un nuevo enfoque de la competición

Cómo enfocar una competición en una escuela de futbolistas

Introducción

Se acerca el primer torneo de la temporada. Es el momento de darle un nuevo enfoque a la competición. Estamos ya preparados para hacerlo. Lo que voy a contarte parece sencillo pero no es nada fácil de poner en practica pero es una visión diferente de cómo debe enfocarse la competición en una escuela de futbolistas.

Capítulo 1: Planteamientos iniciales antes de la competición

Queremos que nuestros jugadores con más nivel participen en una serie de competiciones donde acuden equipos de gran calidad: los que juegan en las ligas más altas. Y ¿por qué? Simplemente porque pensamos que es una gran oportunidad para aprender, si se enfoca correctamente. 

Siempre he afirmado que el que pierde un partido puede aprender si acepta  sus errores y encuentra las soluciones para no fallar la próxima vez. El que gana, normalmente piensa que lo hace bien y no entiende que deba  corregir nada y su capacidad de mejora es menor. Hasta aquí, me imagino que estamos todos de acuerdo. 

El equipo que formamos, estaba compuesto por jugadores de diferentes lugares y lo primero que había que hacer era unificar criterios, cohesionarlos, acostumbrarles a una forma de juego distinta a la que están habituados. Por eso les citamos dos días antes, para entrenar juntos e ir formando las estrategias y sistemas de juego que deseábamos a la vez que les íbamos transmitiendo esos valores tan importantes que hay en el fútbol.

La elección de entrenadores para este proyecto era también muy delicada porque necesitábamos poner en práctica algo muy diferente. De los profesores que tenemos en la escuela de futbolistas, no había ninguno preparado todavía, ya que estamos trabajando con ellos precisamente la idea de dirigir menos durante el partido: no dar tantas instrucciones durante  los encuentros; conseguir que los jugadores piensen y que sean ellos los que tomen las decisiones. 

Consideran todavía que cuando les adjudicas un equipo, es como un encargo que reciben y convierten al equipo en algo suyo, con lo que es complicado poner en práctica todo aquello por lo que soñamos y que se basa en la formación del jugador a través de la competición.

Tenía que buscar entrenadores nuevos, bien formados, que estuvieran de acuerdo en empezar de cero en la escuela de futbolistas y llevar un equipo sin dar indicaciones desde la banda. Recordaréis el artículo anterior donde hablábamos de esto: http://www.javiermarcet.com/tu-nuevo-rol-como-entrenador-de-futbol/ 

Elegimos a dos entrenadores que hacía poco estaban dando clases de tecnificación en nuestra entidad. Nos gustaba la forma de enseñar y su personalidad con lo que les ofrecimos la posibilidad de llevar estos equipos. La verdad es que lo cogieron con mucha ilusión y prepararon sus entrenamientos con gran profesionalidad. 

Unos días antes del torneo, me senté con ellos para poder hablar con tranquilidad del proyecto por ser muy diferente a lo que se hace en los clubes. Era necesario que lo entendieran bien aunque sabía que no todo lo asimilarían desde el principio. 

La reunión se alargó porque no quería que se me escapara ningún punto. Dejé claro que el equipo no era suyo sino que es de la escuela de futbolistas y debían respetar su proyecto o filosofía. Si estaban de acuerdo, bien y si no, buscamos a otros que quieran de verdad poner en practica lo que acabo de explicar. 

Pretendíamos cambiar la forma de competir para que realmente fuera algo muy formativo sin dejar de lado que queremos alcanzar las metas más altas  posibles. Siempre he defendido que la formación y la competición son totalmente compatibles.  Pero dejé claro que queremos ir más despacio.  Construyendo a fondo los fundamentos del fútbol en los jugadores. 

Eso significa que tenemos objetivos a medio y largo plazo que no tienen nada que ver con la victoria en un torneo. Muchas cosas se mejorarán durante estos días, pero otras muchas simplemente se habrán iniciado y, con más tiempo, se podrán conseguir, si se persiguen con la claridad suficiente. 

Les di la libertad de jugar con el sistema de juego que ellos quisieran porque esto ya es un tema secundario para su formación. Lo importante es que salgan al campo sabiendo qué es lo que tienen que hacer en todo momento. Dejé claro que buscamos un juego bonito donde se toque mucho el balón, siempre que se pueda, porque eso es lo más formativo para ellos. Los equipos que juegan directo siempre es porque tienen prisa y buscan resultados a corto plazo y que no benefician en absoluto al jugador. Es por eso que había que cambiar el chip y dejar claro lo que buscábamos.

