Quizá sea un buen momento para repasar nuestro ideario. Es importante tener momentos de más calma para preguntarnos ¿qué objetivos tiene mi entidad? ¿para qué estamos aquí? ¿qué deseamos conseguir con el fútbol? ¿es realmente formativo lo que hago?

Para ser capaz de sintetizarlo me he preguntado cómo lo definiría en pocas palabras. El resultado, quizá puede servirte.

Ante todo, al proyecto, en lugar de llamarlo proyecto deportivo, lo denominamos proyecto educativo. Pienso que encaja mejor en lo que queremos transmitir. Sería una pena que el tiempo que dedicamos a vuestros hijos con el fútbol tuviera únicamente un objetivo deportivo.

1. Formación en valores a través del deporte

Descubrimos los valores que aparecen en las situaciones diarias del deporte colectivo: respeto, compañerismo, orden e higiene, generosidad, responsabilidad, esfuerzo, superación.

Cada mes proponemos de forma específica un valor diferente mediante herramientas sencillas e impactantes que ayudan a reflexionar y sacar conclusiones útiles para su vida personal.

Marcamos metas personales a cada jugador para que sepa en qué puntos debe realizar un esfuerzo importante. Fomentamos la comunicación entre el grupo y de forma individual con el entrenador o el coordinador. Todo esto lo hacemos en sintonía con los padres ya que ellos son los principales educadores de sus hijos.

2. Los estudios son lo primero 

Dejamos muy claro que los estudios están por delante del fútbol y lo puntualizamos a los chicos y a los padres antes de entrar en la entidad. Por este motivo, cada trimestre deben entregar las notas a los entrenadores y estos les marcan nuevos objetivos para el próximo trimestre. Los chicos valoran que los entrenadores se preocupen de esto.

Un jugador vago en los estudios tiene un problema en el fútbol porque pensamos que le estamos haciendo daño fomentando unas prioridades erróneas para un niño. 

Queremos formar jugadores inteligentes que sepan leer un partido y tomar decisiones acertadas. 

Nos interesa más la actitud que los resultados. Es lo que realmente tiene valor y se lo hacemos entender así a los padres para que valoren siempre el esfuerzo de su hijo sin fijarnos tanto en los resultados, que ya llegarán.

Cuando nos entregan los informes escolares, tenemos en cuenta  el esfuerzo que está poniendo en el colegio, su responsabilidad por entregar a tiempo las tareas, el grado de satisfacción de los profesores por su comportamiento y actitud ante el estudio y no tanto los aprobados como los suspensos ya que cada alumno tiene una capacidad académica diferente.

3. Prioridad al trabajo de la técnica

El fútbol formación debe trabajar especialmente la técnica individual. La técnica es la base de nuestro enseñanza. Los entrenamientos son integrados y tienen siempre un componente técnico, físico y táctico. Cuando son más pequeño la parte técnica es la más importante y conforme son más mayores, al dominar más la táctica, el trabajo en el campo es más físico y táctico.

El fútbol inteligente es la consecuencia de haber trabajado muy bien la técnica y la toma de decisiones. Hemos de fomentar entrenamientos donde sea el jugador quien tome las decisiones y sepa aprender de sus propios errores.

Ofrecemos un informe trimestral de su progresión para que sepáis cuál es su situación constantemente.

4. Fútbol inteligente

Tradicionalmente destaca en la enseñanza del fútbol un estilo autoritario en los entrenadores de futbol base. El entrenador ordena y los jugadores ejecutan. Son pequeños robots.

Deseamos que además del desarrollo de la técnica,  también hemos de preocuparnos desde pequeños de su cerebro que es el que toma decisiones en los partidos.

