Quiero empezar hoy, formulándote una pregunta a ti como padre o también como entrenador:

 

– ¿Cómo está el fútbol base actual?

 

Las respuestas que encuentro en mi realidad circundante a mi pregunta son muy negativas:

 

–Está enfermo, decadente, desmadrado, fuera de sitio, sin sentido, mal llevado, hay mucha violencia…Podríamos seguir incluyendo adjetivos que describen muy bien lo que se piensa de él.

 

Pero me gustaría hacerte otra pregunta más personal.

 

–¿Eres feliz con tu equipo o con tu hijo futbolista?

 

La experiencia me dice que las respuestas de casi todas las personas que conozco son afirmativas. La mayoría se siente feliz con el fútbol. Entonces, ¿qué es lo que nos pasa? Es muy sencillo. Las personas tenemos la mente orientada a la crisis. Cuando nos preguntan algo, lo primero que hacemos es decir todo lo que falta, lo que va mal, lo negativo.

 

Vamos a verlo en nuestro deporte del fútbol. Lo primero que detectamos es la queja. Nos quejamos absolutamente de todo. Si el partido se va a jugar con un sol espléndido, nos quejamos del calor que hace y si no hay sol nos quejamos de la lluvia y del frío. Siempre buscamos la queja: que si el tránsito, que si el árbitro, que si el campo, que si el entrenador, que si los jugadores, que si los padres…

 

Llega a tal punto nuestra actitud de queja que, si un día se nos ocurre no quejarnos de nada, es que algo anda mal. Tu, como entrenador o como padre, posiblemente formas parte de esta tipología muy determinada denominada los quejólogos.

 

Otro aspecto que podemos destacar inmediatamente es el reclamo:

 

– Esto no puede ser, esto es un desastre.

 

Nos pasamos todo el tiempo reclamando y afirmando que todo está fatal, creando un ambiente muy negativo entre los miembros del equipo o entre el grupo de padres. Son los reclamólogos.

 

Por último aparece otra tipología, la de los opinólogos. Somos  capaces de opinar de cualquier cosa sin saber nada de nada pero con una gran seguridad. Opinamos de todo. Los padres con hijos deportistas se sienten con la autoridad de opinar de sistemas de juego, de lo que debería hacer el entrenador en el siguiente partido o en qué se equivocó la semana pasada.

 

Esta actitud que mostramos constantemente con nuestras quejas, reclamos y opiniones lo que produce es un estado de ánimo pesimista que lo que desemboca es un estancamiento vital. Nos quedamos sentados pensando que los problemas del fútbol nosotros no los podemos cambiar. Os lo demuestro en esta situación real de unos padres tras el partido:

 

–Qué bien jugaron nuestros hijos hoy, ¿eh?– Le dice un padre a otro al finalizar el encuentro con una victoria bien trabajada.

 

–Sí pero la semana que viene juegan contra los líderes y será diferente.– responde el otro padre con pesimismo inútil.

 

Vivimos con un estancamiento vital que nos hace perder poder. Ese pesimismo nos frena y no nos permite avanzar porque todo esta mal. No solo nos frenamos a nosotros mismos sino que contagiamos ese pesimismo a los demás que se sienten importantes como tu.

 

El fútbol base está pasando por una crisis de elevada importancia. Está mal planteada, hay personas que sobran, existen intereses que lo estropean todo, se aplican modelos poco adecuados para las edades de los niños y, sobretodo, hay corrupció, el dinero se ha metido por medio y eso son palabras mayores.

 

Al darnos cuenta de todo esto, a menudo dejamos en nuestras conversaciones esta afirmación:

 

– Es lo que hay. El fútbol base está muy mal.

 

Es como si dijéramos que no se puede hacer nada, que hay que asumir la situación y aceptarla permitiendo que las cosas sigan igual al vernos impotentes ante la grandeza del mal y lo poco que somos nosotros para conseguir un cambio.

 

Estamos tan estancados que no solo aceptamos la situación tal como está sino que además les estamos diciendo a las próximas generaciones que ellos tampoco lo podrán cambiar.

 

Ante una situación tan negativa como ésta, lo primero que piensas como entrenador es formarte mejor porque eso te permite obtener un criterio para afrontar las cosas, adquirir una serie de habilidades y pulir el talento para salir de ese infierno que se nos presenta tan negativo. Buscas tener experiencia suficiente para poder afrontar las cosas con más seguridad.

 

Pero sin embargo quiero descubrirte algo diferente que puede cambiar tu visión del fútbol y de la vida por completo.

 

La habilidad, el talento, el conocimiento y la experiencia que vas adquiriendo son importantes. Todo eso suma pero la actitud multiplica. Si tu actitud ante los problemas del fútbol es cero, eres un cero. Si tu actitud es negativa, eres una persona negativa, si tienes actitud pesimista eres un pesimista.

