Quiero apoyarme en las opiniones de otras personas que viven el fútbol de forma muy parecida a la que dibujamos aquí. Siempre he dicho que somos muchos los que opinamos igual y que nos gusta encontrarnos y descubrir que coincidimos en tantos aspectos.

Quiero dar la palabra a Francisco Ruiz, entrenador del fútbol base del Elche CF:

“El fútbol base en España me preocupa por la errónea visión que directivos y entrenadores tienen y porque la crisis está limitando el fútbol de la calle. Los clubes imponen cuotas a sus jugadores y trabajo extradeportivo al entrenador, se castiga a quien no paga religiosamente, no se deja jugar a quienes no tienen posibilidades económicas y el trato humano cada vez es peor. La crisis también está afectando a la esencia y esto sí que no tiene coartada; los directivos están más encima exigiendo resultados para poder presumir de ellos y atraer, bien a nuevos jugadores o sencillamente a padres y patrocinadores dispuestos a aportar dinero al club. Jugadores de entre 10 y 16 años, utilizados o exigidos, para que su club se beneficie económicamente».

Tampoco dejo de lado la labor de los entrenadores. Muchas veces nosotros, sin presión de la junta directiva, solo por cuestiones relacionadas con el ego, el sentimiento de superioridad o la ambición personal, anteponemos nuestro beneficio personal a la formación del jugador. Discursos en los que se sobrepresiona al jugador, broncas en caliente por errores técnicos y por la toma de decisión o por falta de actitud, jugadores que se quedan sin jugar… La figura del entrenador ha crecido en los últimos tiempos en España y ya era hora. Sin embargo, el éxito de algunos técnicos y el ansia de parecerse a ellos ha hecho que muchos confundan los objetivos y los comportamientos.

Querer ganar

Es muy fácil hablar de esto desde fuera y dar lecciones morales o vitales a los entrenadores que trabajan día a día. Querer ganar y destacar forma parte de la naturaleza humana y, cuando eres entrenador, no debes dejar de lado nunca la posibilidad de victoria. Opinar desde fuera y decir que los resultados no son importantes, sino que lo único que importa es que los chicos disfruten, que tienen que jugar todos… es bla, bla, bla.

Si fuera tan fácil, todos podrían ser entrenadores. Eso sí, independientemente del estilo de cada técnico, hay cosas que me parecen imprescindibles y que habría que exigir desde los clubes a los entrenadores en edades de formación, cosas que tienen que ver con el respeto a los jugadores, al fallo, al error humano o al aprendizaje.

Como entrenador en edades de formación, creo que no es incompatible que los jugadores disfruten y el equipo obtenga rendimiento a corto plazo. Y además, es verdad que formamos jugadores que son jóvenes, pero hemos visto llegar a la élite del fútbol a chicos sin ninguna capacidad técnica y también hemos visto cómo se quedaron en el camino futbolistas con una calidad fantástica.

Y no siempre es casualidad y no siempre es culpa de factores externos. También hay que enseñar a competir, a manejar resultados, a cerrar partidos, a ser pícaros (sin ser irrespetuosos o atentar contra el fair play) o a responder ante la adversidad.

Sin miedo al error

Yo entreno a mis equipos con el objetivo de que entiendan el juego, que aprendan el sentido colectivo, el espacio y el tiempo, que tengan libertad para tomar decisiones en los entrenamientos y partidos y que no tengan miedo al error. ¡Sobre todo, que no teman al error técnico! Pero también les enseño a que esas decisiones se tomen en un contexto adecuado, que trabajen y que se impongan dentro de un modelo de juego determinado. También eso es pensar a largo plazo, porque hay que acercarlos al fútbol real en todos los sentidos.

Durante ese proceso, cumplido con seriedad, interés, intensidad y preparación, la consecuencia suele ser que los equipos rinden al máximo de sus posibilidades y, por tanto, ganan muchos partidos. Y se les debe intentar exigir, en un marco respetable y procedente, que ganen esos partidos.

Lo que no se puede hacer es, como hemos dicho antes, anteponer nuestras ambiciones a las del equipo y no respetar los procesos de formación. No hablo sobre llegar a la victoria por cualquier camino (lo cual es más respetable que muchas de las cosas que veo en el fútbol base). En este sentido, nunca viene mal recordar que sigue siendo lamentable ver a chicos de 9 o 10 años dando vueltas al campo, sin balón, durante diez minutos para luego hacer un circuito físico. Y lo sigo viendo en grandes clubes. Un ejemplo imperdonable en un entrenador: aumentar la carga física por una derrota que muchas veces es fruto del azar.