En los entrenamientos es donde el profesor debe conseguir la cohesión del equipo, y transmitir una forma de juego que todos tengan muy clara. No debe olvidar que los jugadores entrenan como juegan, algo difícil de implantar porque lo habitual es que en los entrenamientos se trabaje algo más relajado y entonces tampoco salen lo suficientemente intensos en los partidos.

Había quedado claro que el entrenador debía hacerles muchas preguntas a los jugadores para que sean ellos los que analizan, piensan y deciden lo que deben hacer en cada situación recreada de partido. Se trata de simular situaciones reales de juego, que se van a presentar en los partidos, y que  sean capaces de decidir siempre la mejor opción, para que luego, en el momento de la verdad, sus decisiones sean lo más correctas posibles. 

Y así lo hicimos. Los entrenadores tuvieron tiempo de trabajar con su equipo durante dos días y la verdad es que los chicos respondieron muy bien a la propuesta que se les ofrecía. En nuestra escuela de futbolistas pensamos que un entrenador dedica el 90 por ciento del tiempo a preparar el partido tácticamente y un 9 por ciento a la estrategia y por fin un 1 por ciento a otros factores como son los valores y otros aspectos sicológicos muy importantes. 

Nuestra propuesta es al revés. Pensamos que el 60% del trabajo con los chicos debe basarse en la transmisión de esos valores que hay en el fútbol y que les va a ayudar a rendir más y mejor. También consideramos fundamental preparar jugadores inteligentes, porque es la forma de que aprendan más. La mayoría de los entrenadores de futbol base no se lo creen o, por lo menos, su forma de entrenar demuestra que no valoran tanto estos aspectos.

Pero ¿cuál es el problema? ¿por qué no se atreven a ponerlo en practica en sus equipos? Justamente por dos razones: No están preparados para una tarea así y, además,  buscan desesperadamente la victoria, el resultado, los tres puntos. No se plantean en ningún momento que lo más importante no es ese triunfo sino la mejora de los futbolistas que tengo delante, deseosos de aprender y mejorar. La mayor parte de los entrenadores que me encuentro en los campos de fútbol son ambiciosos y egoístas porque buscan su propia satisfacción, sin importarles la progresión de sus jugadores. No lo dicen así de claro pero lo demuestran por su forma de trabajar. Posiblemente muchos no se dan cuenta de este comportamiento y se dejan llevar por la forma de trabajar de la mayoría. No conciben que pueda hacerse de otra forma y es esta la razón por la que lanzo esta propuesta sencilla pero complicada de ejecutar si uno no está abierto a otras posibilidades, si no existe una disponibilidad para aceptar que está en un rumbo equivocado o, para decirlo con más suavidad, no quiere cambiar.

No digo que esté planteando una forma sencilla de cambiar el enfoque de una competición. Es complicado y puedo confirmarlo después de una experiencia como la que acabo de vivir. Constantemente has de tener muy claro tu objetivo porque si no, vuelves a caer en lo de siempre. La obsesión por ganar.  A pesar de plantearte las cosas correctamente, la competición puede atraparte y cegarte de nuevo con mucha facilidad.

Lo comento porque uno de los entrenadores, Paco, escribía en el grupo de WhatsApp de los padres: <Se ha trabajado muy bien estos días, nuestro objetivo es prepararnos para otro torneo al que asistiremos en tres meses, pero tenemos un equipo competitivo y representamos a un escuela de prestigio, hay que dar buena imagen y soñar es gratuito>.

Cuando lo leí no le di mucha importancia pero estaba claro que Paco se había creado unas expectativas muy optimistas y había transmitido un mensaje algo desviado, relacionado con ganar, que demuestra una vez más que nos puede ocurrir a todos, pese a las buenas disposiciones iniciales. Después de entrenar dos días con sus chicos pensaba que tenía a la flor y nata del fútbol mundial. Y casi me contagia a mí sobre este tema.

Me encantaría tu opinión sobre lo expuesto. Estoy abierto a vuestros comentarios. La semana que viene continuará con el capítulo 2.