 

Entonces mi propuesta es la siguiente: ¿por qué no cambias de actitud? ¿qué puedes hacer para cambiar esa actitud victimista por una optimista?

 

Empieza diciéndote a ti mismo que vas a salir de esa actitud. Cuando cambias, todo es diferente. Comienzas a ser protagonista de tu vida. A partir de ahora vas a realizar tu los cambios que quieres aplicar en el fútbol. Basta ya de críticas, de quejas, de opiniones y empieza ya a ser el protagonista de tu propia vida.

 

La primera idea que debes tener clara es que el cambio empieza por uno mismo. Ese cambio interior depende de ti, de nadie más. En este metro cuadrado vibras con la energía que quieras vibrar. Importa mucho lo que ocurre fuera de ti pero es con tu ejemplo como vas a ayudarle porque eres el líder de tu metro cuadrado.

 

Empezarás a vivir una vida diferente porque vivías en el infierno, en el mundo de la queja, la opinión y del pesimismo. Ahora, con este cambio de actitud, vives en el paraíso. Empiezas a ser feliz y disfrutas con lo que haces. El infierno y el paraíso no es un lugar sino que es una decisión. El infierno lo tienes junto a ti y mañana puedes volver.

 

Empiezas a darte cuenta de todo lo que tienes y no lo que te falta. Empiezas a preocuparte en dar ejemplo, en liderar a tu equipo, formarlo. Porque tu metro cuadrado vibra como tu quieres.  Uno es los que hace y también es lo que deja de hacer. Si todo el tiempo vas a estar esperando que alguien cambie esto… el fútbol base nunca cambiará.

 

No todos tenemos las mismas posibilidades. Empieza a educar con el ejemplo que es la mejor forma de transmitir esos valores deportivos. Debes ser la imagen de lo que quieres formar. Emitir energía desde tu metro cuadrado. Tu eres el protagonista de tu vida. Tu eres el que quieres cambiar las cosas, no estás esperando a que alguien lo haga.

 

Desde tu metro cuadrado empiezas a ser solidario, optimista. Y eso que transmites lo contagias a los demás. Si eres pesimista trasmites pesimismo, si eres feliz los que están alrededor tuyo son felices. ¿Qué energía emite tu metro cuadrado? Hazlo siempre con toda la energía del mundo.

 

Por las mañanas siempre me cruzo con Reinaldo que es la persona que se encarga de la limpieza del campo de fútbol y siempre le saludo sonriente, haga frío o haga calor:

 

—Buenos días Reynaldo– Mientras el se para también a saludarme con una sonrisa.

 

Una mañana tras el saludo habitual, me detuvo la marcha para decirme:

 

– Eres la única persona de todos los que pasan diariamente que me saludan con tanta alegría. Y esa alegría que trasmites cada mañana me carga las pilas para todo el día. Muchas gracias.

 

¿Qué estas emitiendo a tus jugadores, a tus hijos? ¿Emites respeto, gratitud, optimismo? Porque somos fuente de energía. Porque lo que transmites es los que recibes. El mundo es como nosotros lo queramos. ¿Me levanto o no? Bueno, me levanto. ¿Con buen humor o con mal humor? Son decisiones desde el primer momento. ¿Veo todo lo que tengo o veo todo lo que me falta? ¿Vas ser optimista o te vas a dejar llevar por el pesimismo?

 

Con tu actitud positiva puedes cambiar el fútbol base. De ser demasiado competitivo a ser plenamente formativo; de transmitir odio y violencia a ser totalmente respetuoso con las personas; de buscar únicamente la victoria a preocuparte más de la mejora de tus jugadores…

 

Es cierto que está mal, que no funciona y es verdad que pensábamos que no podíamos cambiarlo. Nos sentíamos un granito de arena dentro de una enorme playa. ¿Qué puede hacer un granito de arena para cambiar toda la playa?

 

Este es mi único mensaje: cambia tu actitud, ese cambio va a arrastrar a los demás y, con tu buen ejemplo, serás capaz de darle la vuelta a la situación tan terrible que vivimos con el fútbol formativo.

 

Tu tienes la posibilidad de salvar el fútbol base, en tus manos está el poder elegir una de estas dos opciones: o sigues esperando a que alguien actúe y, mientras, sigues quejándote o decides cambiar tu actitud definitivamente. No hay más caminos, pero recuerda tu actitud multiplica…

 

Te animo a ver este vídeo: https://youtu.be/JFzFiKKY7J8

 

El futbol base será como tu quieras que sea, depende únicamente de ti.

 

Departamento pedagógico de la Fundación Marcet

www.javiermarcet.com