Las notas y la concentración

Debemos entender que tratamos con chicos en formación, gente que tiene que hacerse antes como persona que como deportista. Debemos entender que nosotros tenemos que formarnos lo máximo posible para aportarle al chico cosas que otros no podrían. Hace poco hablamos sobre las notas en el colegio.

No suelo ser muy exigente con esto y no me interesa demasiado ni juzgo a nadie por lo que hace fuera del club, pero en algunas ocasiones lo hice porque veía que algunos jugadores, durante los entrenamientos, tenían dificultades para mantener la concentración. Estudié las notas de los chicos y luego les dije: “Yo no voy a sentar a nadie en el banquillo porque haya sacado malas notas. Ni voy a echarle la bronca a nadie. Solo quiero aconsejaros, desde mi posición, que por lo menos os sentéis y os concentréis fuera de los entrenamientos. No hay sorpresas para mí en las notas. Se ve en los entrenamientos. Los que peores notas habéis sacado sois los que más dificultades tenéis para seguir, comprender y mantener la concentración en entrenamientos. La mente también se entrena. Y no hay nada más importante en el fútbol que la mente. Pensar cansa. Es más difícil estudiar un día durante tres horas, si nunca has estudiado ni diez minutos, que si cada día estudias una hora. Y también es más difícil tomar decisiones correctamente durante 90 minutos si no estáis acostumbrados a mantener la concentración”.

Aunque la victoria gratifica en cualquier categoría o equipo, lo bonito es que sea consecuencia de un trabajo previo entre jugadores y cuerpo técnico. Hay que comprender que la táctica concreta del partido solo pudo tener los resultados esperados por el trabajo que cada semana hacen los jugadores. Jugadores que, también gracias a la exigencia del cuerpo técnico y los entrenamientos, disfrutan y valoran más las victorias y tienen mayor capacidad de trabajo que cuando empezaron.

Empatía y educación

Sí, hay que trabajar para ganar. Esa es mi opinión. No hay nada más difícil que ganar en el fútbol. Pero tan difícil es ganar, como que la forma de intentarlo es con trabajo de calidad y mucha empatía. La presión a la que muchas veces se somete a los jugadores produce el efecto contrario. Y esto es así porque un jugador de 15 años no está preparado para llegar a un nivel de activación concreta como un jugador hecho y maduro que juega en el Real Madrid.

Empatía y educación son términos claves para la formación de los jugadores. Y con esto acabo. Empatía para entender que no toda victoria está en el resultado y que, según qué edades, no hay mayor victoria que la de un equipo que aprende y que —además— es feliz. Empatía para saber que, salvo en casos especiales, no puedes dejar sin jugar a alguien que merece hacerlo, solo porque no tiene tanto nivel como un compañero. Empatía para entender que los jugadores necesitan estímulos y disfrutar y que aunque a veces se pueda condicionar un resultado (si entrenas bien, jugando once contra once, no debería), no es lo mismo jugar diez minutos que no jugar. Hay que aceptar que es bueno que los chicos de menor edad entrenen con equipos de categorías superiores y que, si van convocados, que jueguen aunque sea unos minutos. Pero que sea porque cumplen…

Una de las cosas que nadie comenta, pero que más retrata a entrenadores cuyo objetivo no es formar jugadores, es que hacen titulares a algunos que no se lo ganan entrenando, algo que acaba perjudicándoles por mucha calidad que tengan. Conseguir ser profesional es muy difícil y se necesita un esfuerzo y una dedicación fuera de lo común. Mal acostumbrar a un jugador para poder ganar un partido hoy, hará que mañana ese jugador no esté. Los jugadores, en fútbol base, deben entender que la seriedad, la profesionalidad y el esfuerzo son requisitos indispensables e innegociables para obtener la titularidad. Aclaro que el término “esfuerzo” no tiene que ver —al menos no únicamente— con cuestiones físicas; tiene que ver con cuestiones motivacionales, tácticas y emocionales. Para formarse es necesario ser capaz de realizar un esfuerzo que engloba compromiso y respeto y que cualquier jugador, como cualquier persona, debe aprender y poner en práctica a diario.

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