El formador guía a sus alumnos, no los instruye. Les ayuda a que decidan la mejor opción en cada momento. Ver, analizar y decidir. EL FÚTBOL INTELIGENTE ES SER CAPAZ DE ENCONTRAR LAS SOLUCIONES ADECUADAS A CADA UNA DE LAS SITUACIONES QUE SE PRESENTAN EN UN PARTIDO. Ya no vale preparar jugadores físicos o técnicos si no son inteligentes, aunque tampoco sirve formar jugadores inteligentes que no sepan plasmarlo en gestos técnicos

5. Un profesorado competente.

Si hablamos de proyecto educativo, preferimos utilizar la palabra educador que la de entrenador ya que eso es lo que buscamos en las personas que van a plasmar en el día a día nuestro proyecto. Son la clave de nuestro proyecto educativo. Sin buenos profesores no podemos llevar a cabo un proyecto ambicioso y de calidad.

La selección del profesorado es muy exhaustiva. Procuramos que tengan una formación académica lo más elevada posible y fomentamos que la adquieran si carecen de ella.

Los mejores profesores para los más jóvenes. Esta es nuestra intención siempre. Son los que más lo necesitan debido a su enorme capacidad de absorber todo lo que se les enseña. No podemos perder una oportunidad como esta.

Trabajan en equipo. Son 4 áreas: prebenjamines, benjamines, alevines e infantiles. Siguen una programación conjunta y escalonada a través de los años en lo que se refiere a los entrenamientos. No hay reinos de taifas. Todo se supervisa por el departamento pedagógico. Guerra a las improvisaciones que son una falta de respeto a nuestros alumnos y a sus padres.

6. La competición, un aprendizaje más.

El partido es el MOMENTO donde vuestro hijo pone en práctica lo que se le está enseñando en los entrenamientos. Si no asiste al entrenamiento es complicado que ponga en práctica nada.

Ganar no es nuestro objetivo prioritario. Mejorar y progresar se imponen en este periodo de formación. LOS PADRES DEBEN TENERLO MUY CLARO SIEMPRE Y ACTUAR EN CONSECUENCIA.

Vamos a pasarlo bien y a divertirnos. Como fruto de nuestro buen trabajo, puede ocurrir que se vean buenos resultados al final de la temporada.  El padre que se muestre excesivamente competitivo, hace mucho daño a su hijo y estropea el ambiente del grupo.

7. Un ambiente familiar sano.

Fruto de estos objetivos formativos, el ambiente que se consigue es muy familiar. Los padres disfrutan viendo jugar a sus hijos sin presiones ni faltas de respeto. En algunos clubes se les obliga a aceptar un código ético de respeto. Aquí dejamos claro que sin respeto no se puede convivir.

La relación entre los padres de las otras entidades es espectacular, sin envidias, ni críticas ni murmuraciones. Cuando hay algo que no funciona, se acude al coordinador para intentar resolverlo ya que somos los primeros que deseamos ese ambiente familiar para la entidad pues propicia el rendimiento del jugador.

8. Colaboramos con la educación de vuestros hijos.

Por tratarse de un proyecto educativo, la mayor parte de los padres traen a sus hijos aquí por la labor que realizamos con vuestros hijos en su formación como personas y como futbolistas.

Animamos a que podáis hablar con los entrenadores con la frecuencia necesaria para coordinar esos esfuerzos en la formación de vuestro hijo.

Somos muy sensibles a la importancia que tienen los estudios en un niño deportista y le animamos a que aproveche mejor el tiempo, que se marque objetivos ambiciosos en sus estudios, siguiéndolos muy de cerca.

Procuramos informaros de los problemas o avances que van surgiendo a lo largo del año mediante informes o pequeñas reuniones con los padres.

Este es nuestro proyecto educativo. Cientos de familias acuden a la ilusionadas por este enfoque tan atractivo para sus hijos. Surgirán problemas y cometeremos errores. Está claro que sí. Por desgracia, no hemos llegado a la perfección. Por eso nos esforzamos en ofrecer cada temporada un proyecto mejor. Sabemos que juntos, con el apoyo de los padres, saldremos adelante en esta tarea tan bonita que es la educación de vuestros hijos a través del deporte.