la convivencia familiar. Los padres protectores, que siempre están encima de sus hijos y que van solucionando todos sus problemas porque no pueden aguantar el verlos sufrir, verlos fallar, verlos llorar…, lo que consiguen son niños blandos, niños inmaduros, incapaces de esforzarse por nada porque saben que sus padres les solucionarán los problemas que van surgiendo.
Son niños sin actitud y desgraciadamente vemos muchos. Tienen excelentes condiciones para la práctica del fútbol e incluso pueden estar jugando en equipos importantes en su infancia pero muy pronto, otros niños con menos condiciones les superan porque tienen una actitud diferente, luchan más, se esfuerzan más y progresan más.  A la larga, los que llegan al éxito deportivo son estos segundos.

 

Existe otro tipo de padres a los que quiero felicitar desde aquí, que se dan cuenta desde que sus hijos son pequeños, que deben dejarles sueltos para que experimenten ellos mismos sus errores y que ante las dificultades sean ellos los que pongan el esfuerzo para superar todas las barreras sin miedo. Estos padres soportan los lloros de sus hijos, incluso que lo pasen un poco mal porque se dan cuenta que todas estas adversidades lo que producen en el niño es un fortalecimiento de su voluntad, un entrenamiento fantástico para poseer, con el tiempo, una actitud triunfadora. Les han transmitido a sus hijos que todo lo que te pasa es bueno porque te ayuda a mejorar y a aprender a no caer dos veces en el mismo error. Adquieren una confianza en si mismos impresionante que les permite no rendirse jamás aunque sean grandes las dificultades.

 

Si lo que quieres es tener un niño vago, sigue así, protegiéndole, mimándole, justificándole pero que sepas que tiene poco futuro, no sirve para este deporte ni para ninguno. Él mismo decidirá dejarlo cuando se de cuenta de que no está entrenado para dedicarle todo el esfuerzo que el deporte lleva consigo.

 

Es un buen momento para cambiar de actitud con tu hijo. Es en casa donde podéis conseguir el cambio radical en su forma de ser. En cuanto te decidas, podrás comprobar que el niño es otro y que su actitud le convierte en mejor persona y mejor futbolista.

 

El éxito no se logra con la suerte, es el resultado de un esfuerzo constante.