Quiero contarte una vivencia que pienso que a todos nos puede ayudar. Ya hace un tiempo, uno de los entrenadores me comentó que estaba preocupado porque los chicos de su equipo estaban teniendo un mal comportamiento, tanto en el campo como fuera de él. Parecía ser que se metían con uno de los jugadores del equipo. Cuando lo comentamos en grupo con otros profesores, salió rápido el comentario: “Los niños son sangrientos, lo dicen todo